Como viene sucediendo desde el fenomenal éxito de Lo que esconde tu nombre en Italia, Clara Sánchez (Guadalajara, 71 años) publicó su nuevo libro en ese país primero, y ahora, Lo inexplicable (Planeta) llega a las librerías españolas. “Aquí me pongo más nerviosa”, explicaba con cierta timidez la escritora y académica de la lengua, que lleva publicados 16 obras de ficción. Premio Alfaguara en 2000 y premio Nadal en 2010, la novelista encuadra su nueva novela en “una batalla literaria contra el tiempo”, que no tiene que ver con la edad, aclaraba, sino con la intriga y fascinación que le causa ese concepto. “Me fascina indagar imaginativamente en eso que nos determina y que aún no sabemos qué es. Ni Newton, ni Einstein acaban de aprehenderlo”, reflexionaba. Las preguntas en torno al tiempo han acabado por llevarla a escribir sobre la reencarnación: “Es una idea maravillosa que me relaja, porque desdramatiza la muerte y el tiempo mismo”.

Una de las dos narradoras de Lo inexplicable es Alicia, una joven opositora que trabaja como niñera de un niño que no llega al año y, sin embargo, muestra inquietantes rasgos adultos y una fijación insondable por una casa en la calle Velázquez de Madrid. La otra voz que guía la novela es la de un adolescente, Hugo, que ha muerto y no acaba de entender lo que le ha pasado. “No es una historia de fantasmas. He querido plasmar las inquietudes a través de una conciencia. Hugo habla desde un lugar ignoto, una especie de ‘casi alma’, como diría Luis Vives”.

Sánchez confesaba tener predilección por quienes se cuelan “en un mundo que no es el suyo”, que observan, “como el narrador de El gran Gatsby”. Esa clásica novela de Scott Fitzgerald y La otra vuelta de la tuerca de Henry James, son dos obras que menciona al tratar de explicar distintos aspectos de su nuevo libro. “En las fiestas están los que bailan y, luego, los que miran sin tomar parte. Esa era yo”, recordaba. Sin embargo, reconocía, con la maternidad sintió no podía “observar tanto como hubiera querido”. Sánchez fue madre a los 27 años, y hoy es abuela, algo que la ha ayudado de forma decisiva a escribir Lo inexplicable. “Como madre sentía mucha presión, ahora me dedico a saborear el crecimiento. Los cambios de un bebé hasta los tres años son sobrenaturales. Se entrenan como soldados, pero esa memoria se pierde. La biología es machista. Los hijos se deberían tener a los 60”, afirmaba.

Sánchez, en un hotel céntrico de Madrid.SAMUEL SáNCHEZ

La lucha interna de las mujeres es algo que Sánchez reconoció pronto en su propia madre: “Nos miraba a los hijos y decía ‘¡Qué cruz!’. A las mujeres no nos apetece pasar la vida cambiando pañales, tenemos sueños y aspiraciones, y lo cierto es que tampoco hoy se facilitan las cosas”. En esto ello identifica un problema común a muchos planos de la vida actual: “Hay muchos estímulos y pocas oportunidades reales, gran precariedad”.

En Lo inexplicable qué le ocurrió a Hugo ese adolescente cuya alma habla y qué le ocurre a ese bebé que parece poseído por una extraña fuerza son las dos preguntas que empujan la trama. Alrededor hay varias historias de amor (una pareja en crisis, un amor adolescente que no llega a culminar, un romance que surge al calor de las pesquisas que contiene la novela). “Los amores latentes, que no llegan a ser, son la situación que más me gusta”, admitía. En su nueva novela escribe que la vida está llena de situaciones incompletas y escenas que no concluyen, así que es en las páginas que escribe donde Sánchez encuentra la manera de completarlas: “En la literatura tienes todo el tiempo del mundo para revisar esas escenas incompletas, es el terreno de la serenidad que me permite combatir un mundo que siento que me aplasta. La literatura permite que la realidad sea tu juguete. Allí un beso dura toda la vida”.

Firme defensora de la estructura, el misterio y el suspense, el gran tema de la familia y sus secretos es otro de los ingredientes esenciales en sus libros. “Vengo de una familia melodramática y creo que de ahí me viene”, explicaba. “La estructura familiar si es un poco retorcida puede ser aplastante, como ocurre con el personaje de Hugo. Y es muy difícil darte cuenta de ello porque todo viene envuelto de sentimientos. Es complicado reconocer el maltrato, el cariño impide ver cosas”. La falta de libertad y de pensamiento crítico, lo fácil que resulta manipular y hacer creer algo son asuntos por los que Sánchez se siente interpelada dentro y fuera de sus libros. En Lo inexplicable describe la desinformación como un exceso, precisamente, de información: “Tu juicio se puede empañar, el torbellino alrededor de la escasa información que se presenta crea un ruido que aturde. Son opiniones que te hacen confundirte, olvidar lo que piensas”. Y ¿cómo va su trabajo como académica de la lengua? “Soy filóloga y escritora así que me encanta. He llegado a la RAE con mucho bagaje tras trabajar 17 años en la universidad y también mucho tiempo en el sector privado. En estos tres años ha habido opiniones que sacuden y nos ponen casi a competir en los titulares con un capítulo de la serie Supervivientes”, zanja divertida.