José María Enríquez Negreira se sometió el pasado 24 de marzo a un nuevo análisis forense, el tercero desde que estalló el caso Negreira, que investiga el pago de 7,3 millones de euros por parte del Futbol Club Barcelona al número dos de los árbitros españoles y a su hijo, Javier Enríquez, entre 2011 y 2018. El resultado de esa exploración realizada es que “no presenta las capacidades volitivas y cognitivas para comprender el alcance del procedimiento judicial”, según el documento que ya está en manos del juez y al que ha tenido acceso EL PAÍS. El documento concluye que, desde el 18 de enero de 2024, cuando se produjo una exploración previa, se ha producido un “empeoramiento”, “tanto desde el punto de vista psicométrico como a nivel clínico”.
La valoración de Enríquez Negreira, que fue vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) cuando empezó a recibir pagos del Barça, fue solicitada por su letrado para conocer si su deterioro cognitivo -presenta un trastorno neurocognitivo mayor de tipo mixto y posiblemente padece la enfermedad de alzhéimer, según el documento- le impedía afrontar el juicio.
La exploración realizada señala que la memoria a corto plazo episódica del hombre, de 81 años, está “gravemente afectada”, lo que supone “incapacidad para retener información reciente, con probable presencia de confabulación como mecanismo de compensación, incrementando la vulnerabilidad a la sugestión externa”. En lo que se refiere a la memoria a largo plazo, “sigue refiriendo -dice el texto- numerosos aspectos relacionados con su profesión, recuerda los nombres de antiguos compañeris y cargos del Comité Español de Árbitros.
Enríquez Negreira acudió el pasado 24 de marzo al Instituto de Medicina Legal de Cataluña (IMLC) para ser examinado de nuevo por un forense, que debía valorar si su deterioro cognitivo le impide afrontar el proceso penal por el caso Negreira. La defensa del exdirigente arbitral, de 80 años, había alegado que su representado había empeorado de su demencia, por lo que la jueza de Barcelona que investiga el caso pidió un nueva valoración pericial.
La instrucción del caso Negreira ha supuesto el paso por los juzgados de distintos presidentes del Futbol Club Barcelona, desde Joan Gaspart, que inició esa práctica, hasta sus sucesores, Joan Laporta, Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu. Todos ellos han negado que su objetivo fuera la compra de favores arbitrales y vinculaban esos pagos a informes que realizaba el ex número dos de los árbitros españoles sobre los colegiados que iban a dirigir partidos con los que se iba a enfrentar el Barcelona. Las descripciones que Negreira y su hijo efectuaban servían, según coincidieron, para describir el talante de cada árbitro y poner en manos de los técnicos azulgranas información para gestionar cuestiones propias de cada partido en la relación con los árbitros
Ernesto Valverde, que dirigió el primer equipo blaugrana entre 2017 y 2020 declaró también como testigo y señaló que, si bien esos informes son habituales en otros clubes, él desconocía de su existencia en el Barcelona. El también entrenador Luis Enrique también negó tener constancia de los informes sobre árbitros para los que supuestamente se contrató a Negreira y su hijo. El delegado del Barça, Carles Naval, en una comparecencia posterior declaró que él recibía los informes por correo electrónico y una vez confirmado su contenido validaba su existencia para que fueran pagados. Los ponía al servicio de quien quisiera utilizarlos.
El tesorero del club, Alfons Castro, que también ha declarado ante el juez pero en representación del Futbol Club Barcelona, aseguró que la entidad siempre actuó de forma correcta, atendiendo a la legalidad y a su evolución. Esa declaración, producida en pleno proceso electoral del club azulgrana, era importante, puesto que actuaba como representante legal del club, que está imputado como persona jurídica por los presuntos delitos de administración desleal y corrupción.