El Giro es el escaparate donde los mejores corredores demuestran el nivel que son capaces de lucir y que tarda poco en hacerse eco. Esta … edición no está siendo una excepción. Menos todavía si se pone el foco en el ciclismo vaco, que vuelve a mirar al futuro con optimismo de la mano de dos corredores con apellidos de gran peso que forman parte de la historia de este deporte. La carrera italiana está sirviendo para confirmar la irrupción de Markel Beloki e Igor Arrieta, dos jóvenes de 20 y 23 años que no solo están respondiendo en la élite, sino que lo hacen con el legado de dos grandes excorredores guipuzcoanos como Joseba Beloki y José Luis Arrieta, nacidos en Lazkao y Donostia, respectivamente. La nueva generación ya está aquí y llega bien preparada.
La corsa rosa está demostrando que el ciclismo vasco tiene relevo, algo que hace no tanto no estaba tan claro. El vitoriano Markel Beloki e Igor Arrieta, de Uharte-Arakil, han irrumpido con fuerza en una grande. Los dos están dejando actuaciones sobresalientes cumpliendo con nota en un escenario de máxima exigencia internacional.
El rendimiento que están sacando a relucir no es casualidad. Ambos ya habían mostrado tintes en su corta trayectoria profesional. Beloki, pese a su juventud, destacó desde categorías inferiores por sus grandes capacidades, lo que precipitó su salto directo desde las categorías juveniles en la MMR Academy al World Tour de la mano de EF Education con tan solo 18 años. El alavés es undécimo en la general por delante de hombres como Egan Bernal o Sepp Kuss que han ganado grandes vueltas.
Igor Arrieta siguió una progresión más escalonada. Formado en Lizarte, dio el salto a Kern Pharma en 2021 y tras crecer dentro de la estructura catalana, firmó en 2023 por el UAE con solo 20 años. Allí ha encontrado un entorno competitivo que le ha permitido dar un paso adelante y tener una oferta de renovación encima de la mesa. Ganó la quinta etapa del Giro por delante del líder Afonso Eulalio después de sufrir una caída y tomar un desvío equivocado a dos kilómetros de meta.
De tal palo, tal astilla
Detrás de sus nombres hay historia. Joseba Beloki fue uno de los grandes referentes del ciclismo guipuzcoano de principios de siglo, con tres podios en el Tour de Francia, mientras que José Luis Arrieta construyó una carrera sólida como corredor y escudero de Indurain en su época dorada. No era un ganador. Apenas levantó los brazos. Era un gran defensor de sus colores. Ahora encuentran continuidad en sus hijos.
Las joyas vascas comparten, además, un contexto que favorece su desarrollo. Sus calendarios están siendo cuidadosamente gestionados, con una carga de competición bien repartida. En ese proceso resulta clave la figura de sus directores: Juanma Gárate (EF) y Matxin (UAE), dos vascos que aportan cercanía pese a estar en estructuras internacionales.
El ciclismo vasco mantiene una presencia constante en el pelotón internacional, con corredores que siguen siendo referencia como Mikel Landa, Ion Izagirre, quien ya anunció su retirada al acabar la presente temporada, o Alex Aranburu. Pero lo que está claro es que las carreteras vascas siguen produciendo talento y el Giro lo está confirmando. Hay relevo.
