El presidente Donald Trump descartó este jueves que el despliegue del portaaviones USS Nimitz en el Caribe tenga como objetivo intimidar al gobierno cubano, y afirmó en cambio que la intención de Estados Unidos es ayudar al pueblo de la isla.
Ante una pregunta directa de un periodista sobre si el portaaviones fue enviado para presionar a La Habana, Trump respondió con contundencia: «Para nada. Vamos a ayudarlos».
El mandatario describió a Cuba como un país en colapso total: «Es un país fallido. Todo el mundo lo sabe. No tienen electricidad, no tienen dinero, no tienen realmente nada. No tienen comida. Y vamos a ayudarlos».
Trump enmarcó el despliegue en términos humanitarios y de apertura para la comunidad cubanoamericana, a la que dedicó un elogio explícito: «Tenemos la población cubanoamericana, gran parte viviendo en Miami y Florida. Es un gran grupo de personas, increíble, trabajadora. Son grandes estadounidenses».
El presidente añadió que su objetivo es abrir Cuba para que esa comunidad pueda regresar e invertir: «Queremos abrirlo para los cubanoamericanos para que puedan volver y ayudar».
Trump también se atribuyó un papel histórico en la resolución del conflicto con Cuba: «Otros presidentes han mirado esto durante 50, 60 años. Y parece que seré yo quien lo haga».
El giro discursivo contrasta con la retórica más agresiva que Trump había mantenido durante semanas.
El pasado 5 de mayo, en una entrevista con Salem News Channel, amenazó con detener el USS Abraham Lincoln «a unas pocas centenas de metros de la costa» cubana para «observar cómo reaccionan», condicionando cualquier acción a la conclusión del conflicto con Irán.
El USS Nimitz llegó al Caribe el miércoles, Día de la Independencia de Cuba, en un despliegue anunciado por el Comando Sur (SOUTHCOM) que describió al grupo de ataque como «el epítome de la preparación y la presencia, el alcance y la letalidad sin igual, y la ventaja estratégica».
La llegada del portaaviones coincidió con dos acciones de alto impacto simbólico: la presentación de cargos penales federales contra Raúl Castro por el derribo de avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, y un mensaje presidencial de Trump usando la captura de Maduro como advertencia directa a La Habana: «Este es nuestro hemisferio y quienes lo desestabilicen y amenacen a Estados Unidos enfrentarán consecuencias».
El contexto de seguridad se había agravado días antes cuando Axios reportó que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares procedentes de Rusia e Irán, con discusiones sobre posibles usos contra la Base Naval de Guantánamo y Key West, y Politico informó que el SOUTHCOM habría iniciado ejercicios de planificación para posibles escenarios de contingencia relacionados con Cuba.
Desde enero de 2026, la administración Trump ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba e interceptado al menos siete tanqueros con petróleo destinado a la isla, lo que ha reducido las importaciones energéticas entre 80% y 90% y provocado apagones de hasta 25 horas diarias en más del 55% del territorio cubano.
Trump fue categórico en su mensaje del miércoles sobre los límites de la tolerancia estadounidense: «Estados Unidos no tolerará un Estado paria que albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas hostiles a 90 millas del territorio estadounidense».
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
