Nadie dijo que fuera fácil y es de sobra conocido por todos, pero sustituir a Morante es una tarea de suma complicación para cualquier empresario. Que se lo digan a Simón Casas, que a primera hora de esta tarde convocaba a la prensa para relatar en el Hotel Margaret de Nimes, la larga intrahistoria y avatares para reemplazar al genio sevillano este sábado, que no podrá comparecer en la Feria de Pentecostés por «dolores en la caja torácica que le impiden respirar con normalidad», según indica el parte médico que le ha presentado su apoderado Pedro Marques.
«Con pesar, informamos a los aficionados de la indisponibilidad del maestro Morante de la Puebla para la próxima corrida en las Arènes de Nîmes», anunciaba pasadas las cuatro de esta tarde Simón, que ante este grave imprevisto, ofreció a otra máxima figura del toreo, Roca Rey, la sustitución de Morante. Sin embargo, el empresario se topó con una negativa al continuar el torero peruano inmerso con su recuperación tras la cornada de Sevilla, tal y como le respondió su apoderado, Luisma Lozano:
«Simón te agradezco el ofrecimiento, como sabes Andrés no sustituye nunca. Pero además Andrés está en recuperación de la herida de Sevilla y después del esfuerzo del fin de semana pasado» –(reaparición en Jerez)- «no es conveniente hacer otro de cara al compromiso de Madrid del día 28, por lo que tampoco podría».
Así las cosas, y presentando adjunta toda esa documentación: la baja de Morante, la carta del apoderado de Roca Rey ante su imposibilidad de coger la sustitución y el escalafón al día de hoy, afirma Casas que «pensó en ofrecer la sustitución a José María Manzanares, pero debido a su presencia hoy en la Feria de San Isidro y con la urgencia de anunciar la noticia hoy, finalmente optó por ofrecer la vacante a Juan Ortega con el objetivo de mantener la integridad y el prestigio del cartel». Lo dicho, un verdadero encaje de bolillos, que finalmente ha quedado solventado. Por ahora.