La noche del miércoles al jueves se les hizo muy larga a Javier Ambrossi (Madrid, 41 años) y Javier Calvo (Murcia, 35 años): estuvieron chequeando la imagen y el sonido en el gran teatro Lumière, la sala de las proyecciones de gala del Palacio de festivales, a las 3.45 de la madrugada, tras acabar la última sesión, la de la sección medianoche, y vaciar el auditorio para 2.200 personas. “En ese momento ya fuimos conscientes de que estábamos en Cannes, de que ya llegaba el momento”.
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Horas antes de la gala de estreno en la Competición de La bola negra, que no deja de ser su segundo largometraje, los Javis se sientan a charlar con un grupo de periodistas españoles. La película llegó justa a los pases previos del mercado el pasado fin de semana “porque la posproducción de sonido ha sido larguísima, pero todo el mundo ha trabajado para cumplir el sueño de estar aquí”; ahora, después del primer pase de prensa, les toca ahondar en este drama en el que se cruzan tres historias de tres épocas: 1932, 1937 y 2017. Todo tendrá sentido al final, y los cineastas han venido con ganas de dar titulares.

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Secuencia del baile en ‘La bola negra’
Penelópe Cruz, en ‘La bola negra’.
El primero aparece con su primera respuesta, porque Federico García Lorca cose las tramas, su espíritu sustenta todo el filme. “Lorca no es una quimera, no es una idea, fue una persona. Y a Federico García Lorca lo asesinaron por maricón. Es muy importante reivindicar que la historia no es una línea de texto, la historia, como dice la hispanista que encarna Glenn Close, son personas”, arranca Ambrossi.
Calvo prosigue: “Es imposible separar a un autor como Federico García Lorca de sus deseos íntimos. Se ha dicho mucho eso de que, bueno, la sexualidad de Federico no importa… Pero cómo no va a importar si todas las obras de teatro hablan de su desamor, de su miedo, de su incapacidad de tener hijos, porque Yerma es él. Todo el amor y el desamor que Lorca sintió durante su vida fue lo que construyó su obra. La bola negra es una historia de amores porque los amores de Lorca fueron silenciados. Cuando el Abc publicó Los sonetos del amor oscuro, quitó ‘oscuro’. El amor oscuro es algo que hay que reivindicar porque ha estado muy escondido, a la sombra. Incluso muchos relatos sobre Federico se han realizado en el cine y en el teatro desde una perspectiva muy heterosexual. Está bien que se haya mantenido vivo y que se haya visitado. Sin embargo, creo que ese Federico queer no ha estado nada presente en el arte en nuestro país”.
Penélope Cruz sonríe, entre los Javis, en la entrada a la gala de ‘La bola negra’.Gonzalo Fuentes (REUTERS)
Los realizadores de ‘La bola negra’, Javier Ambrossi (a la izquierda) y Javier Calvo, en la alfombra roja del certamen.Kate Green (Getty Images)
Los directores del filme ‘La bola negra’, Javier Calvo (tercero por la derecha) y Javier Ambrossi (segundo por la derecha), junto al elenco de la película, desde la izquierda, Carlos González, Milo Quifes, Penélope Cruz y Guitarricadelafuente posan para los fotógrafos en la alfombra roja. Andreea Alexandru (AP Photo/Andreea Alexandru)La actriz Penélope Cruz, junto a los directores de ‘La bola Negra’, Javier Calvo (a la izquierda) y Javier Ambrossi.Sarah Meyssonnier (REUTERS)
La actriz madrileña Penélope Cruz, en el centro, junto con los directores y resto del elenco de la película.Andreea Alexandru (AP Photo/Andreea Alexandru)
Lola Dueñas, una de las actrices de la ‘La bola negra’, en la alfombra roja de Cannes.TERESA SUAREZ (EFE)
Desde la izquierda, Guitarricadelafuente, cantaor y actor; Los directores de ‘La bola negra’ Javier Ambrossi y Javier Calvo, junto con los actores Guitarricadelafuente, Penélope Cruz y Milo Quifes.Andreea Alexandru (AP Photo/Andreea Alexandru)Penélope Cruz posa para los medios gráficos en la alfombra roja del festival.Sarah Meyssonnier (REUTERS)
La actriz Demi Moore, parte del jurado del festival, llega a la alfombra roja. Sarah Meyssonnier (REUTERS)
Los directores de ‘La bola negra’, Javier Ambrossi y Javier Calvo, junto a los actores Penélope Cruz y Milo Quifes.Sarah Meyssonnier (REUTERS)
Los realizadores de ‘La bola negra’, Javier Ambrossi y Javier Calvo, en la alfombra roja del Festival de Cannes.Gonzalo Fuentes (REUTERS)
Los directores Javier Ambrossi y Javier Calvo, junto con loa actores Guitarricadelafuente y Penélope Cruz.Sarah Meyssonnier (REUTERS)
La actriz Penelope Cruz asiste al estreno del filme ‘La bola negra’.Gonzalo Fuentes (REUTERS)
Ambrossi retoma el hilo sobre esos amores enterrados, al estilo de un recuerdo de infancia del escritor granadino: el de un arado que un día chocó haciendo sus surcos con un mosaico romano. “Son amores que a veces ni pueden existir, como pasa en la peli, en los que ni siquiera te puedes reconocer a ti mismo, ni decir que sí eres homosexual como para empezar una vida. O sea, hay muchas maneras de capar el futuro de una persona LGTBIQ+. Muchísimas, hasta asesinarte”. Y por eso La bola negra sirve como homenaje. “Vivimos en un presente en el que, para honrar a la gente que ha luchado y que ha muerto, tenemos por lo menos que ser felices, intentar disfrutar de nuestra libertad y reivindicar que no se puede dar ni un paso atrás. Y sí, el presente da miedo”.
Calvo subraya que “la amenaza existe, y está en la calle, y hay gente que está intentando poner de moda el fascismo”. ¿Cómo luchar contra eso? “Nosotros lo intentamos con nuestro trabajo, haciendo historias en las que todo el mundo pueda involucrarse desde el corazón”.

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Secuencia del hospital en ‘La bola negra’
Guitarricadelafuente, en ‘La bola negra’.
La bola negra es un filme muy ambicioso, con estructura monumental y un espíritu tan poético como épico. “Queríamos que fuese una película grande para reivindicar que las historias LGTBIQ+ pueden ser grandes y que no tienen por qué apelar a un nicho. Es nuestra bandera. Además, los tres actores protagonistas, Guitarricadelafuente, Milo Quifes y Carlos González, son abiertamente gays, porque no por ser un proyecto grande vamos a ceder los protagonistas a actores heteros, que es lo que ha sucedido habitualmente”.
En un momento dado, se escucha la frase: “El corazón de un maricón es un océano lleno de secretos”. “¡Es nuestra referencia a Titanic!“, aplauden jocosos. “Allí decían mujer”, explica Ambrossi. “Bueno, queríamos que tuviera un puntito Titanic, o a El paciente inglés. Ese Hollywood que a mí me fascina. Y que me hizo soñar con el cine”.
Guitarricadelafuente, en Cannes.Gonzalo Fuentes (REUTERS)
La primera chispa surgió no cuando vieron la obra de teatro La piedra oscura, de Alberto Conejero, que les emocionó y en la que se basa la parte de la narrativa que rodea a Rafael Rodríguez Rapún, “el más hondo amor de Lorca“, sino años después. Para un viaje a Ibiza, y acabando de escribir los dos últimos capítulos de La mesías, Calvo cogió de su biblioteca un libro pequeño para el viaje, y fue La piedra oscura. “Leí el prólogo, cuando cuenta el bombardeo, y me puse a llorar. Tocó una tecla dentro de mí. Se lo dije a Javi, porque teníamos otro proyecto atascado que ya haremos algún día, y empezamos. Imaginamos a través de las pocas páginas supervivientes de La bola negra [un borrador de obra de teatro del que Lorca apenas escribió unas páginas, cuyo título original, La bola negra, transformó en otro nuevo, La piedra oscura] cómo sería completa. Y añadimos un contexto contemporáneo. Luego fuimos poco a poco encajando fechas e hilando historias”.
¿Dudaron si sacar o no a Federico García Lorca en pantalla? “Mucho”, responden al unísono. “Hasta el mismo día de rodaje nos lo pensamos. Pero teníamos al dramaturgo Alberto Cortés, que apareció para dar vida a Federico, y fue mágico. Es curioso cómo algo que pensabas que sobraba se convierte en piedra angular de tu peli”. Calvo añade: “Leyendo el epistolario de Federico, llegué a una carta de Dalí a Lorca que le dice: ‘Federiquito, como tú siempre dices, si me muero, que se enteren los señores’. Era una frase que debía salir en el guion, que tenía que decirla él”.
Carlos González y Glenn Close, en ‘La bola negra’.
Glenn Close les escribió un email cuando vio La mesías, contándoles que había conectado mucho con la serie “por cuestiones familiares” e invitándoles a verla en Nueva York. Fueron y hablaron de varios proyectos que nunca cuajaron. Tiempo después, al escribir este alter ego de Ian Gibson, pensaron en ella. “Aceptó la misma noche que le enviamos la separata. Y estudió español con una profesora del Cervantes mientras rodaba en Alemania Los juegos del hambre. Ahí hay otra película”.
Guitarricadelafuente, al inicio de ‘La bola negra’
La otra gran estrella invitada, Penélope Cruz, llegó de manera similar a Close. “Escuchó que íbamos a hacer La bola negra y esa tarde nos llamó“, confiesa Calvo. “Preguntó si podía hacer algo, y ahí estaba el papel de cupletista que actúa con el cuerpo de baile en un tanque. Ella quería hacer un musical, se lanzó a los leones con muchísimos figurantes… Al final, pensaba anoche en la Lumière: ¿qué fuerza nos ha guiado para traernos hasta aquí? Pues el cine que amamos, el que te lleva a lugares, el que te hace soñar”.