La hipertensión arterial pulmonar (HAP), clasificada en cinco modalidades distintas, se caracteriza por un aumento progresivo de la presión arterial pulmonar y conduce a una disfunción del ventrículo derecho. Por lo general, es causada por cambios en las células que recubren las arterias pulmonares. Dichos cambios pueden hacer que las …
La hipertensión arterial pulmonar (HAP), clasificada en cinco modalidades distintas, se caracteriza por un aumento progresivo de la presión arterial pulmonar y conduce a una disfunción del ventrículo derecho. Por lo general, es causada por cambios en las células que recubren las arterias pulmonares. Dichos cambios pueden hacer que las paredes de las arterias se estrechen, se vuelvan rígidas, se hinchen y se ensanchen. Esto dificulta el paso de la sangre hacia los pulmones.
Por lo general, el diagnóstico de la HAP suele ser tardío debido a su sintomatología inespecífica, aunque su prevalencia es elevada, alcanzando el 1% de la población mundial, sobre todo, en mayores de 65 años.
El escenario clínico más habitual ante una
sospecha de hipertensión pulmonar es recurrir a la imagen médica, en este caso una ecocardiografía, según se indicó en una sesión del 38º Congreso de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), que se celebra estos días en Valencia, dedicada a esta patología y su manejo a través de técnicas de exploración radiológica como la Tomografía
Axial Computarizada (TAC) y la Resonancia Magnética (RM).
Para dar contenido a la sesión se contó con la experiencia de los Dres. Sergio
Alonso Charterina, de la Unidad de Imagen del Servicio de Radiología, del Hospital
Universitario 12 de Octubre, de Madrid; y con Eloísa
Feliu, del Hospital General Universitario Dr. Balmis, de Alicante.
Si bien el diagnóstico definitivo
de una hipertensión pulmonar se hace mediante cateterismo cardíaco derecho, tal como explicó el Dr. Alonso Charterina, sin embargo, son «las pruebas de imagen no invasivas como la ecocardiografía e, incluso, también el TAC, las primeras que van a sugerir el diagnóstico y por
lo tanto van a ser fundamentales en la detección de esta enfermedad» destacando su importante papel, fundamentalmente, en el en el diagnóstico etiológico de la
hipertensión pulmonar.
La ecocardiografía, según indicó dicho radiólogo, «va a permitir distinguir entre si hay o no hipertensión pulmonar además de valorar muy
bien el corazón izquierdo y por lo tanto sugerir si estamos ante una
hipertensión pulmonar del grupo 2», causada por enfermedad cardíaca del lado izquierdo y que es la más frecuente entre los cinco tipos identificados.
Mientras la aplicación de un TAC está indicada para todo aquel paciente con alta sospecha de esta patología en el que no se
encuentra una causa determinada. «Además, muchas veces también se realiza para descartarla, mientras en los grupos 3 y 4 de hipertensión pulmonar juega un papel decisivo, no solamente en el
diagnóstico, sino en el diagnóstico diferencial y también en la planificación
terapéutica».
En concreto, como detalló, «en el grupo 4 es
imprescindible, no solamente para llegar al diagnóstico, sino porque con un TAC
de buena calidad se puede realmente dirigir el
tratamiento más adecuado sin necesidad de hacer arteriografía pulmonar».

Resonancia magnética y HAP
La Dra. Eloísa
Feliu se centró en el papel de la resonancia magnética (RM) en el marco de la hipertensión pulmonar, considerándola una herramienta clave para proporcionar información pronóstica y para la estratificación del riesgo, además de para medir la eficacia de nuevas terapias.
Asimismo,
con la RM se van a poder valorar cambios funcionales tales como la disminución
de la fracción de eyección así como la disminución del volumen sistólico
«que es lo que tiene más relevancia pronósticamente», tal como apuntó.
Como
recomendación sugirió intentar de medir presiones con la resonancia magnética,
ya que no puede estimarlas, «ya que no se dispone de una medida única,
sólida y no invasiva, ante lo cual lo más recomendable es dejar de intentar
medir dichas presiones».
Con todo
ello, la Dra. Feliu acabó afirmando que «el radiólogo ya es imprescindible en el comité
de hipertensión pulmonar».