El año 2019 resultó singular para el reggaetón en España. Fue la última vez que Bad Bunny actuó en nuestro país, cerrando su gira en el Sónar barcelonés, donde compareció con el rostro velado. Fue también el año en que J Balvin se estrenó en el Primavera Sound generando un debate sobre la línea artística del festival. Los dos artistas ya habían actuado en España con anterioridad, pero su inclusión en la parte noble del cartel de ambos festivales evidenció el creciente reconocimiento de un estilo que como todos los que conculcan el orden establecido era entonces despreciado por banal, vulgar, repetitivo y sexista.
En diciembre de 2025 ambos compartieron escenario en Ciudad de México en el marco de la gira Debí Tirar Más Fotos de Bad Bunny, marcando su reencuentro y reconciliación en un momento en el que Bad Bunny se ha convertido en una estrella planetaria, el defensor más influyente del castellano como lengua musical y heredero conceptual de artistas que como Rubén Blades apelaron a la hermandad de los pueblos latinoamericanos en la defensa de su identidad. Hoy Benito Antonio Martínez Ocasio Cortés no oculta su cara, el reggaetón no sólo habla de sexo y ego y amplía su sonoridad hacia estilos tradicionales como la salsa o el merengue. Así llega a España para ofrecer en Barcelona, donde ya se le ha visto por el centro debidamente camuflado, los dos primeros conciertos europeos de su gira mundial (hoy y mañana), para seguir en Madrid mediante otros diez entre finales de mayo y mediados de junio. Los grandes festivales se le han quedado pequeños.
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Los ejes de la colonización cultural de Puerto Rico quedan expresados en el vídeo que acompañó al lanzamiento de Debí Tirar Más Fotos, doce minutos protagonizados por el actor y director cinematográfico Jacobo Morales donde se escenifica el acoso idiomático, musical y gastronómico que padece la isla, donde hasta la arquitectura tradicional, las casitas, está siendo desplazada por la especulación inmobiliaria. Todo ello ya quedó expresado en la actuación de Bad Bunny en el Súper Tazón, así castellanizó la Super Bowl, y es el eje y guión sobre el que discurre la gira. Esta reivindicación cultural tiene carácter festivo y boricua en un concierto de unas dos horas y media en el que Bad Bunny se acompaña con grupos como Los Sobrinos, para el acento salsero y tropical en la primera parte del show, donde hasta ahora han sonado canciones como Callaíta –en versión salsera-, Baile inolvidable, Nuevayol o esa caricia al bolero titulada Turista. Por su parte Los Pleneros de la Cresta aportan la percusión que define estilos musicales propios de Puerto Rico como la bomba y la plena.
Bad Bunny, en un concierto en São Paulo (Brasil), el 20 de febrero de 2026.Mauricio Santana (Getty Images)
La gira ya ha pasado por Puerto Rico con 31 conciertos, para luego hacer paradas en el continente americano, exceptuando USA para evitar redadas del ICE, y seguir por Asia hasta acabar como tal en Sídney el primero de marzo –luego protagonizó un concierto especial patrocinado en Chiba, Japón, más corto-. Si no hay variaciones de repertorio, en el que en cada concierto suele incluir un tema diferente –en total ha tocado así unos 27 que no se repiten- su cancionero su fundamenta en una veintena larga de composiciones donde no suelen faltar entre otras Yo perreo sola, Safaera, Mónaco, Café con ron, Weltita, Tití me preguntó, Me porto bonito, Si veo a tu mamá o Dákiti, cerrando el show con un tramo que suele incorporar Ojitos lindos, La canción, El apagón, Kloufrens, Debí tirar más fotos y Eoo. En conjunto una treintena de canciones para repasar su discografía. Todo ello expuesto en dos escenarios, el principal para abrir y cerrar el espectáculo, y el escenario secundario de La Casita, donde como anfitrión invita a personalidades de toda índole –actores, deportistas, celebridades de la red- a los que incorpora en un contexto más íntimo y de carácter festivo ambientado con el repertorio más reggaetonero. Considerando que es uno de los músicos predilectos del vestuario azulgrana se espera que varios de sus jugadores se instalen allí. Además Bad Bunny invita también a otros cantantes, a los que generalmente acoge en el escenario principal en un gesto que se puede leer como autoafirmación en el trono o bien como espacio para el compañerismo y reconocimiento a otras estrellas, por lo general del país en el que actúa. O ambas cosas a la vez. En los mentideros ya se especula quiénes serán en Barcelona y Madrid, más o menos como ocurrió con el “confesionario” de Rosalía, y nadie quiere ser citado para evitar gafes. Dato: Rosalía y Enrique Iglesias son los únicos artistas locales con los que ha colaborado, aunque suenan también Bad Gyal y Quevedo. Quien nunca falta es Concho, el sapo crestado endémico de Puerto Rico que se encuentra en peligro crítico de extinción y sirve como símbolo de un país y cultura que se han hecho universales partiendo del localismo. La vía Dalí.
En la imagen decenas de personas frente a la puerta del Hotel Mandarin del PAseo de gracia de Barcelona esperan al cantante Bad Bunny. Foto: Massimiliano MinocriMassimiliano Minocri