Cuando la piezas encajan

“Se utilizó una paleta material reducida y precisa: hormigón pigmentado en una tonalidad clara y cálida, madera y hierro. El objetivo fue trabajar con materiales nobles que envejezcan bien y que permitan construir una arquitectura serena, donde la materia y la luz adquieren protagonismo”, cuenta el profesional. Más allá de esos tres elementos orgánicos, esta casa unifamiliar se viste también con textiles naturales y hechos a mano. Esto permite sostener un discurso coherente en todo el proyecto: “La casa está pensada desde una lógica integral, donde arquitectura, interiorismo y paisaje forman parte de un mismo sistema. El interiorismo fue desarrollado por el estudio, con una selección de materiales y piezas que refuerzan la sensación general: predominan maderas, textiles de fibras naturales como lino y alfombras artesanales, buscando una continuidad entre el espacio construido y su forma de habitar”.

Cada una de esas elecciones contribuye a crear un ambiente calmado y en contacto con el entorno, que es justo lo que buscaban los dueños. La pareja, cuyos hijos –amigos de Bardach– ya se han independizado, buscaba una vivienda contemporánea, sencilla y con un fuerte vínculo con la naturaleza, capaz tanto de promover momentos relajados como espacios de encuentro con familia y amigos durante los fines de semana.

Casa de cemento tintado

“El uso de muros espesos y planos filtrantes regula las visuales y establecen una relación controlada entre interior y exterior”, cuenta Bardach.

© César Bejar.

“La casa se organiza en dos niveles. En planta baja se desarrollan los usos principales, con los espacios sociales —living, comedor y cocina— junto al dormitorio principal, en continuidad con el exterior. En el nivel superior se ubican un espacio de televisión, un dormitorio de invitados y el lavadero, completando un programa compacto y funcional”, narra Bardach. Todos esos espacios se integran en los 140 metros cuadrados interiores, a los que se suman 30 semicubiertos. Aunque se trata de un total generoso, para el estudio, el principal desafío fue lograr “una arquitectura clara y contenida sin perder intensidad espacial”. Para ello, acabó por recurrir al menos es más, decidiendo ahondar en aspectos clave del proyecto como la proporción, la materialidad y el manejo de la luz. El resultado es una vivienda que, centrándose en lo esencial, consigue ser sofisticada, cálida y habitable.