La junta general de accionistas de la compañía de agua y energía Cox ha aprobado este viernes el traslado desde el campus de Palmas Altas, creado por Abengoa ex profeso para ser su sede con la firma del famoso arquitecto británico Richard Rogers, al distrito portuario de Sevilla, que está llamado a convertise en una de las zonas de mayor expansión de la capital andaluza.
El proyecto ha sido presentado por Riquelme con la presencia del consejero de Industria, Jorge Paradela; el alcalde de Sevila, José Luis Sanz; y el presidente del Puerto, Rafael Carmona, y supondrá el desembolso de unos 30 millones de euros con el objetivo de que esté lista en los próximos años en una nave y un tinglado de esa zona.
La Oficina Aceleradora de Proyectos de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Seilla ha dado el visto a la nueva sede de Cox -que en la capital andauza tiene un millar de trabajadores- y ahora el siguiente paso que tiene que dar la multinacional es solicitar a la Autoridad Portuaria una concesión administrativa de la nave y el tinglado. Cox tendrá que respetar la estructura de la nave por estar protegida patrimonialmente, con lo que la actuación se limitará a hacer una reforma interior para modificar la composición espacial, conservando los tipos de la cubierta, no pudiendo así alterar la altura.

Lugar que ocupará el nuevo distrito portuario de Sevilla, donde Cox tendrá la concesión de una nave y un tinglao.
/ M. G.
La compañía tendrá 11.540 metros cuadrados en la nave del muelle de Tablada y unos 3.844 metros cuadrado en el tinglado. El uso de la nave es administrativo, mientras que el del tinglado es terciario, contemplando oficinas del consejo, sala multifuncional y unrestaurante. En esa nave prevé tener espacios abiertos para 708 trabajadores y despachos para otros 137, así como salas de reuniones, salón de actos, espacios de almacenaje, etcétera.
La Junta de Andalucía está implantando la Ciudad de la Justicia en Palmas Altas y necesita las oficinas que Cox tiene alquiladas, por lo que la compañía que preside Riquelme tiene cierta urgencia en las obras que le permitirán salir de un complejo que fue el corazón económico y financiero de Abengoa.