«La lucha es el único camino». Lo tienen claro y no van a a ceder. Los trabajadores de Renault han secundado masivamente este viernes … el paro «por un convenio justo» convocado de forma conjunta por los cinco sindicatos representados en la mesa de negociación, UGT CC OO SCP, CGT y CSIF. Una movilización histórica, porque hacía muchas décadas que no se producía una protesta similar organizada en unidad de acción.

Los empleados de la firma del rombo estaban llamados a concentrarse en los accesos a las fábricas para hacer visible su rechazo frontal al bloqueo de las conversaciones, coincidiendo con la hora de paralización de la actividad en cada turno. Y han respondido. En el caso de Montaje de Valladolid, la producción se ha detenido prácticamente a las 13:00 horas en punto (y lo mismo ha ocurrido en la planta de Villamuriel de Cerrato). Eso dentro, porque en el exterior de las naves el hartazgo se ha notado desde el primer momento, y además muy claramente.

Cientos de personas han hecho patente su malestar con sonoras pitadas, golpes en la pasarela metálica y sobre todo con los lemas que han coreado a pleno pulmón. El que más el del principio, «la lucha es el único camino», pero también «la plantilla unida jamás será vencida» y «hacía falta ya una huelga general». Una posibilidad que esta ahí, puesto que las centrales sindicales han advertido de que iniciarán los trámites para llevarla a cabo el próximo martes si la Dirección mantiene su órdago.

Como auguraban los organizadores, a tenor de las sensaciones que habían palpado en las asambleas y especialmente en las líneas los días anteriores, el ambiente ha sido muy reivindicativo desde el minuto uno, con los silbatos y las sirenas sonando de continuo. «No se puede estar así 17 años», comentaba en un corrillo uno de los afectados, poniendo palabras al malestar de un colectivo que en más de una ocasión ha coreado «¡hasta los huevos, estamos hasta los huevos!». Es más, lejos de permanecer parados junto a la entrada a las plantas de la calle Soria, han marchado en manifestación en al menos tres ocasiones rodeando el aparcamiento equipados con gorras, paraguas y banderas para combatir el calor.

Un trabajador hace ruido en la pasarela metálica al paso de sus compañeros en manifestación.

Un trabajador hace ruido en la pasarela metálica al paso de sus compañeros en manifestación.

(A. B.)

Lo han hecho tras una pancarta en la que se leía «Renault en lucha. Por un convenio justo», que portaban los líderes de los cinco sindicatos que han impulsado las medidas de presión atendiendo al sentir de sus compañeros. Unas centrales que han destacado el «éxito rotundo de participación», que se ha plasmado en que la fabricación se ha parado «por completo», y que les ha llevado a agradecer «el esfuerzo y la implicación de toda la plantilla». «Debemos desbloquear la negociación y garantizar el futuro de las plantas españolas, mejorar el salario, mejorar las medidas de flexibilidad y las condiciones laborales», han añadido en un comunicado común, que cierran con el mensaje de que «a la plantilla que lucha, se la escucha».

Un «primer toque de atención»

Antes los portavoces de las organizaciones convocantes habían puesto voz a sus demandas, por orden de representatividad. Comenzó Adolfo Arnáez, el delegado general de UGT-FICA en Renault España, quien lamentó que la multinacional «en la última reunión que hemos tenido realizó una propuesta de mínimos y se levantó de la mesa», además de suspender la adjudicación de nuevos vehículos a las plantas de nuestro país y con ello la llegada de los primeros coches eléctricos a Villamuriel. Por eso exigió a sus ejecutivos «que vuelvan con una oferta que satisfaga a los trabajadores» e incidió en que «nos tendríamos que remontar a más de los años 70 para ver cómo desde la representación se lucha de manera unida por mejorar las condiciones laborales y sociales» en la compañía, además de recordar que «estamos haciendo declaraciones aquí (en Valladolid), pero tenemos compañeros en la misma situación en Palencia, donde a partir del día 30 van a quedarse solamente a un turno de trabajo».

En la misma línea se expresó Sergio García, su homólogo en Comisiones Obreras, quien calificó la protesta como «el primer toque de atención». «Tenemos un marco normativo, que es el convenio colectivo, que lo queremos de una forma justa y, como hemos demostrado, que se reconozcan los esfuerzos que han hecho todos los trabajadores de Renault en los últimos años», sentenció, no sin insistir en que «si la empresa no se pone en contacto con nosotros habrá una huelga indefinida, algo que no ha pasado desde hace casi cincuenta años». «Hoy estamos haciendo historia, por desgracia y por culpa de la compañía, que es la que se ha levantado de la mesa de negociación. La representación de los trabajadores no se ha levantado en ningún momento. Han sido ellos», zanjó.

Desde el Sindicato de Cuadros y Profesionales Susana Cocho reivindicó «un convenio justo, porque nos lo merecemos», una afirmación que apuntaló en el hecho de que las dos factorías de España se encuentran «entre las tres más rentables para el grupo», teniendo en cuenta que habitualmente ocupan los puestos «uno y dos, o el uno y el tres» en el ranking de productividad. De ahí que abogara por «reconocer este trabajo» en lugar de recibir «el maltrato que nos ha dado la empresa». «Llevamos años perdiendo poder adquisitivo y creemos que ha llegado un momento en que tiene unos beneficios multimillonarios» que a su juicio no se compadecen con que «por un convenio colectivo, nos esté cuestionando y nos esté quitando el trabajo que nos hemos ganado a pulso estos años».

En nombre de la Confederación General del Trabajo Miguel Ángel León reiteró que la aspiración es alcanzar «un convenio justo y digno». «Llevamos muchos años de esfuerzos y de sacrificios que no se están viendo recompensados», criticó, y al hilo de esto remachó que «nuestro poder adquisitivo lleva bajando veinte años mientras los beneficios de la compañía están continuamente aumentando». «Desde CGT pedimos, aparte de salario, que la flexibilidad mejore y que los ritmos de las cadenas también bajen. Estamos dispuestos a llegar a dónde sea, como se ha comentado hace más cuarenta años que las organizaciones no acudíamos unidas. Este es solo el primer paso», remarcó.

«Desde CSIF lo tenemos claro», manifestó por último Carlos Rodríguez, quien exigió al gigante de la automoción «que respete a los trabajadores» y «que presente una oferta en condiciones que sea justa y digna para estos, que reconozca el esfuerzo diario en las cadenas, mejoras en salud y ritmos, porque están acabando con la salud de muchos», y por supuesto «recuperación del poder adquisitivo». «Plantemos cara al chantaje», dijo.