
22/05/2026
Actualizado a las 13:48h.
Este viernes, a las 9.50 horas, Carlota estaba dentro de un coche parado en algún punto del noroeste de Gran Canaria cuando notó cómo el vehículo se balanceaba de lado a lado. Minutos después supo que acababa de producirse un terremoto de magnitud 4,8, el mayor registrado en Canarias en los últimos cinco años.
En Ingenio, Rosa María sintió cómo toda la casa vibraba durante unos ocho segundos acompañados de un ruido intenso y perfectamente audible. Muy cerca de allí, también en el sureste de la isla, Nereida y una compañera de trabajo se miraron sorprendidas al notar cómo se movían sus sillas.
En Arucas, Raúl lo describía en la red X como un temblor «fortísimo». «Se movió todo», escribió. También en el norte de Gran Canaria, en Santa María de Guía, los pacientes que se encontraban en el centro de salud se llevaron un buen susto. Lo mismo ocurrió en el pabellón municipal, donde las placas del techo vibraron con un fuerte estruendo, según informa David Rodríguez.
«Pedazo terremoto, gracias a que me cogió con los calcetines gordos puestos», comenta Víctor con sorna desde Arinaga. Otros criticaban la debilidad del seísmo y decían que habían notado temblores más fuertes en el estadio de Gran Canaria con los goles de la UD Las Palmas.
El centro de la capital grancanaria, ajeno al meneo
El seísmo, con epicentro situado a 61 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria y a 30 kilómetros de profundidad, se dejó sentir en prácticamente toda la isla, salvo en el centro de la capital grancanaria donde rara vez se aprecian.
El terremoto no solo se percibió en Gran Canaria. En Anaga, en Tenerife, varias personas aseguraron haberlo sentido claramente, igual que en Betancuria, en Fuerteventura. En el municipio majorero, los cristales de las viviendas temblaron durante una sacudida que a muchos se les hizo eterna y que, según calculan algunos vecinos, duró cerca de 20 segundos. «Fue un terremoto largo», reporta desde la isla la redactora de CANARIAS7 Catalina García.
Lugares donde se sintió más
El movimiento sísmico alcanzó intensidad III en distintos puntos de Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura. Es decir, fue claramente perceptible en interiores y provocando la oscilación de objetos. En Gran Canaria se sintió especialmente en el norte de la isla, en algunos puntos del sureste como Ingenio o Arinaga, en localidades del centro como Teror y San Mateo y también en zonas altas del sur, como Mogán o Tunte.
En Fuerteventura, numerosos vecinos percibieron el temblor en lugares como Pájara, Puerto del Rosario y Betancuria. En Tenerife también se dejó notar con claridad en municipios como Santa Úrsula, Garachico o Granadilla.
De forma más débil, el terremoto llegó incluso a puntos más alejados, donde solo las personas más sensibles percibieron la sacudida, como Santiago del Teide, en Tenerife, o Gran Tarajal, en Fuerteventura.
