Verde claro, burdeos y rosa: la combinación perfecta para traer al presente este elegante piso milanés de 1920
Originalmente, este piso era la segunda planta de una vivienda de tres, construida en la década de 1920. Cuando los dueños actuales la visitaron por primera vez, todavía conservaba muchos de los detalles de aquella época, como el parqué en espiga (cuyo patrón particular proviene de los romanos, aunque se popularizó especialmente durante los siglos XVII y XVIII gracias a la nobleza francesa), las puertas de madera –trabajadas cuidadosamente–, los techos decorados con yeso y los radiadores de hierro fundido.
“Restauramos con mimo todos estos elementos, mientras que renovamos las instalaciones, las ventanas y parte de los suelos para adaptar la vivienda a los estándares contemporáneos”, nos cuentan la arquitecta Guia Bartolozzi, de Changing Atmosphere y la diseñadora de interiores Ludovica Donvito, de studio98. Ambas estuvieron allí durante aquella primera toma de contacto en la que los nuevos propietarios decidieron que por fin habían encontrado el hogar perfecto para comenzar una nueva etapa vital ahora que sus cuatro hijos se habían marchado de casa.

© Giulia Maretti

“El recibidor se concibe como un espacio envolvente e íntimo, revestido en un intenso tono burdeos y articulado en torno a baldosas hidráulicas de motivo floral”, cuentan las autoras.
Giulia MarettiPreservar y construir
Además de conservar todo lo que pudieron, los diseñadores quisieron también respetar la lógica organizativa de la casa, planteada a la manera tradicional. Toda la vivienda se articulaba, y se articula, en torno a un recibidor de proporciones generosas, desde el cual una puerta acristalada –¡y original!– da paso al salón. A su vez, un corredor central estructura el resto de la circulación: el comedor, conectado con el salón mediante dos aperturas simétricas; la cocina, redefinida ahora mediante una nueva partición de hierro y vidrio; los dos dormitorios (incluida una suite principal con baño privado) y el estudio. Alineado con el acceso, un pasillo secundario conduce discretamente al vestidor, el baño de invitados y la lavandería, esta última oculta tras una cortina de suelo a techo.
“Uno de los mayores retos fue adaptar la vivienda a las nuevas necesidades de los clientes sin alterar su carácter ni su distribución original. A través de intervenciones puntuales, hemos creado espacios más luminosos y una circulación más fluida y circular entre las distintas estancias”, cuentan Bartolozzi y Donvito. Estas intervenciones incluyen, por ejemplo, la ampliación del balcón, que permite disfrutar de más espacio al aire libre en torno al patio interior de la vivienda.