Ha pasado prácticamente un año desde que el Ayuntamiento de Burgos anunciara que asumía como propio el proyecto ideado por el científico burgalés Carlos Briones de crear un recurso divulgativo y turístico en forma de línea del tiempo entre el Espoloncillo y el Museo de la Evolución Humana. Fue en junio de 2025 cuando se dio a conocer que se estaba ultimando el concurso para la redacción del proyecto y la realización de la obra, «que se haría en los próximos meses», según explicaron entonces fuentes municipales. Esta expresión, «los próximos meses», tan abierta, podría llegar a su fin, pues desde el Consistorio confirmaron la semana pasada que la licitación saldrá «este verano», un periodo algo más concreto.
La propuesta, que tuvo su origen en un artículo de Briones en este periódico, donde es colaborador habitual, fue acogida con un gran entusiasmo no solo por el municipio, cuando tenía a la cabeza al socialista Daniel de la Rosa, sino por toda la comunidad científica local: desde el entonces rector de la UBU, Manuel Pérez Mateos, hasta María Martinón, directora del Centro Nacional de Investigación en Evolución Humana (CNIEH), pasando por los que eran en ese momento -marzo del 2023- codirectores de Atapuerca, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro.
La idea, como se recordará, es establecer en el Espoloncillo -Paseo del Padre Manjón es el nombre real de la zona- una línea del tiempo que conecte el origen de la tierra y el presente a través de los principales hitos de la geología, la química y la biología con elementos didácticos que ofrezcan información al paseante sobre cada momento mientras se va acercando al MEH. Para ello, según se anunció hace un año, será necesario cambiar el pavimento de todo el recorrido, que en la actualidad no está en el mejor de los estados. Después se colocará esa línea en latón o bronce entre los puentes de Santa María y San Pablo sin demasiados elementos verticales, con la idea de evitar al máximo el vandalismo.
A lo largo de los 304 metros del paseo aparecerán los hitos más importantes de la historia de la Tierra y de la vida para comprimir los 4.510 millones de evolución planetaria, de tal manera que cada metro equivaldría a 15 millones de años. Se empezaría por la formación de la Tierra y la Luna para seguir con los bombardeos masivos de meteoritos y cometas, las rocas sedimentarias más antiguas y los procesos moleculares que condujeron al origen de la vida (3.900 años), los microfósiles más antiguos (3.430 millones de años) o la aparición del ancestro común de todos los seres vivos llamado LUCA para explicar la evolución biológica con la aparición de los primeros organismos pluricelulares (1.000 millones de años), los primeros animales…, el origen de los mamíferos, la extinción de los dinosaurios (65 millones) y las primeras especies de homínidos hasta llegar al Homo sapiens (300.000 millones de años).
Carlos Briones mostró su satisfacción al conocer que el proyecto no ha caído en el olvido a tenor de las previsiones trasladadas por el Ayuntamiento, pues cree firmemente en su potencial turístico y divulgativo: «Esta línea del tiempo conectará la gran historia o el tiempo profundo, que es como llamamos a esta mirada hacia el origen de nuestro planeta, con la actualidad».