España se queda sin niños y se encuentra en situación más que preocupante en materia de baja fecundidad. La última radiografía de esta dramática situación ha quedado reflejada en el último ‘Focus on Spanish Society’, editado por Funcas, que analiza distintos indicadores demográficos … para dibujar una foto más precisa del caso español.
Según el informe de las Cajas de Ahorro esta realidad responde, sobre todo, a la combinación de dos factores: por un lado, el retraso cada vez mayor de la maternidad, que sitúa al país entre los de mayor edad media para tener hijos en Europa occidental; y, por otro, una fecundidad final muy reducida, lo que indica que muchos nacimientos no solo se aplazan, sino que finalmente no llegan a producirse.
Así lo advierte Héctor Cebolla, investigador de FUNCAS, quien insiste en que los datos muestran que las mujeres españolas no solo tienen hijos a edades más avanzadas, sino que además terminan su etapa reproductiva con menos descendencia. El experto subraya que «cuando el primer hijo llega tarde, las posibilidades de tener un segundo o un tercero se reducen de forma notable, y esa pérdida ya no se recupera posteriormente, al final de la vida reproductiva».
El estudio por cohortes confirma esta tendencia, visible en nuestro país, además, desde hace tiempo. Las mujeres nacidas en 1940 tuvieron una media de 2,59 hijos, cifra que descendió a 2,15 entre las nacidas en 1950. En la generación de 1960, el promedio cayó hasta 1,75 hijos, por debajo del nivel de reemplazo generacional. Posteriormente, la fecundidad siguió bajando: 1,48 hijos en la cohorte de 1970 y apenas 1,36 entre las nacidas en 1979.
España versus Europa
La comparación con otros países europeos evidencia además la singularidad de España. Aunque la reducción de la fecundidad ha sido generalizada en Europa desde mediados del siglo XX, algunos países han logrado cierta recuperación en las cohortes más recientes. Es el caso de Francia, Suecia o Finlandia, que mantienen niveles relativamente elevados de fecundidad final. España, en cambio, figura entre los países con registros más bajos, junto a Italia, Grecia y Alemania.
Gran parte de las comparaciones internacionales se realizan mediante el Índice Coyuntural de Fecundidad (ICF), que estima el número medio de hijos por mujer a partir de las tasas de fecundidad de un año concreto. Bajo este indicador, España presenta una de las cifras más reducidas de Europa occidental tras el fuerte descenso iniciado a finales de los años setenta.
En 2024, el ICF fue de 1,10 hijos por mujer, por debajo del registrado en Italia, Grecia, Alemania, Portugal, Países Bajos, Bélgica, Irlanda, Francia o los países nórdicos. La estimación para 2025 apenas mejora hasta 1,11, un leve repunte que, sin embargo, confirma que la situación española constituye una de las expresiones más extremas de la crisis demográfica europea. No obstante, el ICF no permite determinar por sí solo si la caída de la natalidad responde únicamente a un retraso de la maternidad o también a una reducción definitiva del número de hijos. Esta cuestión resulta esencial para interpretar el caso español.
En sociedades donde la maternidad se retrasa progresivamente, el ICF puede disminuir aunque parte de esos nacimientos se produzcan más adelante. Se trata del llamado ‘efecto calendario‘, por el que los hijos no desaparecen, sino que se desplazan hacia edades más tardías. La clave está, indican desde FUNCAS, en comprobar si España responde únicamente a este patrón o si, además, el aplazamiento deriva en una recuperación incompleta de la fecundidad.
La elevada edad media a la maternidad aporta pistas relevantes. En 2023 superó los 32 años, una de las más altas de Europa occidental. Aunque el retraso en tener hijos es una tendencia común en muchos países, en España se manifiesta con mayor intensidad. Este aplazamiento, recuerdan desde esta entidad, «reduce el margen temporal para ampliar la descendencia, especialmente en un contexto marcado por la precariedad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda y los problemas para conciliar vida laboral y familiar».
