Miley Cyrus está de celebración, porque acaba de recibir su propia estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood. Una canonización pop tras más de dos décadas trabajando en el mundo del entretenimiento. La suya es la número 2.845 de la galaxia que se extiende por todo Hollywood Boulevard y la cantante y compositora la descubría el pasado viernes en una ceremonia en la que se rodeó de familia y amigos para conmemorar su carrera. No faltaron ni su madre ni su hermana, Tish y Brandi Cyrus (aunque sí se lo perdió su padre, Billy Ray Cyrus, con el que está distanciada desde hace años); su prometido, el músico Maxx Morando, o amigas célebres como la actriz Anya Taylor-Joy y la diseñadora Donatella Versace.
La cantante y compositora junto a su madre y su hermana, Tish y Brandi Cyrus.Gilbert Flores (Variety via Getty Images)
“Lo que me parece tan especial de esta estrella es que sea el resultado de una acumulación de devoción”, confesaba la autora de Flowers en su discurso. “No es algo que se gane por una temporada, no se puede perseguir o coleccionar. No es algo que grabe para el próximo disco y luego exhiba como un trofeo”, añadía sobre el reconocimiento. Lo ha merecido, en palabras de la organización, porque, “generaciones de niñas han crecido viéndola evolucionar, encontrando inspiración en su trayectoria y en su creatividad sin miedo”.
Miley Cyrus frente a su estrella, situada a la altura del número 7011 de Hollywood Boulevard.Gilbert Flores (Variety via Getty Images)
La concesión le llega precisamente tras reconciliarse con su propio mito y su pasado como niña Disney. Cyrus empezó a trabajar como actriz con solo 13 años, cuando se metió en el papel de Hannah Montana y pasó a ser una de las mayores estrellas infantiles de la factoría. Pero creció e hizo todo lo posible por alejarse de aquel legado. Ahora lo reivindica: hace solo dos meses estrenaba un especial por el 20 aniversario de la serie que la aupó a la fama. En estas dos décadas se ha labrado una solidísima carrera en la música, coronada con Flowers (2023), uno de los mayores éxitos de los últimos tiempos y una canción con la que ganó el Grammy a grabación del año y mejor interpretación pop solista. También superó sus problemas con las adiciones y tras la pandemia confesó que había dejado para siempre el alcohol.
Miley entre la diseñadora Donatella Versace y la actriz Anya Taylor-Joy (esta última con un vestido de cristales de Bob Mackie).Gilbert Flores (Variety via Getty Images)
Icono generacional, una de las niñas que crecieron mirando a la artista fue la actriz Anya Taylor-Joy, que acompañó a Cyrus en la ceremonia de reconocimiento en Hollywood: “No solo creció ante el mundo, sino que superó las expectativas que se tenían puestas en ella”, defendió la argentina durante el evento. “Desafió a las reglas, las reescribió y, de vez en cuando las quemó con un disfraz de osito de peluche”, proseguía la actriz, hoy amiga de Cyrus. “Acordaos de que si alguno de vosotros pisa la estrella de Miley Cyrus”, bromeaba Donatella Versace, “que lo haga con actitud. Y a ser posibles con tacones”.
Miley Cyrus con un vestido de Versace de archivo rescatado para ella por la propia Donatella Versace.Gilbert Flores (Variety via Getty Images)
Cyrus le devolvió el cumplido vistiendo de Versace para la ocasión, con un vestido del archivo de la casa, de otoño 2015, de la línea de alta costura Atelier Versace. Lo eligió para ella la propia Donatella, sacándolo de una colección que estuvo inspirada en el festival de Coachella. “Algunos vestidos parecían apenas sostenidos por hilos de flores, mientras que otros combinaban la seda chifón con sutiles aberturas. Como siempre, la piel se exhibía sin pudor”, escribía entonces sobre la colección la crítica Nicole Phelps. Algunos de los vestidos, decía la periodista, “eran más de showgirl que de festival de música”, seguramente mirando hacia el diseño que ahora ha rescatado la cantante de Wrecking Ball.
El vestido que lució Cyrus es una pieza del archivo de la casa, de la colección otoño 2015, de la línea de alta costura Atelier Versace.
La relación de la estrella de Tennessee con la marca italiana se remonta muchos años atrás, justo hasta la época en la que Cyrus se hallaba enfrascada en romper con la niña Disney. Entonces la firma le sirvió como vehículo para huir de la imagen cándida de su niñez y adoptar una feminidad mucho más excesiva y provocadora. Ha vestido de la casa en innumerables alfombras rojas, en campañas o actuaciones. ¿Uno de los más recordados? El escuetísimo y transparentísimo diseño que llevó en la alfombra roja de los Video Music Awards en 2015, cuando se convirtió en presentadora de la gala: “Era la culminación de todo lo que Miley quería proyectar como anfitriona de los VMAs. Fue imponente, provocador y un tanto irónico”, dijo tiempo después su estilista por aquel entonces, Simone Harouche.
Versace ha sido una firma habitual en el armario de la estrella desde que buscó separarse de Hannah Montana a partir de 2011. En la imagen, en diversas apariciones en los años 2013 (de blanco y con minivestido negro) y 2015 (en el centro, en la alfombra roja de los VMA’s, cuando fue anfitriona).Getty Images
Etiquetada como errática o excesiva durante años, Cyrus ha sabido reinventarse y mantenerse en una industria voraz, célebre por quemar a sus propias creaciones. Ya no tiene nada que demostrar: “Mi vida ahora mismo es perfecta”, le respondía a una periodista de E! News al terminar el evento. “Quiero decir, están aquí todos a los que quiero, mi familia, mis fans, su lealtad. Todo es perfecto”.
Con el músico Maxx Morando, con el que se comprometió a finales de 2025.Gilbert Flores (Variety via Getty Images)