El presidente Miguel Díaz-Canel calificó este domingo de «enfermizo» el diseño de «máxima presión» que, según él, promueven «algunos desde Estados Unidos» contra Cuba, al tiempo que acusó a Washington de preparar el terreno para una intervención militar en la isla.
El gobernante cubano publicó el mensaje en su cuenta de X en medio de una escalada sostenida de tensiones entre La Habana y Washington que se ha intensificado durante las últimas semanas.
«El diseño de ‘máxima presión’ que de manera enfermiza pregonan algunos desde Estados Unidos es parte de la estrategia para justificar la falsa matriz de colapso y con ello la intervención militar», escribió Díaz-Canel.
El gobernante también sostuvo que el castigo colectivo al que se somete al pueblo cubano «ya clasifica como genocidio» y cerró su mensaje con la frase «Cuba no está sola», acompañada del hashtag #LaPatriaSeDefiende.
El tuit se produce cuatro días después de que el Departamento de Justicia de EE.UU. presentara cargos penales federales contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, que causó la muerte de cuatro cubanoamericanos. Los cargos incluyen conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses y cuatro cargos de asesinato.
El 22 de mayo, el régimen organizó un acto en la Tribuna Antiimperialista José Martí con trabajadores movilizados desde centros laborales en respaldo a Castro, quien no asistió al evento.
Ese mismo día, Díaz-Canel publicó en Facebook invocando las glorias militares de la revolución -la Sierra Maestra, Girón y las misiones en África- para advertir que Cuba resistirá cualquier agresión, y citó a José Martí: «El Norte revuelto y brutal que nos desprecia no acaba de conocernos: queriendo dividirnos, nos ha unido más».
La retórica beligerante del régimen contrasta con la realidad que vive la población cubana, con apagones de hasta 30 horas diarias, escasez crítica de alimentos y medicamentos, y más de 1,200 presos políticos.
La crisis energética se ha agravado tras la interrupción del suministro venezolano de crudo, luego de la captura del expresidente Nicolás Maduro en enero, y por el embargo petrolero efectivo impuesto por Washington, que habría reducido las importaciones de combustible entre 80 % y 90 %.
Desde inicios de año, la administración del presidente Donald Trump ha acumulado más de 240 sanciones contra Cuba, con al menos siete tanqueros interceptados en aguas internacionales. El 1 de mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que amplía las sanciones en sectores de energía, defensa, minería y finanzas.
El secretario de Estado Marco Rubio admitió que no ve avances en las negociaciones con el régimen y calificó a Cuba de «Estado fallido».
A nivel internacional, la presión sobre el régimen también crece desde Europa. La alta representante de la UE, Kaja Kallas, confirmó ante el Parlamento Europeo que el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con Cuba está en revisión, reconociendo que «no ha dado los frutos» esperados.
La votación definitiva para suspender ese acuerdo está prevista para junio.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.