La junta de accionistas que Iberdrola celebrará este viernes tendrá un sabor especial porque es la reunión con los propietarios de la compañía en el … año de su 125 aniversario. El escenario será muy diferente a la de la primera vez que se citaron los accionistas de la eléctrica en Bilbao en 1901. Entonces, el encuentro fue en el despacho del notario Isidoro Erquiaga y para constituir la Sociedad Hidroeléctrica Ibérica, germen de la actual Iberdrola. Hace 125 años los accionistas eran unas pocas decenas de empresarios bilbaínos que invirtieron para obtener la energía que necesitaba la industria y la entonces creciente villa vizcaína. En cambio, a la reunión de esta semana están citados más de 500.000 accionistas de todo el mundo con una compañía que tiene presencia en 30 países. Además, será ‘online’, que es la modalidad a la que se ha abonado la empresa desde la pandemia.
La efeméride llega en plena expansión de la electrificación. La apuesta por descarbonizar la economía y la generación energética, aunque se hayan cuestionado sus ritmos y tecnologías, ya no deja lugar a dudas. El futuro será eléctrico o no será.
Eso supone, no solo el cambio en el modo de generar la electricidad, sino un aumento de su consumo que se recoge en todas las planificaciones oficiales. Así, en España, según recoge el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), el crecimiento de la demanda eléctrica se disparará un 34%. En Europa, la asociación comunitaria de operadores de red, ENTSO-E, avanza que en 2050 la demanda eléctrica habrá escalado un 50%. Y, en todo el mundo, la IEA World Energy estima que para 2035 el aumento del consumo eléctrico será del 40%.
La revolución ya no está solo en la generación renovable, sino en el transporte y la distribución de la electricidad. Esa es la gran transformación empresarial que Iberdrola atraviesa en este aniversario y que presentará a los accionistas este viernes. Y es que la compañía presidida por Ignacio Galán ha lanzado el mayor plan inversor de su historia con 58.000 millones entre 2025 y 2028. Unas líneas de trabajo que adelantó al mercado el pasado otoño y con las que reivindica un giro en su estrategia. De todos esos recursos, dos terceras partes están destinados a las redes de distribución y transporte. Son infraestructuras en las que la compañía tiene ya 1,4 millones de kilómetros de cable, pero que se han convertido en estratégicas.
Dividendo de 4.500 millones
Este desarrollo consolida la internacionalización de Iberdorla, que centrará el 65% de la inversión en Estados Unidos y el 35% en Reino Unido. La compañía ha reivindicado la importancia de las regulaciones de estos países para favorecer la modernización de sus infraestructuras con modelos rentables. Un aspecto que ha echado en falta en España tras las discrepancias con la CNMC por la fijación de la retribución de las inversiones desarrolladas en este sector.
En cualquier caso, el rol de la generación sigue siendo para Iberdrola un vector de negocio clave con 58.000 MW de potencia instalada, de los que 45.000 MW son renovables. La apuesta por este mix de operaciones es la que Galán ha reivindicado para alcanzar un beneficio histórico el pasado 2025 con 6.285 millones de euros. Una línea ascendente que la empresa asegura que mantendrá este año con un crecimiento del 8%.
Las cuentas, que los accionistas deberán aprobar el próximo viernes, recogen también la propuesta de reparto de dividendos a cargo del ejercicio pasado. Ascienden a 4.500 millones de euros que suman los 68 céntimos por acción. Una parte de esa cantidad, 1.700 millones (0,253 por título) se abonaron en febrero y 2.800 (0,427 por acción) se pagarán en julio si los accionistas así lo aprueban.
La compañía acumula una revalorización bursátil que se ha multiplicado por once desde 2001 alcanzando un máximo histórico de más de 135.000 millones de euros.
