‘First dates’ dedicó este lunes el programa al folclore de las diferentes regiones de España. Representando a Aragón acudieron dos entrañables personas vestidas de baturro que regalaron emociones a raudales a todos los presentes y a la audiencia. Ambos se habían conocido hace unos meses en el espacio presentado por Carlos Sobera y su relación va viento en popa.
La primera en aparecer fue Gloria, quien no podía disimular su alegría por el buen momento que está viciendo. «Lo agradecida que estoy. Habéis tenido mucho tino. Era el hombre que yo soñaba y nunca llegaba. He tenido muchos señores, pero a todos los he rechazado. Soñaba con una persona como José Luis. Quiero decirle lo agradecida que estoy», le decía a Sobera.
Y ahí entró en escena José Luis, de 81 años y procedente de Zaragoza. «Me ha cambiado mucho la vida Gloria porque me da felicidad. Nos entendemos muy bien, nos damos muchos abrazos», apuntó.
La pareja se sentó a la mesa tras regalar frutas de Aragón a todos los comensales presentes. Durante el ágape compartieron muchas intimidades. «Ayer, en broma en broma dos veces, por la mañana y a mediodía, pájara», dijo él. Gloria, ruborizada, contestó: «No hables nada, que te doy con el tenedor, que es mentira lo que dices». Pero él insistió: «No es verdad. Terminamos de comer y me la cojo de la silla y me la traigo así, y nos enganchamos los dos». Y ella remachó: «Eres un verderón. Dices cosas que no son».
Pero, sobre todo, su conversación transmitió la felicidad que comparten. Gloria lo sintetizó: «Cuánto tenemos que agradecer a la vida. Con la gente con la que hemos topado… Esto no lo tiene cualquiera. Lo que tenemos en casa, lo que nos queremos. Yo más no puedo. Es una cosa tan irreal que yo a veces pienso que es mentira».
Como regalo de la casa, fue invitada la Casa de Aragón de Alcalá de Henares, que les cantó una jota sobre su historia de amor, que les emocionó profundamente a ambos.
Finalmente y como broche romántico, Gloria leyó una entrañable carta a José Luis: «Ay mi niño, llegaste a mi vida cuando más te necesitaba. Me diste calorcito humano y mucha compañía. Me has devuelto las ganas de vivir. Te has convertido en mi luz, en mi camino. Doy gracias a la Pilarica por traerme un hombre bueno y respetuoso como tú. Solo pido que tus besos y tus abrazos no me falten nunca. Te quiero, osito».