«Pico y pala» para intentar «amarrar» el poder municipal. Ésta es la consigna que se propaga a la desesperada en el PSOE de Andalucía después de los pobrísimos resultados en las elecciones autonómicas del 17 de mayo, que si por sí solos … dibujaban un panorama más que incierto para los comicios locales y generales de 2027 pintan peor desde que, a mediados de la pasada semana trascendiera la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el rescate de la compañía aérea Plus Ultra.

Las palabras entrecomilladas del párrafo anterior subrayan la literalidad de las expresiones que ha empleado la secretaria general socialista de Córdoba, Rafaela Crespín, tras la reunión de la Dirección provincial de la formación con los alcaldes de la demarcación y con los responsables de las agrupaciones para analizar el pobre balance de los comicios autonómicos.

«Hay que amarrar la treintena de ayuntamientos que gobernamos», insistió Crespín como una consigna que, de un modo más o menos oficial, se extiende en un partido que está sumido en una depresión profunda por la escuálida cosecha en las urnas al tiempo que estupefacto por las investigaciones de la Audiencia Nacional sobre uno de sus principales faros morales hasta ahora.

Aunque la extrapolación no es ni mucho menos exacta, sí que resulta orientativa. En las municipales de 2023 el PSOE ganó en 343 de los 785 municipios andaluces, esto es, en el 43 por ciento. Y en los comicios autonómicos de hace una semana fue la fuerza más votada en 175, es decir, en el 23 por ciento. El descenso del respaldo es de 20 puntos.

Con Jaén como única capital de provincia con el puño y la rosa como marca más respaldada, los socialistas mantienen desde las municipales de hace tres años bastiones como La Rinconada y Dos Hermanas en Sevilla; San Fernando y Chiclana en Cádiz; y Cártama en Málaga, lugar en el que por cierto inició su campaña María Jesús Montero acompañada por Pedro Sánchez y Rodríguez Zapatero.

Pegado a los ciudadanos

El objetivo es aguantar como sea ese poder tan pegado a la vida cotidiana de los ciudadanos habida cuenta de que el autonómico se ha evaporado en gran parte y el nacional está en una situación de riesgo severo. Esta realidad es conocida hasta en los ámbitos políticos opuestos a los socialistas: el presidente de la Junta, Juanma Moreno, lo señaló en la entrevista que concedió a este periódico en vísperas del 17 de mayo: dijo que no pocos alcaldes del PSOE les había expresado su preocupación por que las municipales y las generales de 2027 coincidieran en un ‘superdomingo’, porque se temían que ello les penalizara, y añadió que estaba convencido de que la rebelión socialista contra su dirigencia iba a empezar justamente por los regidores.

Un caso ilustrativo ha sucedido estos días en Jaén, única capital con un alcalde socialista. El jefe del equipo de gobierno local, Julio Millán, se mostró favorable tras el fiasco del 17 de mayo a que se le diera «una pensada» a un posible adelanto de las elecciones generales para que o perjudicara a los resultados de las municipales. Y el secretario de Organización del PSOE de su provincia, Víctor Torres, lo desautorizó a las pocas jornadas y le recordó que la intención de Sánchez es «agotar la legislatura».

Los alcaldes de Jaén y de San Fernando han alertado del peligro de un ‘superdomingo’ y han pedido adelantar las generales

Pero las voces que defienden que haya una convocatoria de elecciones separadas para conformar los plenos de los Consistorios y las Cortes Generales no cesan. Entre ellas se encuentra la de la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada. Aún reconociendo el activo electoral de Pedro Sánchez, la también secretaria general de la formación en esa localidad gaditana ha indicado que «resulta complicado compatibilizar el debate nacional con los intereses estrictamente municipales, centrados en los proyectos locales» con las dinámicas nacionales. «Son planos políticos diferentes e incluso en muchos casos antagónicos», ha recordado.

De hecho, después del fiasco de los comicios regionales y el temor de que las generales no vayan bien ni de lejos, la gran referencia del PSOE andaluz está ligada de lleno al municipalismo: se trata de Javier Fernández, presidente de la Diputación de Sevilla -la única que el partido conserva- y alcalde del feudo La Rinconada, donde no ha dejado de encadenar mayorías absolutas desde 2007.

La ley del silencio impera en un partido sacudido por mil frentes y quienes hablan lo hacen amparados por el anonimato y negando sus propias palabras nada más decirlas. Un alcalde socialista señala a este periódico, por ejemplo, que «al partido le están haciendo mucho daño tantos casos abiertos y toda esa gente con una actitud ética tan reprobable como la que se está mostrando».

«Es el momento de reflexionar»

Por ello, cree que «es el momento de reflexionar bien sobre cuál es el camino que debe tomar el socialismo» y «si es el mismo tiene que ser con cambios muy profundos para acabar con esa imagen tan mala que se está ofreciendo».

Para este regidor, «toca resistir e intentar evitar el efecto negativo que puede provocar hacer coincidir las elecciones municipales con las generales, porque va a ser complejo explicar la gestión en cada pueblo sin que esa explicación esté intoxicada por todo lo que está sucediendo».

«Ahora mismo todo el poder está en Madrid, en Ferraz, el partido tiene muy poco margen de maniobra en Andalucía y nadie quiere dar un paso en falso»

Otro regidor socialista andaluz recalca que «hay mucho temor a levantar la voz o señalarse» porque «ahora mismo todo el poder está en Madrid, en Ferraz, el partido tiene muy poco margen de maniobra en Andalucía y nadie quiere dar un paso en falso».

«Las instrucciones son claras y hay que aguantar y no hacer ruido en este momento, pero el peligro de prolongar esta situación y que lleguemos a las municipales muy debilitados es enorme. Se pueden perder muchos ayuntamientos. Y ya no nos quedan tantos…».