En las casas pequeñas, un buen interior puede transportarte muy lejos de la ciudad

Nada más cruzar la puerta de este dúplex de apenas 52 metros cuadrados, París desaparece. Afuera siguen existiendo el tráfico, las galerías y el ritmo acelerado de la ciudad, pero dentro, todo se siente distinto: más lento, más cálido, casi como si alguien hubiera trasladado una pequeña casa de campo inglesa al corazón de la capital francesa. Y quizá esa sea precisamente la magia de las casas pequeñas cuando están bien pensadas: la capacidad de construir un universo propio en pocos metros. La interiorista Joy de L’Hermite, fundadora de Studio JLH, fue la encargada de transformar este espacio atípico en un refugio profundamente acogedor. Tras vivir entre São Paulo, Nueva York y París y trabajar junto al diseñador Charles Zana, la creativa ha convertido su fascinación por las casas británicas, los tejidos estampados y las combinaciones cromáticas inesperadas en una firma estética reconocible. Bienvenidos a Mazarine Cottage, su última creación parisina.

Vistas del salón

El salón gira en torno a la chimenea, con asientos diseñados a medida, textiles envolventes y piezas antiguas que refuerzan el aire de cottage inglés del dúplex.

© ORACLEUn refugio inglés escondido en pleno París

“La propietaria se puso en contacto conmigo porque le gustaba mi universo de motivos y colores”, explica la interiorista. El objetivo era claro: crear un lugar donde desconectarse por completo de la energía de la ciudad. Un interior que invite a bajar el ritmo y a sentirse lejos de París, pero sin abandonarlo. Para conseguirlo, Joy de L’Hermite trabajó en el apartamento como si se tratara de una pequeña casa anglosajona. La carpintería a medida, los textiles envolventes y las mezclas de materiales naturales construyen una atmósfera íntima y serena. “La idea era crear un ambiente envolvente trabajando con una paleta de colores profundos”, cuenta. Así, aparecen los verdes bosque de la cocina, el rosa envejecido oculto dentro de algunos armarios, los amarillos intensos inspirados en los cuartos de jardinería ingleses y un marrón cremoso que recuerda al English Breakfast con leche. La madera está presente prácticamente en cada estancia, acompañada de lino y ratán, reforzando esa sensación de refugio rural reinterpretado desde una mirada sofisticada y contemporánea.