El hígado tiene la capacidad única de regenerarse tras sufrir daños. Sin embargo, en pacientes con enfermedad hepática avanzada, la cicatrización severa o cirrosis puede dañarlo irreparablemente, provocando insuficiencia hepática. Si bien el trasplante de hígado puede ser una opción terapéutica para algunos pacientes con enfermedad hepática avanzada, su uso se …
El hígado tiene la capacidad única de regenerarse tras sufrir daños. Sin embargo, en pacientes con enfermedad hepática avanzada, la cicatrización severa o cirrosis puede dañarlo irreparablemente, provocando insuficiencia hepática. Si bien el trasplante de hígado puede ser una opción terapéutica para algunos pacientes con enfermedad hepática avanzada, su uso se ve limitado por la escasez de órganos donados compatibles.
Este panorama invita a buscar otras opciones en la línea de las terapias regenerativas basadas en macrófagos para la enfermedad hepática en etapa terminal. La terapia con macrófagos fue desarrollada tras más de una década de investigación por el profesor Stuart Forbes de la Universidad de Edimburgo, junto con el Servicio Nacional Escocés de Transfusión de Sangre (SNBTS). Los macrófagos se desplazan al hígado, donde descomponen el tejido cicatricial, reducen la inflamación perjudicial y estimulan el crecimiento de células hepáticas sanas.
En este contexto, científicos de la Universidad de Edimburgo de Escocia (Reino Unido) han desarrollado una terapia celular pionera diseñada para combatir el tejido cicatricial y restaurar la función hepática. El proyecto, publicado en la revista ‘Cell Stem Cell’, se sustenta en la extracción de células inmunitarias de la sangre del paciente y convertirlas en macrófagos maduros, un tipo de glóbulo blanco que «devora» las células infectadas o dañadas, que luego se vuelven a inyectar en el paciente.
El tratamiento se probó en el ensayo clínico MATCH, en el que 26 pacientes recibieron la terapia con macrófagos, mientras que 24 recibieron la atención estándar. Tras cuatro años, el 70 por ciento de los pacientes que recibieron la terapia con macrófagos vivían sin necesidad de un trasplante de hígado, en comparación con solo el 40 por ciento de los pacientes que no recibieron el tratamiento. Según el equipo de investigación, el período de seguimiento de cuatro años proporciona información importante sobre los beneficios a largo plazo y la seguridad del tratamiento.
Se registraron ocho fallecimientos y ningún trasplante de hígado entre los pacientes tratados con macrófagos, en comparación con nueve fallecimientos y cinco trasplantes de hígado entre quienes recibieron el tratamiento estándar. No se reportaron efectos secundarios graves en los pacientes tratados con la terapia celular.
Los hallazgos sugieren que el uso de la terapia con macrófagos es una opción terapéutica prometedora para la enfermedad hepática en etapa terminal y representa un importante avance en la medicina regenerativa, según afirman los expertos.
«Este estudio no solo resalta el importante potencial de la terapia regenerativa con macrófagos en pacientes con cirrosis avanzada, sino que también nos ofrece una visión del mecanismo mediante el cual estas células logran su efecto terapéutico: el análisis de la sangre de los pacientes reveló un fuerte efecto antiinflamatorio de esta terapia, que se correlaciona con la supervivencia sin necesidad de trasplante», señaló, al respecto, la Dra. Lara Campana, cofundador científico y vicepresidente sénior de investigación y ciencia traslacional en Resolution Therapeutics.
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