Después de la primera temporada de vida para el Club Baloncesto Toledo, marcada por el crecimiento como club, de la afición y una eliminación dolorosa ante Cáceres en el último segundo, el presidente del club, Víctor del Río, analiza el presente y el futuro de un proyecto que tiene aspiraciones muy altas.

Para comenzar por el principio, ¿el Club Baloncesto Toledo seguirá en Toledo la próxima temporada?

Sí, el único hándicap importante que tenemos ahora mismo es el cambio obligatorio de la tarima del Javier Lozano. La Federación nos exige una serie de condiciones mínimas para competir y esa es una de ellas. El Ayuntamiento nos ha transmitido que se va a solucionar durante el verano y, a día de hoy, te diría que el proyecto tiene continuidad al 99,9 %.

El Consistorio habla de una nueva tarima desmontable. ¿Es la mejor solución?

Hay muchos pabellones importantes en España que utilizan tarimas desmontables como Cáceres y Logroño. El propio WiZink Center las tiene y funcionan perfectamente. Además, incluso es mejor porque permite organizar otros eventos sin dañar la pista.

El problema es encontrar una adecuada para fútbol sala, porque hay muchísimas de baloncesto en el mercado de segunda mano, pero para fútbol sala hay pocas. Estamos buscando una opción de segunda mano que tenga poco uso y que económicamente sea viable.

Y mientras llega ese pabellón multiusos del que tanto se habla, tenemos que seguir mejorando el Javier Lozano poco a poco: vestuarios, baños, marcador, graderíos… porque el club no puede quedarse parado tres años esperando.

¿Cómo está el tema del pabellón multiusos?

El alcalde nos ha trasladado que es un proyecto importante para la ciudad y que se está trabajando en ello. Evidentemente, un Ayuntamiento solo no puede asumir una inversión así. Esto tiene que ir de la mano de Junta, Diputación y seguramente fondos europeos.

Yo creo que que hay voluntad política, pero también hay que ser realistas con los tiempos. Aunque mañana llegasen los fondos, estaríamos hablando de tres o cuatro años mínimo. Entonces, mientras tanto, nosotros tenemos que seguir creciendo y consolidando el club.

Porque además nosotros no queremos estar Segunda FEB diez años. Nuestro objetivo es seguir subiendo categorías y, cuando llegue ese pabellón multiusos, intentar que Toledo esté intentando por estar en ACB.

¿Esperáis una mayor implicación institucional después del impacto social que ha tenido el club

Muchas veces las instituciones necesitan ver las cosas con sus propios ojos. Tú puedes presentar un Excel o un proyecto muy bonito, pero hasta que no ven un pabellón lleno, un ambiente espectacular y una ciudad volcada, no terminan de entender la magnitud.

El día de Cáceres fue muy importante en ese sentido. Estoy convencido de que mucha gente salió del pabellón diciendo: «Aquí hay algo muy serio». Y eso nos va a ayudar.

También es verdad que las ayudas públicas aquí tienen unos límites. Aquí las ayudas están más reguladas y son menores. Pero aun así creemos que vamos a ir creciendo.

Hablando de crecimiento, también habéis dado un salto enorme a nivel económico.

Sí, y además estamos muy orgullosos de cómo se ha construido. Nosotros no tenemos un único patrocinador que venga y ponga 100.000 euros encima de la mesa. Lo que tenemos es muchísima inversión privada de empresas que han ido aportando poco a poco, como hormiguitas.

Tenemos 20 o 25 empresas apoyando el proyecto con cantidades distintas y eso ha permitido construir un presupuesto muy sólido. Este año ya hemos estado por encima del medio millón de euros de presupuesto y la idea es seguir creciendo.

Ahora mismo estamos hablando con empresas muy importantes como Soliss, Eurocaja o Globalcaja, además de otras muchas empresas locales y regionales. Ese tipo de apoyos son los que realmente te permiten dar un salto de categoría y consolidar el proyecto.

Entrando un poco en los deportivo, ¿cómo viviste aquel final contra Cáceres y la eliminación en el último segundo?

Fue durísimo, sinceramente. Lo teníamos en la mano. Yo ya estaba abrazándome con socios, directivos y familiares porque pensábamos que estaba hecho. Y de repente pasa todo aquello…

Pero luego, con perspectiva, también ves que ese partido tuvo una repercusión enorme. Salimos en medios nacionales, en televisiones, en revistas especializadas… y la marca Club Baloncesto Toledo se hizo muchísimo más conocida.

Y sinceramente, aunque queríamos ascender, creo que este año todavía nos faltaba un punto de madurez para competir en una categoría superior. Este año ha servido para crear una base muy sólida y estoy convencido de que el año que viene vamos a volver todavía más fuertes

¿Qué balance haces de esta primera temporada?

Muy positivo. Hay que recordar de dónde veníamos. Compramos una plaza tarde, montamos una plantilla prácticamente sobre la marcha y había muchísimas dudas alrededor del proyecto.

Y aun así hemos conseguido crear una estructura profesional, un grupo humano espectacular y una conexión tremenda con la ciudad. La gente ha conectado muchísimo con el equipo.

Lo que más me impresiona es ver cómo en apenas unos meses ya hay peñas organizadas como ‘La Resistencia’, gente viajando fuera de casa, niños con camisetas del club y un pabellón lleno en los partidos importantes. Eso no es normal en un proyecto que acaba de nacer.

¿Y deportivamente?

También muy positivo. Fuimos uno de los mejores equipos en casa y competimos prácticamente contra todos. Si ganas dos o tres partidos más fuera de casa, estás peleando por el liderato.

Pero sobre todo me quedo con el crecimiento del equipo. Había jugadores nuevos, entrenador nuevo, sistema nuevo… y poco a poco se fue creando una identidad muy clara.

La gente se divertía viendo jugar al equipo. Había un baloncesto rápido, vertical, alegre, con jugadores muy espectaculares como Víctor Moreno o Miguel Serrano. Y eso para enganchar a una ciudad es muy importante.

¿Qué valoración haces del trabajo de Sergio Vicente y su cuerpo técnico?

De diez. Sinceramente, no se le puede poner un pero. Ha sido capaz de construir un equipo competitivo en medio de muchísimas dificultades.

Ha habido problemas de instalaciones, problemas logísticos, días de entrenar fuera del pabellón… y nunca ha habido una mala cara. Él y todo el cuerpo técnico han entendido perfectamente que esto era un proyecto en crecimiento y que todos teníamos que remar juntos.

Y luego deportivamente creo que ha conectado muy bien con la afición. La gente se sentía identificada con ese juego vertical, rápido y valiente.

¿Va a seguir Sergio Vicente?

Es una de las primeras decisiones que tomará el nuevo director deportivo junto al club. Evidentemente es una opción muy seria porque estamos muy contentos con él, pero queremos estructurar bien la parcela deportiva antes de tomar decisiones definitivas.

Hablas de un nuevo director deportivo, es una figura que no había  hasta ahora en el club.

Sí. esta semana anunciaremos una figura importante para el club y creemos que va a sorprender bastante. Queremos profesionalizar todavía más el proyecto y descargar trabajo, porque este año ha sido una locura y con el nuevo director deportivo vamos a demostrar que queremos ascender.

Ha habido momentos en los que nosotros mismos montábamos vestuarios, colocábamos vallas o hacíamos tareas que en otros clubes hacen diez personas distintas. Eso es bonito porque demuestra implicación, pero para crecer necesitas estructura.

¿La idea es mantener una base importante de la plantilla?

Sí. Queremos continuidad. No sabemos todavía si serán tres, cuatro o seis jugadores, pero sí queremos mantener un núcleo importante.

Hay jugadores que han conectado muchísimo con la ciudad y con el proyecto. Algunos incluso ya tienen a sus parejas trabajando aquí y están muy cómodos en Toledo.

Te podría decir que el noventa por ciento de la plantilla quería seguir en el proyecto. No obstante, no tenemos ningún renovación hecha ya que esa función depende del nuevo director deportivo.

¿Qué jugadores te gustaría que se quedaran?

Solo te puedo adelantar que hemos ofrecido la renovación a Luis García y a Víctor Moreno. Y hay dos jugadores que han comunicado que no quieren seguir que son Vuk Stevanic y Srdan Kocic, que se vuelven a sus países. Lo que si te puedo confirmar es que hemos estado en las despedidas de todos los jugadores cuando han dejado sus pisos y todo era sensación de que se había creado una familia.

Este año uno de los temas más comentados entre la afición ha sido el merchandising. Mucha gente quería camisetas o sudaderas y había bastante espera. ¿Cómo vais a solucionar eso?

Sí, ha sido uno de los grandes debes de esta primera temporada y somos los primeros que lo reconocemos. Al final el club nace muy tarde, prácticamente de cero, y hubo muchas cosas que tuvimos que sacar adelante deprisa y corriendo. El merchandising fue una de ellas. Había problemas de proveedores, de tiempos de entrega, de stock… y eso hizo que mucha gente tuviese que esperar muchísimo para recibir una camiseta o una sudadera.

Pero bueno, también habla bien del proyecto, porque sinceramente no esperábamos tanta demanda en el primer año. Nos encontramos con muchísima gente queriendo comprar productos del club, niños yendo al pabellón con la camiseta, familias preguntando por bufandas… y eso para un club que acaba de nacer es algo muy positivo.

Por eso este verano hemos querido darle una vuelta completa a todo ese apartado. La idea es que el año que viene el merchandising sea una parte mucho más importante del club y de la experiencia del aficionado.

¿Vaís a seguir con la misma marca deportiva?

No, te puedo adelantar que vamos a firmar con Joma, una marca de aquí, de la tierra, y estamos muy contentos con ello. Queríamos también que el proyecto estuviese vinculado a empresas de la zona y creemos que encaja perfectamente con la filosofía del club.

El año pasado, por tiempos y por cómo nació todo, no pudimos hacerlo como queríamos. Pero este año nos hemos puesto a trabajar desde el primer día en cuanto acabó la temporada. Ya estamos diseñando equipaciones nuevas, ropa de paseo, sudaderas, cubres, bufandas… y creemos que va a ser un salto importante.

¿Habrá también tienda física del club?

Sí, y eso creo que va a ser una de las grandes novedades. La idea es que el aficionado pueda ir al pabellón y comprar directamente una camiseta, una bufanda o cualquier producto del club sin tener que esperar un mes y medio.

Queremos que haya stock disponible, camisetas genéricas preparadas y luego, si alguien quiere personalizarla con nombre y dorsal, que pueda tenerla prácticamente de un día para otro.

Eso es algo básico en clubes grandes y nosotros queremos empezar a funcionar así. Porque además el merchandising no es solo vender ropa, es crear identidad. Tú ves un pabellón lleno de camisetas, de bufandas, de sudaderas del equipo y automáticamente se crea ambiente, sentimiento de pertenencia y cultura de club.

Da la sensación de que queréis convertir el club en una marca reconocible dentro de Toledo.

Exactamente. Nosotros queremos que la gente se sienta orgullosa de llevar la camiseta del Club Baloncesto Toledo por la calle. Que los niños vayan al colegio con ella, que las familias se identifiquen con el proyecto y que el pabellón tenga color.

Eso también ayuda muchísimo a crecer socialmente y a atraer patrocinadores. Cuando una empresa ve un pabellón lleno, gente con merchandising y una ciudad implicada, entiende que esto no es un proyecto pequeño.

Y por eso te decía antes lo de la inversión privada. Nosotros no tenemos un único patrocinador enorme, pero sí muchísimas empresas que van apoyando poco a poco, como hormiguitas. Y todo eso junto nos ha permitido construir un presupuesto muy fuerte para la categoría, por encima del medio millón de euros este año, y queremos seguir creciendo.

¿Barajáis la posibilidad de pedir un cambio de grupo para jugar con equipos de Madrid y Valencia?

Desde el punto de vista económico y logístico, evidentemente sería mucho más favorable para nosotros y para muchos clubes. Este año hemos tenido desplazamientos muy duros, aunque nosotros, dentro de lo que cabe, no hemos sido de los más perjudicados porque nuestros viajes eran de cuatro o cinco horas, pero había equipos como Sevilla que tenían que irse a Logroño o al País Vasco y hacer auténticas barbaridades de kilómetros.

Pero también te digo una cosa: este año, desde mi visión un poco más empresarial y de marketing, a mí me interesaba muchísimo estar en el grupo en el que hemos estado. Porque para un proyecto nuevo como el nuestro era muy importante enfrentarse a equipos con nombre, con historia y con masa social como Valladolid, Sevilla, o Cáceres que otros partidos contra equipos menos reconocibles para el aficionado medio. Eso genera más interés, más entradas, más repercusión mediática y también más facilidad para captar patrocinadores.