Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres, sin embargo, persisten importantes disparidades en el diagnóstico, el tratamiento y la participación de este grupo poblacional en la investigación.Ante este panorama un grupo de Sociedades científicas a nivel internacional, entre ellas, la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), la Asociación …
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres, sin embargo, persisten importantes disparidades en el diagnóstico, el tratamiento y la participación de este grupo poblacional en la investigación.
Ante este panorama un grupo de Sociedades científicas a nivel internacional, entre ellas, la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), la Asociación Americana del Corazón (AHA) y el Colegio Americano de Cardiología (ACC), la Asociación Europea de Intervenciones Cardiovasculares Percutáneas (EAPCI), la Asociación de Insuficiencia Cardíaca (HFA) y la Asociación para la Atención Cardiovascular Aguda (ACVC) de la ESC han instado a que se subsanen las persistentes deficiencias en el tratamiento y la investigación, convencidas de que la creación de centros especializados en cardiología femenina (CCF) puede contribuir a abordar estas disparidades.
Es por ello que desde la Sociedad Europea de Cardiología se ha promovido una declaración de consenso clínico que debe traducirse en un importante avance en la salud de la mujer. Proporciona un marco integral y práctico sobre cómo se pueden crear centros cardíacos para mujeres en los diferentes sistemas sanitarios europeos, además de detallar cómo se debe derivar a las pacientes para recibir tratamiento y qué formación debemos ofrecer a los médicos en este ámbito..
Dichos espacios se plantean como centros de referencia integrados en lugar de sitios de tratamiento aislados. Su función es proporcionar experiencia especializada, difundir protocolos de diagnóstico estandarizados y apoyar una atención coordinada y multidisciplinaria adaptada a los determinantes culturales y sociales de la salud, según se recoge en un informe publicado, recientemente, en el ‘European Heart Journal’.
Se conciben como como núcleos dentro de las instalaciones de atención cardiovascular existentes, proporcionando liderazgo, diagnósticos avanzados, consulta con expertos, coordinación de la investigación y formación. Asimismo, se ocuparían de mujeres embarazadas con complicaciones cardiovasculares, como la preeclampsia, y a mujeres con afecciones cardiovasculares relacionadas con la menopausia.
El referido informe destaca el impacto positivo de los centros de cardiología femenina existentes, actualmente, en EEUU y de los centros o programas en algunos países europeos, como Suiza, Alemania y el Reino Unido. La evidencia sugiere que dichos establecimientos junto con programas específicos pueden mejorar el diagnóstico, reducir los síntomas y aumentar la calidad de vida de las mujeres con enfermedades cardiovasculares. En Canadá, por ejemplo, se ha logrado, a través de esta vía, diagnosticar a más del 70% de las mujeres con síntomas cardíacos previamente inexplicables, lo que se tradujo en una menor cantidad de hospitalizaciones durante los tres años siguientes.
Los autores advierten que estos centros no eliminan la necesidad de que todos los cardiólogos comprendan mejor la salud cardiovascular de la mujer. En cambio, afirman que el plan de estudios de medicina debería incluir conocimientos fundamentales sobre la salud cardiovascular femenina y conocimientos avanzados para los médicos que trabajan en centros especializados en cardiología femenina.
SEGUIR LEYENDO