La emoción y el peso simbólico de Toledo han tomado este miércoles el Teatro de Rojas durante la entrega de las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2024, presidida por Sus Majestades los Reyes. Bajo la mirada de una ciudad marcada por … el mestizaje cultural y el legado artístico, Felipe VI convirtió su discurso en una defensa de la cultura como espacio de encuentro, convivencia y proyección internacional de España.

El monarca inició sus palabras con un recuerdo solemne a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, tragedia que obligó a aplazar el acto en su fecha prevista. «Quiero comenzar estas palabras con nuestro recuerdo emocionado para ellas y saludar desde aquí con todo nuestro cariño a sus familiares y a los que aún luchan por recuperarse», afirmó.

Felipe VI vinculó el escenario elegido para la ceremonia con el significado profundo de las Bellas Artes y destacó que Toledo, Patrimonio de la Humanidad desde hace cuatro décadas, celebra además este año el VIII centenario de su Catedral Primada, a la que definió con palabras de Benito Pérez Galdós como un «relicario de todas las artes».

En un discurso cargado de referencias históricas y culturales, el Rey evocó también la Escuela de Traductores de Toledo como ejemplo de convivencia intelectual y entendimiento entre culturas. «Un crisol de saberes donde, por encima de las diferencias, prevaleció la lengua común del conocimiento», señaló.

Felipe VI reivindicó el valor de la tradición en el arte y puso como ejemplo a El Greco, «un profundo conocedor de la tradición y, a la vez, un adelantado a su época». Recordó además cómo Pablo Picasso, siendo apenas un joven estudiante de Bellas Artes, firmó uno de sus dibujos como «Yo, el Greco», prueba de la influencia del pintor cretense siglos después de su muerte.

Legado e innovación

Dirigiéndose a los galardonados, el Rey subrayó que sus trayectorias representan «esa misma conversación entre legado e innovación, entre memoria y renovación». Enumeró la amplitud de disciplinas reconocidas en esta edición, desde la literatura y el cine hasta la danza, la arquitectura, la música o el circo, y destacó que todas ellas forman parte de una cultura viva, capaz de reinventarse constantemente.

Imagen de los Reyes con autoridades y premiados.

Imagen de los Reyes con autoridades y premiados.

(ABC)

«Y que es en esa diversidad de voces, lenguajes y miradas, tan propia de nuestra historia, donde reside también la proyección de España en el mundo», proclamó Felipe VI, antes de definir a los premiados como «extraordinarios embajadores de nuestro país».

El monarca destacó también la dimensión social de la cultura y aseguró que las Medallas reconocen no solo una aportación artística, sino también «al espacio común de nuestra convivencia». Así, defendió el arte como una conversación permanente con el presente y el futuro de la sociedad.

La ceremonia tuvo igualmente un recuerdo especial para Guillermo Heras y Robe Iniesta, fallecidos recientemente. «Su obra permanece entre nosotros como parte viva de nuestra cultura», afirmó.

Felipe VI cerró su intervención con un mensaje de agradecimiento a todos los premiados por su capacidad de generar «reflexión, diálogo, intercambio y apertura a nuevas ideas». «La suma de vuestro trabajo nos hace más grandes y es una gran promesa de futuro», concluyó.