Una tecnología no invasiva desarrollada por científicos del Instituto Nacional de Investigación Científica (INRS) y la Universidad de Montreal (Canadá) podría transformar la detección temprana de micromelanomas, algo que en el campo de la dermatología se considera un desafío.Los investigadores partieron de que, actualmente, el diagnóstico precoz es fundamental para mejorar …


Una tecnología no invasiva desarrollada por científicos del Instituto Nacional de Investigación Científica (INRS) y la Universidad de Montreal (Canadá) podría transformar la detección temprana de micromelanomas, algo que en el campo de la dermatología se considera un desafío.

Los investigadores partieron de que, actualmente, el diagnóstico precoz es fundamental para mejorar las tasas de supervivencia en este cáncer. Hasta ahora, los métodos de diagnóstico suelen basarse en el examen visual seguido de biopsias, procedimientos invasivos, resultando, en ocasiones, innecesarios. 

«Muchas veces, debido al reducido tamaño de los melanomas estos suelen quedar fuera de la inspección visual clínica, lo que deja la amenaza sin ser vigilada. Queremos detectarlos para poder intervenir lo antes posible», tal como explicó Sylvain Meloche,  investigador del Instituto de Investigación en Inmunología y Cáncer de la Universidad de Montreal y coautor del estudio. 

Dicha tecnología se basa en un parche de microagujas indoloras que depositan nanopartículas especializadas justo debajo de la piel. Estas nanopartículas forman un «tatuaje inteligente» temporal que funciona como una serie de termómetros microscópicos.

Al ser iluminadas con luz infrarroja cercana, las nanopartículas emiten luz visible. Los autores del trabajo, publicado en ‘Nature Sensors’, consideran fundamental destacar que la duración de esta emisión de luz depende directamente de la temperatura ambiente. Dado que las células cancerosas consumen más oxígeno y nutrientes que las células sanas, generan calor adicional, que puede detectarse mediante esta señal óptica. 

Mediante un sistema de imágenes ultrarrápido, denominado SMEAR-ULM, se captura toda esta información en una sola instantánea de alta velocidad, generando un mapa térmico detallado con resolución espacial submilimétrica y sensibilidad a la temperatura inferior a un grado. 

Este enfoque también redefine el papel de la temperatura en la detección del cáncer. Si bien se sabe que los tumores generan más calor debido a su mayor actividad metabólica, esta señal tradicionalmente ha sido demasiado imprecisa para utilizarse como marcador diagnóstico. SMEAR-ULM cambia esto al convertir las sutiles variaciones térmicas en una señal altamente sensible y medible. 

La tecnología SMEAR-ULM supera las limitaciones actuales al combinar la codificación con microagujas, nanopartículas dopadas con tierras raras e imágenes ópticas ultrarrápidas en un sistema capaz de realizar mapeos térmicos in vivo en tiempo real y en una sola toma.  

Así, con este método, los investigadores lograron detectar micromelanomas a partir de los cuatro días de edad, una etapa en la que suelen ser demasiado pequeños para ser identificados mediante las técnicas de imagen convencionales, que, generalmente, solo detectan tumores de más de 5 milímetros, lesiones que ya son visibles a simple vista. 

Los creadores de esta técnica consideran que más allá de la detección del cáncer de piel, su plataforma podría adaptarse para mapear otros parámetros fisiológicos, como el pH o las concentraciones de iones, lo que abriría nuevas posibilidades en la obtención de imágenes biomédicas y el diagnóstico.