Probablemente, no se ha visto una transformación igual desde que la araña de Louise Bourgeois se instaló hace una década en el patio del Museo … Picasso Málaga (MPM). Por una vez, una artista invitada a la pinacoteca del gran artista malagueño que transformó el arte contemporáneo universal era capaz de hablarle de tú a tú al maestro de los iconos. E incluso hacerle sombra. La historia se vuelve a repetir desde este jueves con la portuguesa Joana Vasconcelos, cuya escultura monumental ha dejado pequeño el MPM. No es una exageración o una licencia. Es literal. La obra gigantesca de la artista lusa se ha apoderado de las salas temporales del emblemático centro expositivo con su ganchillo, sus telas y sus plásticos convertidos en arte con mayúsculas, no solo por su tamaño, sino también por su subversivo discurso que nos habla de consumismo, moda, dictadura, política, feminismo y espiritualidad, entre otros. Objetos que no son lo que parecen y de ahí el título: ‘Transfiguración’. Una denominación que también ilustra la metamorfosis de la «casa de Picasso» convertida en la de Vasconcelos.

Una garita de vigilancia de la época del dictador portugués Salazar reconvertida en probador con decenas de espejos en su interior sirve de metáfora del pueblo encerrado en sí mismo y abre esta exposición que le cambia el paso a los objetos cotidianos y tradicionales para transfigurarlos a ojos del espectador, invitado indispensable al espectáculo que monta la artista. Estamos ante una exposición a medio camino entre la escultura y la performance, por lo que lo primero es meterse en esa garita para experimentar lo que se sentía encerrado en la dictadura. Aquí no está prohibido ver y tocar. Esa sensación de disfrute, incluso de juego, está muy presente en todo el recorrido que ha guiado este jueves la propia artista Joana Vasconcelos, que se instala en Málaga hasta septiembre y ha querido dejar claro que la exposición comisariada por el director artístico del MPM, Miguel López-Remiro, y el propio escenario son un hito en su trayectoria.

«No entender a Picasso es no entender el arte contemporáneo»

Joana Vasconcelos

Escultora

«Este es un momento importante de mi carrera, porque el momento Picasso marca a cualquier artista», ha confesado la escultura portuguesa, a la que le impacto el descubrimiento del ‘Guernica’ cuando llegó a Madrid con solo 17 años recorriendo Europa en tren con el programa para estudiantes Interrail. Así, para una autora que ha expuesto en la Galería de los Uffizi cerca de Leonardo da Vinci o en el Palacio de Versalles, tomar posesión del MPM tiene un valor especial «porque Picasso es la referencia contemporánea más importante y la persona que ha marcado la forma de pensar de hoy».

Joana Vasconcellos, en la garita de la época de la dictadura de su país que reconvierte en un probador.

Joana Vasconcellos, en la garita de la época de la dictadura de su país que reconvierte en un probador.

(Marilú Báez)

La artista ha asegurado que le hubiera «encantado conocer a Picasso» y se ha pronunciado incluso sobre la reciente revisión del artista que aboga por su cancelación con acusaciones de misoginia y machismo. «Sé que es un personaje que se habla de muchas cosas, pero la obra que hizo no pudo ser realizada por una persona que no fuera muy inteligente, muy sensible, muy espiritual y muy particular. Para mí, es una referencia», ha aseverado la artista, que ha traído obras que revisan el universo femenino y feminista, como ‘Flores de mi deseo’, una de las obras más tempranas de las que se exhiben (1996) y que recicla los domésticos plumeros para transfigurarlos en objeto sensuales que dispuestos en una estructura sinuosa incluso invitan a transitar por el interior de la escultura para dejarse acariciar.

Esta obra realizada por ganchillo y telas ocupa casi al completo la sala de la segunda planta.

Esta obra realizada por ganchillo y telas ocupa casi al completo la sala de la segunda planta.

(Marilú Báez)

Vasconcelos, que ha estado acompañada del delegado de Cultura de la Junta en Málaga, Carlos García, y del comisario Miguel López-Remiro, ha encontrado además otra conexión picassiana ya que el malagueño fue el artista que «más se transfiguró». «Picasso conseguía hacer obras muy figurativas, pero también muy abstractas, y eso es también una característica de mi obra», ha sostenido la escultora lusa que no ha dudado en considerar al pintor como «una fuente de inspiración» y remachar de forma categórica que «no entender a Picasso es no entender el arte contemporáneo».

Ollas y taconazo

En total, ‘solo’ 13 obras ocupan las dos plantas del MPM, lo que da idea de la monumentalidad de las obras de Joana Vasconcelos. La artista igual se lleva un icono como la Virgen de Fátima a un motocarro discotequero para darnos su versión de la religiosidad y el pasaje bíblico de los comerciantes del templo, que revisa el mito de ‘Carmen’ con una majestuosa lámpara de lujo, pero realizada de pendientes flamencos de plástico. O transfigura símbolos de la cocina, como ollas y tapaderas, las cuales libera para convertirlas en un taconazo que pisa fuerte, mientras que moldea 4.000 tenedores y cucharas de plástico para apropiarse del simbólico corazón de Viana portugués que cambia del dorado al luto para hablar de la muerte.

Miguel López-Remiro, Carlos García y Joana Vasconcelos, junto al icónico tacón realizado con ollas.

Miguel López-Remiro, Carlos García y Joana Vasconcelos, junto al icónico tacón realizado con ollas.

(Marilú Báez)

Las obras de Vasconcelos invitan a transitar entre ellas, ya que en las distancias cortas se descubre su polisemia. En las más grandes, el protagonismo lo toma el ganchillo y las telas con múltiples formas, ocupando además las salas casi al completo. Es el caso de la primera planta con ‘Loft’, en la que reconstruye toda una vivienda en la que vamos cambiando de estancia según las formas y el textil que vamos recorriendo: de las piezas con paños de cocina al ciempiés colorista del cuarto del niño, pasando por el gresite del baño.

‘Valkyrie Marina Rinaldi’ es una obra hecha a mano con piezas de alta costura «pero que visten el espacio en lugar del ser humano», ha explicado la escultora

Una planta más abajo, el ganchillo, los abalorios, las lentejuelas, los flecos y las telas componen ‘Valkyrie Marina Rinaldi’ que cae desde el techo hasta tocar el suelo. Una obra hecha a mano con piezas de alta costura «pero que visten el espacio en lugar del ser humano», ha explicado la artista sobre esta pieza monumental, situada en frente de un cuadro con coloristas cojines de lana que se salen del lienzo como una metáfora del arte contemporáneo efervescente que ya no se puede atrapar entre las cuatro esquinas de un marco. Por muy dorado que sea.

El espectacular lazo de Dior, hecho con botellas de cristal del perfume 'J'adore'

El espectacular lazo de Dior, hecho con botellas de cristal del perfume ‘J’adore’.

(Marilú Báez)

En su relectura de la moda, tampoco pasa desapercibido el homenaje de la escultora a Christian Dior con ‘Miss Dior’, al que reconoce por su aportación del lazo al vestuario de la mujer con un nudo gigante realizado a partir de cientos de frascos de ‘J’adore’, uno de los perfumes imprescindibles de la marca.

Y para el final, Vasconcelos se guarda la que es sin duda la experiencia más sobrecogedora y sensorial de la muestra. Se titula ‘Floresta encantada’, la obra más reciente de las que se exponen (2024), un caverna oscura que se va iluminando conforme se avanza y en la que el espectador sortea las características gotas de la artista hechas de ganchillo y tela que aquí se revelan como estalactitas de una cueva fantástica. «Es mi obra más espiritual porque más que como lo miras es como lo sientes», concluye iluminada por esas led que se van encendiendo a su paso y que, por momentos, transfigura la artista en una suerte de Virgen de Fátima revelando su mensaje a los pastorcillos.