La National Gallery de Londres acoge hasta agosto la exposición más sevillana que en estos momentos puede contemplarse en todo el mundo. A punto de cumplirse el mes de su inauguración, a la que acudió la Reina Sofía, la muestra ‘Zurbarán’, una … retrospectiva sobre el maestro del Barroco, continúa levantando expectación en el corazón de la capital inglesa. Cabe destacar que el museo alcanzó el año pasado más de 4,1 millones de visitantes (el Prado superó los 3,5 millones) y casi 900.000 entradas vendidas solo para sus grandes exposiciones temporales.
El primer gran monográfico en el Reino Unido dedicado a Francisco de Zurbarán (1598–1664), con alrededor de medio centenar de pinturas, no sólo supone una oportunidad de proyectar el trabajo del que, junto a Velázquez (1599–1660) y Bartolomé Esteban Murillo (1617–1682), es uno de los principales pintores de la España del siglo XVII. Permite, además, enfocar la mirada hacia donde los tres, ya sea por origen o trayectoria, desarrollaron su genialidad: Sevilla.
«Sevilla a principios del siglo XVII es una de las grandes ciudades imperiales y comerciales de toda Europa. Increíblemente internacional, vibrante y bulliciosa. Y esto se debe a que, desde 1503, ostenta el monopolio real de todo el comercio con las Américas», comenta en el documental de 20 minutos que acompaña a la muestra una de sus comisarias, Francesca Whitlun-Cooper, tras la proyección de una imagen aérea de la imponente Catedral hispalense.
En este mismo contexto, la religiosidad se vivía de una forma intensa, con una «enorme proliferación de órdenes religiosas que necesitaban arte para decorar sus monasterios y conventos. «Esto creó un mercado masivo para artistas como Zurbarán y sus contemporáneos», recuerda la historiadora del arte Akemi Luisa Herráez Vossbrink.
Lo explica igualmente en el vídeo Antonio Rodríguez Babío, delegado de Patrimonio de la Archidiócesis de Sevilla: «La Sevilla del XVII es muy devota, que vive mucho algunos aspectos de la devoción en las procesiones que aún hoy perduran. A la vez también es una ciudad llena de conventos, del silencio, del recogimiento de los claustros».
Uno de los grandes propósitos del proyecto británico es desmitificar la figura que cierta literatura antigua construyó en torno a Zurbarán, encasillándolo como un ingenuo «artista místico». De hecho, además de sus representaciones a tamaño natural de santos, la exposición recoge ejemplos de sus bodegones de carácter contemplativo, un ejemplo de la versatilidad del pintor de Fuente de Cantos. «La cultura religiosa y la pintura para estas instituciones podían ser, en realidad, un espacio de tremenda innovación y verdadera creatividad», continúa Peter Cherry, profesor emérito de Historia del Arte de de la Trinity College de Dublín.
La presencia de Sevilla en ‘Zurbarán’, que después de Londres viajará al Louvre y al Art Institute de Chicago, va más allá del préstamo de un cuadro, ‘Cristo crucificado’, al que también se le conoce como ‘Jesús crucificado expirante’, del Museo de Bellas Artes de la capital hispalense. Entre los prestadores de colecciones españolas destacan el Prado, con 6 obras cedidas, pero también el Museo Thyssen (1), el MNAC de Barcelona (2), el Museo de Bellas Artes de Bilbao (2), la Academia de Bellas Artes de San Fernando (1) y el Museo Nacional de Escultura de Valladolid (1). En este sentido, también aporta su visión el conservador de la pinacoteca sevillana Ignacio Cano Rivero, que destaca el «estilo novedoso» que el artista extremeño impuso a su llegada a Sevilla.
En este documental en el que también participa otro de los comisarios de la muestra, Daniel Sobrino, se hace especial mención al virtuosismo técnico del pintor a la hora de captar los ropajes de sus famosas Santas Mártires, tratadas con una fastuosidad y una moda casi teatrales que esquivaban la violencia del martirio en favor de la dignidad mística. Desde su taller sevillano, los diseñadores Victorio & Lucchino reivindican en el vídeo esta faceta. En la memoria, otra exposición, ‘Santas de Zurbarán: Devoción y persuasión’, que ocupó el Espacio Santa Clara de la ciudad hispalense hace 13 primaveras y que comisarió el catedrático Benito Navarrete en su etapa como director de Infraestructuras Culturales y Patrimonio del Instituto de la Cultura y las Artes del Ayuntamiento de Sevilla.
«Es un pintor muy peculiar porque sabe mezclar esos matices de telas distintas que es lo bonito para nosotros como diseñadores», declaran José Víctor Rodríguez y José Luis Medina.

‘Santa Margarita de Antioquía’, una obra que se ve en esta exposición de la National Gallery y que formó parte de la muestra en Santa Clara.
«Las mujeres del XVII no iban así por la calle, Zurbarán las transforma. Es el couturier del siglo XVII. Hacer los plegados, y doblar, nadie lo ha hecho como él, unas indumentarias perfectamente detalladas. Sabemos perfectamente que es tafetán, sabemos que es lana, que es una tela de la sierra de Huelva que aparece en el telar del bolso y en las alforjas de la Santa Margarita de Antioquía. Y esa es precisamente la grandeza de la elegancia», explica Navarrete en este documental sobre el pintor y su relación con diseñadores como Balenciaga, el diseñador español más internacional del siglo XX.
El documental enlaza el misticismo del maestro con la creación contemporánea a través de la obra del artista plástico y restaurador de Fuentes de Andalucía Antonio Gamero Osuna, quien es además conservador-restaurador de bienes muebles en la Archidiócesis de Sevilla. «Mi trabajo en la Archidiócesis me permite descubrir partes matéricas de la obra que son desconocidas, desde los tejidos a los pigmentos. Aparte, desarrollo mi actividad artística en mi estudio a través de la obra de Zurbarán. Los artistas contemporáneos buscan el mismo ritmo que él, buscan la emoción, la emoción desde los materiales, la emoción de la composición, esa sencillez que se puede ver en cualquier plano que se está moviendo que al final abstraen toda la obra de Zurbarán en ese momento», cuenta en el vídeo, que tiene ya casi 80.000 visualizaciones.