«Es una persona muy inspiradora, que transmite paz, armonía y belleza». Así describe el cineasta Aitor López de Aberásturi al escultor Paco San Miguel … , quien durante tres días ha abierto las puertas de su casa-taller de Egilleor para el rodaje del documental ‘Isinohana’, producido por Sonora Estudios, un sello de referencia en el panorama cinematográfico vasco.
La intensa grabación de este cortometraje en torno a la figura del artista alavés reivindica un talento y una trayectoria de trabajo silencioso desarrollada desde finales de los años setenta. Su obra se articula en torno a la relación entre el ser humano y la naturaleza, con piezas geométricas en las que el círculo es un elemento recurrente y con referencias mitológicas.
Uno de los aspectos que más atención despierta es lo que muchos consideran su gran obra y, al mismo tiempo, su particular museo. Esa vivienda, taller y complejo artístico-natural de Isinohana, en Lezao. Fue hace unos tres años cuando el arquitecto Roberto Ercilla habló a López de Aberásturi de este espacio. «Me dijo que tenía que conocerlo porque era muy interesante, y cuando fuimos, nada más llegar pensé: vale, aquí hay una historia», recuerda el realizador, que ha trabajado recientemente como montador en cortometrajes como ‘El moribundo’, de Laura Guerricaechevarría, o ‘Itsasora’, debut como director del cantautor Mikel Urdangarin. Actualmente también participa en el documental ‘El mal: está esperando a salir’, centrado en el último largometraje de Bajo Ulloa.
Las esculturas que habitan el jardín de San Miguel, su taller -donde dedica jornadas interminables- y su singular diálogo con la naturaleza y el espacio de trabajo articularán una pieza que se encuentra ahora en fase de montaje. López de Aberásturi asumirá esa labor, además de la dirección y el guion.
En el planteamiento de las grabaciones, desarrolladas esta semana bajo un sol intenso, el equipo recurrió al ‘travelling’ y pequeñas grúas. «Queríamos movernos alrededor de las esculturas y del propio espacio», explica el director, que reconoce haber estado muy pendiente de la meteorología. «Queríamos rodar con él porque no solo acompaña, sino que el espacio queda retratado con un brillo distinto. Él, además, es una persona muy luminosa», añade en referencia al escultor, cuyas obras han sido expuestas en muestras individuales y colectivas en espacios como Artium, Montehermoso o la Ciudadela de Pamplona.
El documental sobre Paco San Miguel se inscribe en una línea creativa centrada en retratar a figuras de la cultura alavesa. En este sentido, el proyecto conecta con trabajos suyos como ‘Buruak’, dedicado al pintor Gustavo Almarcha, o ‘Bidean jarraituz’, centrado en el compositor Bingen Mendizabal. «No había una hoja de ruta cerrada, pero sí creo que los procesos creativos en el cine son muy ricos de mostrar».