Cuando Turkish Airlines anunció en agosto del año pasado su intención de comprar por 300 millones aproximadamente un 26% del capital social de Air Europa, le comunicó a sus accionistas que tardaría entre seis y doce meses en completar la operación, pero ahora esos tiempos … parece que podrían incrementarse sustancialmente hasta avanzado el último trimestre del año si la aerolínea otomana no consigue que se acelere el papeleo.

El partido se juega en España y en Bruselas. Aquí tiene que recibir la validación de la Junta de Inversiones Exteriores (Jinvex), el conocido como escudo antiopas, mientras que la Comisión Europea tiene que validar que la operación cumple con el reglamento de fusiones y también con el de subvenciones extranjeras, que es la principal barrera, porque deberá determinar que Turkish no distorsiona el mercado europeo por ser una compañía controlada por un tercer estado.

El problema es que, cuando está a punto de comenzar el mes de junio, la aerolínea no ha superado ninguno de estos filtros, en el caso del europeo, ni siquiera existe una presentación formal para los dos procesos que debe superar, según confirman fuentes de la Comisión Europea a este periódico.

«Esta transacción no ha sido notificada formalmente a la Comisión en virtud del Reglamento de Fusiones de la UE (EUMR) ni del Reglamento de Subvenciones Extranjeras (FSR)», aseguran los mismos informantes a ABC, a la vez que recuerdan que si una transacción constituye una concentración y tiene una dimensión de la UE y cumple los criterios de notificación previstos en el Reglamento de Servicios Financieros (FSR), siempre corresponde a las empresas notificarlo a la Comisión. Es decir, que tiene que ser Turkish Airlines quien inicie las consultas, y en ningún caso pueden comenzar los procedimientos a petición del departamento de Competencia europeo, quien gestiona ambos mecanismos.

Desde la compañía otomana -que recientemente ha cambiado de presidente tras la dimisión de Ahmet Bolat y ha renovado por completo su cúpula directiva-, en cambio, se mantiene que la operación va conforme a los tiempos estipulados. «Los procesos de presentación y aprobación pertinentes en España, la Unión Europea y otras jurisdicciones relevantes están avanzando sin contratiempos, de conformidad con el marco regulatorio aplicable. Tal como se comunicó previamente, Turkish Airlines continúa siguiendo los procedimientos requeridos con las autoridades pertinentes en relación con el proceso de la transacción», señala un portavoz de la compañía a ABC.

En marzo, tras la presentación de resultados del ejercicio 2025, la compañía situaba el final de la burocracia para validar la operación antes del final del verano, y aseguraba entonces que había presentado un borrador a Bruselas «para el control de fusiones». Pero a punto de comenzar en junio, y sin una presentación formal, ahora se antoja complicado lograrlo en los tiempos estipulados teniendo en cuenta los plazos que maneja la Comisión Europea para validar la inversión.

En el caso del control de fusiones, Competencia tiene hasta 115 días laborables de margen para analizar y dar luz verde a la operación (25 días en primera fase y 90 días en segunda) y eso sin tener en cuenta que puede optar por ejecutar lo que se conoce como ‘stop the clock’ (parar el reloj) por el que la oficina comunitaria puede parar el proceso para requerir información a las empresas implicadas. En el caso del reglamento de subvenciones extranjeras, el Ejecutivo europeo dispone igualmente de hasta 90 días hábiles, lo que de agotar el plazo llevaría la aprobación del proceso hasta los últimos meses de 2026.

Lo que sí debería decidirse a muy corto plazo es la aprobación de la consulta de inversión a la Jinvex, que depende del Ministerio de Asuntos Económicos. En marzo, Turkish aseguró que tenía presentada ya la solicitud -aunque no especificó fecha- y el organismo español dispone de tres meses para dar una respuesta, aunque también puede paralizar el procedimiento si necesita requerir más información al solicitante. Fuentes del departamento de Carlos Cuerpo han declinado hacer comentarios a la consulta de este periódico sobre el estado de la solicitud.

¿Y si falla la operación?

A pesar de los obstáculos, en la aerolínea propiedad al 49% del estado turco mantienen la confianza en que la inversión saldrá adelante, aunque en la presentación de resultados del primer trimestre de Turkish no se ofreció ninguna actualización sobre el estado del procedimiento para entrar en Air Europa.

En caso de ser denegada la inversión, el contrato firmado entre la otomana y la aerolínea de la familia Hidalgo contempla la activación de una cláusula por la que el préstamo convertible de 300 millones de euros, con el que ahora mismo está posicionada en Air Europa, podrá convertirse en un préstamo ordinario a ser reintegrado por la española en un plazo de tres años. De resultar así, la filial de Globalia volvería casi a la casilla de salida respecto a su posición deudora tras usar el dinero turco para devolver el rescate estatal de 475 millones a la SEPI.