La final de la Conferencia Oeste entre San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder se ha convertido en el gran fenómeno de estos playoffs. La serie ha unido dos cosas que la NBA siempre busca. Partidos cerrados y estrellas nuevas. El resultado se está viendo en la pista y también en la televisión.
Tras los cuatro primeros partidos, Spurs-Thunder promedia 9,62 millones de espectadores entre NBC y Peacock. Es la mejor media registrada para una final del Oeste a estas alturas. El Game 1 reunió 9,16 millones, el Game 2 subió hasta 10,10 millones, el Game 3 tuvo 9,03 millones y el Game 4 alcanzó 10,30 millones. Son cifras muy altas para una final de conferencia y colocan esta eliminatoria en una zona histórica.
El primer golpe llegó desde el inicio. El Game 1, ganado por San Antonio en doble prórroga por 122 a 115, fue el Game 1 más visto de la historia de las finales del Oeste, con 9,2 millones de espectadores y un pico de 12 millones durante la segunda prórroga. Además, Victor Wembanyama firmó una noche enorme, con 41 puntos y 24 rebotes. La serie empezó como un aviso. No era una final más.

Victor Wembanyama se lució ante los Thunder / GERALD LEONG / EFE
Unas cifras de récord
La comparación con las grandes finales del Oeste ayuda a entender el tamaño del dato. La referencia más alta sigue siendo el Lakers-Kings de 2002, una serie legendaria que terminó con un Game 7 de 23,8 millones de espectadores, el partido de final de conferencia más visto de este siglo. Si se promedian sus siete partidos, aquella eliminatoria rondó los 12,78 millones. Fue otra época, con los Lakers de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal, una rivalidad muy caliente y televisión en abierto en NBC.
La otra gran comparación es el Warriors-Thunder de 2016. Aquella serie tuvo a Stephen Curry, Kevin Durant, Russell Westbrook y Klay Thompson en plena pelea. Cerró con una media aproximada de 9,96 millones de espectadores y un Game 7 de 16,0 millones. Esa cifra marca una frontera muy importante. Cuando una final de conferencia se acerca a los 16 millones, entra en territorio de noche grande de playoffs.
El Spurs-Thunder todavía no ha terminado, por eso el récord definitivo debe esperar. Pero el arranque ya es histórico. Su media de 9,62 millones tras cuatro partidos supera cualquier inicio reciente del Oeste y la pone muy cerca de las grandes series completas del siglo. Si el Game 7 responde como se espera, la media final puede quedar entre las mejores de la historia moderna de la conferencia.
Un partido que puede ser histórico
El Game 7 es ahora el centro de todo. Se jugará el sábado 30 de mayo en Oklahoma City, con un billete a las Finales de la NBA contra los New York Knicks. La serie llega empatada después de que San Antonio ganara el sexto partido por 118 a 91. Wembanyama respondió con 28 puntos y 10 rebotes, mientras Shai Gilgeous Alexander quedó en 15 puntos en una noche difícil para OKC.
Si la tendencia se mantiene, el Game 7 puede ser uno de los partidos más vistos de los playoffs en los últimos años. No sería extraño verlo en una zona de 14 a 16 millones de espectadores. Ese rango lo acercaría al Game 7 de Warriors-Rockets de 2018, que tuvo 14,93 millones, y al Game 7 de Warriors-Thunder de 2016, que llegó a 16,0 millones. También lo colocaría muy por encima de la mayoría de partidos de conferencia de la última década.
Wembanyama y Shai son el gran reclamo de una nueva generación. Wemby atrae por su tamaño, por su defensa y por esa sensación de jugador distinto. Cada acción suya puede acabar en tapón, mate, triple o jugada viral. Shai atrae por otro camino. Es un jugador diferente, con capacidad de concectarse en momentos decisivos, algo que en esta eliminatoria se está hechando de menos. Los dos jugadores son ya la cara de una nueva generación que ya domina la NBA.

Wembanyama, en un partido de playoffs / SAS
El inicio de una gran rivalidad
La liga necesitaba una rivalidad así. SAS y OKC tienen estrellas jóvenes, equipos profundos y estilos muy marcados. San Antonio crece alrededor de Wembanyama. Oklahoma City compite alrededor de Shai. Los dos equipos tienen margen para seguir mejorando y eso da más fuerza al cruce. Tras una temproada regular donde ya se vieron destellos de lo que suponía la rivalidad entre estos dos equipos, el primer gran capítulo de algo que puede repetirse muchas veces está pasando en esta serie de playoffs.
También ayuda que los dos mercados no sean los más grandes de la liga. San Antonio y Oklahoma City no tienen el peso mediático de Los Ángeles, Nueva York o Boston. Aun así, están moviendo cifras de gigante. Eso dice mucho del poder de las estrellas y del interés real por esta nueva NBA.
El sábado llega el partido decisivo. Un Game 7 entre Spurs y Thunder, con Wembanyama y Shai frente a frente, tiene todos los ingredientes para ser una de las grandes audiencias recientes de los playoffs en los últimos años. Si el encuentro es igualado hasta el final, la cifra puede crecer todavía más.