La obesidad es un factor de riesgo asociado, en concreto, al cáncer de mama invasivo, y capaz de alterar la forma en que este se manifiesta en etapa temprana. Sin embargo, los investigadores adolecen de evidencia científica, sobre todo, en cómo contribuye a que las lesiones mamarias incipientes y no invasivas se conviertan …
La obesidad es un factor de riesgo asociado, en concreto, al cáncer de mama invasivo, y capaz de alterar la forma en que este se manifiesta en etapa temprana. Sin embargo, los investigadores adolecen de evidencia científica, sobre todo, en cómo contribuye a que las lesiones mamarias incipientes y no invasivas se conviertan en cáncer invasivo.
Precisamente, en ello han centrado sus investigaciones expertos de la Universidad de Oklahoma (EEUU), cuyos hallazgos, publicados en ‘The American Journal of Pathology’, podrían mejorar la capacidad de los médicos para predecir y tratar la enfermedad.
«En mujeres con obesidad, existe una cooperación entre todos los tipos de células, no solo las cancerosas, lo que contribuye a que una lesión precancerosa temprana se convierta en un cáncer de mama invasivo», tal como explicó la Dra. Elizabeth Wellberg, coautora principal y profesora adjunta del Departamento de Patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oklahoma.
En este trabajo, sus autores percibieron cómo los cánceres de mama en mujeres sin obesidad mostraban los signos típicos de volverse invasivos, incluyendo una rápida división celular y una mayor capacidad para invadir el tejido circundante. Sin embargo, en aquellas con obesidad, los investigadores encontraron un conjunto diferente de cambios biológicos que parecían favorecer la invasión del cáncer.
El entorno tumoral se volvió más inflamado con la llegada de células inmunitarias que impulsaron el crecimiento del tumor. Las células tumorales también parecían tener mayor capacidad de supervivencia bajo estrés, y se produjeron cambios en el metabolismo celular, es decir, en la forma en que las células utilizan los nutrientes para obtener energía.
«Esto podría explicar por qué las mujeres con obesidad tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de mama invasivo», afirmó Bethany Hannafon, doctora, coautora principal del estudio y profesora adjunta del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oklahoma. «Los cambios que experimentan las células cancerosas les permiten sobrevivir y proliferar».
Los investigadores también identificaron diferencias en el entorno de células y tejidos que rodean el cáncer. Las células epiteliales, donde se desarrolla originalmente el tumor, cooptan a otras células a su alrededor para crear un ambiente aún más propicio para el crecimiento del cáncer.
Asimismo, detectaron niveles más elevados de una enzima llamada sulfatasa 2 (SULF2) en las células tumorales de mujeres con obesidad, lo que sugiere que podría desempeñar un papel importante en la progresión del cáncer.
El equipo investigador subrayó la importancia de comprender qué provoca que los tumores incipientes y no invasivos (carcinoma ductal in situ o CDIS) se vuelvan invasivos, ya que no todas las mujeres desarrollarán cáncer invasivo. «En mujeres diagnosticadas con CDIS, aproximadamente la mitad desarrollará posteriormente carcinoma ductal invasivo (CDI), que se disemina al tejido mamario circundante», indicó la Dra. Bethany Hannafon, coautora principal del estudio y profesora adjunta del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oklahoma.
Sin embargo, actualmente, no se dispone de suficientes métodos para determinar qué mujeres tienen mayor riesgo. Como consecuencia, muchas mujeres con CDIS reciben los mismos tratamientos que se utilizan para el CDI, incluyendo cirugía, radioterapia y, en ocasiones, terapia hormonal. «El sobretratamiento es una preocupación importante, pero si contáramos con mejores métodos para determinar el riesgo, se podrían reducir los tratamientos innecesarios», concluyó la Dra. Hannafon.