Si bien las terapias para tratar el cáncer de vejiga suelen aportar eficacia, sin embargo, esta patología muestra una de las tasas de recurrencia más altas de todos los tipos de cáncer. Tras el tratamiento, aproximadamente, el 50 % de los pacientes podrían desarrollar nuevos tumores después de cinco años. …
Si bien las terapias para tratar el cáncer de vejiga suelen aportar eficacia, sin embargo, esta patología muestra una de las tasas de recurrencia más altas de todos los tipos de cáncer. Tras el tratamiento, aproximadamente, el 50 % de los pacientes podrían desarrollar nuevos tumores después de cinco años. Esto lo convierte en uno de los cánceres más costosos de tratar para la sociedad.
Avanzar en este terreno ha sido el objetivo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) (EEUU) para lo cual han desarrollado un nuevo método para monitorizar regularmente a estos pacientes, lo que podría permitir detectar tumores recurrentes mucho antes. «Es como una cámara para moléculas en lugar de luz», explicó Michael Strano, profesor de Ingeniería Química en el MIT. «Si tienes mil millones de nanosensores en una matriz, puedes usarlos para crear una imagen química que te ayude a localizar su origen».
Tal como se publica en ‘Nature Nanotechnology’, el nuevo método de detección se basa en nanotubos de carbono: cilindros huecos de carbono de un nanómetro de espesor que emiten fluorescencia de forma natural al ser expuestos a la luz láser. Durante los últimos 10 años, el laboratorio de Strano ha demostrado que estos nanotubos pueden personalizarse para detectar diferentes moléculas recubriéndolos con «anticuerpos sintéticos»: polímeros que pueden diseñarse para interactuar con un objetivo específico
Ahora, mediante un catéter recubierto con nanosensores especializados, el equipo comprobó que podían detectar niveles muy bajos de una proteína producida por las células del cáncer de vejiga y visualizar su ubicación en el tejido.
Innovador sensor
Para este nuevo estudio, los investigadores diseñaron un sensor capaz de detectar la proteína de matriz nuclear 22 (NMP-22), ya aprobada por la FDA como biomarcador del cáncer de vejiga. La NMP-22 puede detectarse en muestras de orina, pero suele diluirse, degradarse y eliminarse significativamente tras su secreción. Esto significa que los tumores solo pueden detectarse en etapas avanzadas.
Para facilitar la detección temprana, el equipo del MIT buscó una manera de implantar sus sensores dentro de la vejiga, donde podrían detectar NMP-22 cerca del tumor en concentraciones localmente elevadas. El dispositivo que diseñaron consiste en un catéter urinario recubierto con nanotubos capaces de detectar NMP-22. El catéter también contiene un pequeño dispositivo, conocido como lente esférica, ubicado en la punta del catéter.
Esta lente gira 360 grados, emitiendo luz láser y absorbiendo la luz fluorescente emitida por los nanosensores. Analizando el color y la ubicación de estas señales fluorescentes, los investigadores pueden determinar la ubicación de cualquier biomarcador detectado. Las imágenes químicas pueden revelar no solo si el biomarcador está presente, sino también la ubicación de las células cancerosas.
«Si se realiza un escaneo de una región de tejido, es importante saber no solo si hay una señal que indique la presencia de un tumor, sino también su ubicación para poder tratarlo o realizar una biopsia», explicó el prof. Strano. «Antes de que un tumor en etapa temprana atraviese el urotelio y se haga visible, se encuentra bajo la superficie, pero sigue emitiendo señales químicas que pueden ser detectadas mediante imágenes. Cuando una sustancia química entra en contacto con el catéter, no solo detectamos su presencia, sino que también generamos un mapa que indica su ubicación con precisión».
Según el equipo investigador, el nuevo método de diagnóstico del MIT debería detectar los tumores recurrentes antes que la cistoscopia, lo que facilitaría su tratamiento y reduciría los costos de tratamiento y seguimiento. «Lo que buscamos es algo más rápido y eficaz. Podría usarse directamente en el consultorio médico y hacer que la prueba de detección sea más eficiente y menos invasiva, con un costo mucho menor. El objetivo es poder detectar posibles tumores mucho antes», concluyó el prof. Strano.