La tomografía por emisión de positrones (PET) de la proteína tau se ha consolidado como un biomarcador fundamental para la enfermedad de Alzheimer, ya que permite obtener información sobre el diagnóstico, la estadificación y la selección del tratamiento.»Si podemos detectar la proteína tau, estrechamente ligada al Alzheimer, antes y determinar …
La tomografía por emisión de positrones (PET) de la proteína tau se ha consolidado como un biomarcador fundamental para la enfermedad de Alzheimer, ya que permite obtener información sobre el diagnóstico, la estadificación y la selección del tratamiento.
«Si podemos detectar la proteína tau, estrechamente ligada al Alzheimer, antes y determinar su estadio con mayor precisión, podremos tomar mejores decisiones sobre quién es candidato a esta patología, lo cual podría influir en la toma de decisiones clínicas a medida que surjan nuevas terapias», desde el punto de vista del Dr. Tharick Pascoal, profesor asociado de psiquiatría y neurología en la Universidad de Pittsburgh (EEUU) y autor de un estudio publicado, recientemente, en ‘The Lancet’, sobre un nuevo trazador PET de tau que puede detectar el Alzheimer en un mayor número de personas.
El equipo de investigación comparó la capacidad de dos marcadores (compuestos que se adhieren a las proteínas y se iluminan en las tomografías cerebrales) para detectar los ovillos de proteína tau asociados al Alzheimer. Los resultados sugieren que la elección de los marcadores de tau utilizados para la tomografía por emisión de positrones (PET) no invasiva en el diagnóstico del Alzheimer puede influir en quién da positivo y en la detección de la enfermedad y la elegibilidad para el tratamiento.
Para comparar la efectividad de los trazadores de tau, el equipo de investigación coordinó un estudio prospectivo multicéntrico que incluyó a 775 participantes, de los cuales 682 completaron todos los procedimientos del estudio. En una comparación directa, los participantes se sometieron a exploraciones PET de tau pareadas, una con el trazador estándar Flortaucipir y la otra con MK6240, un trazador más reciente utilizado, principalmente, en ensayos clínicos.
Los participantes recibieron una exploración PET de amiloide-β y evaluaciones cognitivas detalladas en un plazo de 45 días. El diseño de comparación directa, según los investigadores, fue esencial para una comparación adecuada. «Dado que los participantes recibieron ambas exploraciones con trazadores en un corto período de tiempo, observamos el mismo momento en el curso de la enfermedad, por lo que las diferencias percibidas reflejan los trazadores, no los cambios a lo largo del tiempo», explicó el coautor principal, el prof. Guilherme Povala, investigador postdoctoral en Pitt,
Así, MK6240 detectó la positividad de tau con mayor frecuencia que Flortaucipir. En participantes con amiloide-β positivo y sin deterioro cognitivo, MK6240 identificó más del doble de casos positivos de tau que Flortaucipir (15 % frente a 6 %), lo que corresponde a 23 casos adicionales por cada 100. Entre los participantes con deterioro cognitivo, MK6240 también identificó una mayor afectación de tau que Flortaucipir (28 % frente a 16 %), lo que corresponde a 15 casos adicionales de deterioro cognitivo leve y 21 casos adicionales de demencia por cada 100 personas analizadas.
«Por lo general, las personas buscan evaluación médica debido a problemas de memoria u otros síntomas», subrayó la coautora principal, Bruna Bellaver, profesora asistente de investigación en psiquiatría en Pitt. «La PET de tau es una herramienta que puede ayudar a los médicos a determinar la etapa biológica de la enfermedad y a tomar decisiones más fundamentadas», concluyó dicha investigadora.