Hoy por hoy España es el tercer país con mayor longevidad entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un podio cuyos primeros puestos se disputa con Japón y Suiza. La esperanza de vida entre los españoles ronda de media los 84 años, según …

Hoy por hoy España es el tercer país con mayor longevidad entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un podio cuyos primeros puestos se disputa con Japón y Suiza. La esperanza de vida entre los españoles ronda de media los 84 años, según los últimos datos del informe ‘Panorama de la Salud’, una cifra que ha aumentado más de una década desde los 70. Asimismo, las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que, en 2045, la población mayor de 65 años podría superar los 15,9 millones, lo que equivaldría al 29,2% del total de habitantes.

Pero, cabría preguntarse, ¿cuántos de esos años transcurren con buena salud y calidad de vida? José Viña, coordinador del Grupo de Envejecimiento y Ejercicio Físico del Instituto de Investigación Sanitaria (INCLIVA), asegura que «España va a ser el primer país del mundo con más calidad de vida, y estamos entre los quince primeros». En la actualidad, añade, «transcurren de media tres o cuatro años desde que uno se pone enfermo hasta que se muere. A veces, un poco más».

Alargar la vida, pero disminuir la dependencia

«Lo que queremos es minimizar eso, es decir, alargar la vida, pero acortar el periodo en el que uno es dependiente. Por lo tanto, aunque no está cuantificado en años, sí que hay datos, por ejemplo, del número de personas dependientes. En España hay más de 500.000 personas mayores dependientes, lo que supone un gasto de 18.000 millones de euros al año», sostiene Viña. Ante el coste socioeconómico que esta realidad supone, considera que ya se están empezando a hacer esfuerzos. «En primer lugar, decir que, así como alargar la vida para vivir 200 años no está en la ciencia actual, mejorar muchísimo las condiciones de las personas mayores sí que lo está. Es un objetivo alcanzable. Y eso se está fomentando mediante programas de nutrición o de ejercicio».

Ambos factores son pilares del envejecimiento activo y saludable. Sin embargo, el doctor hace hincapié en que «hay que empezar a cuidarse a los 30 años». «A esa edad, si uno no se cuida, no se nota nada. Pero a los 45 va a tener bronquitis, y probablemente a los 60, cáncer. Entonces, hay que empezar pronto a cuidarse. Y en este sentido, los pilares del envejecimiento saludable son nutrición, ejercicio, control del estrés y, probablemente, tomar suplementos», subraya.

De hecho, Viña lleva varias décadas estudiando estas claves. En 1988 fundó el Instituto Gerontológico de la Comunidad Valenciana. En aquellos años, «no se veía tanto como un problema», recuerda. «Pero el ‘boom’ del problema del envejecimiento se empieza a apreciar muy firme en los años 90 y los 2000. ¿Y cómo se me ocurrió? Pues por una razón: porque yo soy catedrático de fisiología, que estudio el funcionamiento normal del cuerpo.

Pensé que valía la pena estudiar un fenómeno normal como es el envejecimiento. Además, comprendí que iba a ser importante», desarrolla. No quiso centrarse en la enfermedad, bajo la premisa de que «tienes que entender cómo funciona el coche normal antes de intentar arreglar un coche que no es normal». «Si no sabes lo normal, no entiendes lo anormal. Y envejecer es normal. Por lo tanto, nosotros podemos entenderlo y mejorarlo», reafirma el facultativo.

Avanzando hacia la longevidad saludable

Según sus palabras, hay que promocionar la «longevidad saludable». «Hacia el 2005 apareció un trabajo crítico fundamental donde se acuñó el término `fragilidad’. La persona mayor frágil es la que va a poder resistir mal las agresiones. Por ejemplo, se levanta despacio, anda mal, etc. Ahí fue donde yo empecé a pensar mucho en el envejecimiento saludable. Y no solo en el envejecimiento. No fui yo solo, hay muchos más», aclara en este sentido.

Desde entonces, Viña y los demás investigadores han conseguido numerosos hitos científicos. De ellos, destaca primero «la demostración de que las mitocondrias, un órgano celular, están estropeadas en el envejecimiento». Hasta la fecha se había postulado, si bien no llegado a demostrar. «Y eso explica el colapso energético de la persona mayor, que no tiene la fuerza o la energía de la que disponía cuando era joven», señala. Otro hallazgo notable es llegar a entender por qué la mujer vive más que el hombre: «Las hormonas femeninas promueven genes de longevidad». En tercer lugar, puede presumir de haber conseguido desde hace un largo periodo de tiempo «mejorar la calidad de vida de las personas mayores».

Por otro lado, «ahora mismo estamos luchando por retrasar la transición a la demencia en la enfermedad de Alzheimer con un suplemento nutricional». Es decir, «intentar que cuando un paciente, que todavía no lo es, empieza a deteriorarse un poco, darle un suplemento nutricional que retrase esa transición a la demencia». Hasta estos momentos, comenta, la prueba epidemiológica se ha aprobado y se encuentran iniciando un ensayo clínico. Para Viña esta es su investigación más importante. «Yo me moriría feliz si consigo ayudar a retrasar, no a curar, que eso ya está perdido, la transición a la demencia», afirma. También apunta su interés por mejorar la salud muscular y «evitar la pérdida de masa muscular en la persona mayor mediante programas específicos de ejercicio».

Mirando al futuro a corto plazo, el experto augura hacia dónde se dirige el envejecimiento saludable. «La longevidad de vivir cientos y cientos de años no está en el alcance de la ciencia. Pero la longevidad saludable, sí. Vamos a mejorarla mucho. Hace unos años, un señor de mi edad era un anciano; ahora, no. Viajamos, hacemos ejercicio, trabajamos, educamos, etc.». En esa línea «sí que hay mucho que hacer», esgrime, y añade: «Prolongar la vida activa y saludable». En eso sí que ve un futuro próximo. Pero insiste: «Alargar la vida para vivir 200 años ahora mismo no lo veo al alcance de la ciencia».

Para terminar, Viña traslada un par de consejos a la sociedad. «Cuidarse es una obligación; la persona que se cuida es altruista, no egoísta, porque luego le tienen que cuidar los demás», recalca. Y con relación a ese mensaje, agrega que «la mejor inversión que uno puede hacer no es en bolsa, sino en sí mismo».

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