Científicos de la Universidad Estatal de Oklahoma han establecido que la combinación formada por dasatinib y quercetina revierte la variabilidad de la frecuencia cardíaca asociada a la obesidad. Administrada por vía oral en ciclos de tres días consecutivos en ratones alimentados con una dieta rica en grasas, la terapia careció …



Científicos de la Universidad Estatal de Oklahoma han establecido que la combinación formada por dasatinib y quercetina revierte la variabilidad de la frecuencia cardíaca asociada a la obesidad. Administrada por vía oral en ciclos de tres días consecutivos en ratones alimentados con una dieta rica en grasas, la terapia careció de efecto sobre la presión arterial o el tono simpático global, lo que indica que el beneficio observado es altamente específico. En el examen del mecanismo de acción subyacente, los investigadores hallaron que la obesidad incrementa el daño al ADN y la expresión de marcadores de senescencia celular en la médula ventrolateral rostral, área del tronco cerebral que resultó ser crítica en el control del flujo simpático hacia los órganos.

Madhan Subramanian, director del estudio, afirma que las células gliales del tronco cerebral son particularmente susceptibles a la senescencia inducida por la obesidad, expresando proteínas vinculadas a la detención del ciclo celular. Estas células senescentes adquieren un fenotipo secretor caracterizado por la liberación de mediadores inflamatorios que contribuyen a la neuroinflamación y a la sobreexcitación simpática de esta región, añade el científico.

Los hallazgos son consistentes con la noción según la cual el tejido adiposo en la obesidad genera citoquinas proinflamatorias que atraviesan la barrera hematoencefálica y provocan estrés oxidativo e inflamación en el cerebro. El estrés oxidativo crónico daña las proteínas, los lípidos y el ADN, induciendo una detención irreversible del ciclo celular. Los actuales resultados identifican la senescencia celular en la médula ventrolateral rostral como un elemento nunca antes descrito en la sobreactivación simpática inducida por la obesidad, concluye Subramanian.



SEGUIR LEYENDO