El Barça está dispuesto a ser uno de los grandes animadores del actual mercado futbolístico. En plena resaca de la temporada liguera y a las puertas del Mundial, el club azulgrana ya se ha movido en numerosos frentes para atar, o al menos intentarlo, a sus principales objetivos.
El primer fichaje de la temporada 26-27 se ha cocinado con rapidez y diligencia, a fuego vivo. Desde que el nombre de Anthony Gordon irrumpió con fuerza en el mercado, apenas si han transcurrido 72 horas para que el delantero inglés pose con la camiseta, firme el contrato y sorprenda con su fluido castellano. Todo en orden.
Por si fuera poco, todo apunta a que el segundo refuerzo está bien encaminado. Bernardo Silva será azulgrana, aunque tarde algunos días más. El portugués ha hecho gala de una gran paciencia, Deco y Flick han encontrado acomodo en la plantilla y Jorge Mendes ha demostrado porque le catalogan como ‘el superagente’.
Habrá más entradas y salidas en un mercado afectado por el Mundial. Llegará Julián Álvarez u otro punta, pero habrá delantero nuevo para relevar a Lewandowski. Son movimientos cantados y que solo están a la espera de consumar el timing adecuado.
Compás de espera
La carpeta de Deco está en ebullición. Y no solo por los Gordon, Bernardo Silva o Julián Álvarez, entre otros. El dossier de la próxima temporada también contempla operaciones que a día de hoy son secundarias, pero ni mucho menos se puede dar por descartadas.
Una de ellas está protagonizada por Marc Cucurella. El nombre del lateral formado en la cantera azulgrana planea sobre el Camp Nou desde hace meses. No es un secreto que Marc estaría por la labor de abandonar el Chelsea y que el club londinense le abriría las puertas, aunque previo pago de un jugoso traspaso y escogiendo muy bien su próximo destino. O lo que es lo mismo, intentando forzar una operación de salida sin reforzar a ninguno de los grandes rivales de la Premier.
A un paso de cumplir los 28 años, Cucurella vería con buenos ojos el regreso a la Liga española. Un deseo que solo es viable por los tres clubes con capacidad financiera para afrontar semejante inversión: Real Madrid, Atlétido de Madrid y, por supuesto, FC Barcelona.
Deco y Flick estarían encantados con el regreso de Cucurella. El principal hándicap es encontrar una plaza libre en la defensa y un ingreso económico adicional para seducir al Chelsea. Dos contratiempos importantes que, sin embargo, tienen una solución con nombre y apellido: Jules Kounde.
El internacional francés no anda fino -el propio técnico alemán destacó que había sufrido algunos problemas- y periódicamente surgen rumores señalando que su agente no deja pasar la ocasión para explorar cómo está el mercado ante una posible salida del FC Barcelona. Unas veces es el PSG, otras directamente la Premier y, más concretamente, el Chelsea.
El movimiento que desencallaría la operación es evidente: si Kounde sale al mercado no solo dejaría libre una plaza en el lateral derecho (Cancelo apuntalaría la banda, al tiempo que dejaría a Balde en solitario por la izquierda) sino que reportaría unos ingresos que deberían ser suficientes para convencer al Chelsea que ha llegado el momento en el que Cucurella debe regresar al Camp Nou.
Traspaso importante pero no desorbitado
La operación Cucurella se encuentra en stand by. Solo es una carpeta más, aunque sí reúne todos los elementos necesarios para reactivarla en el momento que se produzca una salida en defensa. Fuentes del Barça se limitan a señalar que el traspaso podría oscilar alrededor de los 40 millones de euros, con unos bonos adicionales. Cifra importante, sin duda, pero tal y como está el mercado tampoco se trata de una cantidad estratosférica.
En cualquier caso, con Cucurella en sintonía, el único hipotético rival si hubiera una subasta no es otro que el omnipresente Atlético Madrid. Mateu Alemany ya ha movido pieza para advertir al Chelsea que más adelante, en función de cómo evolucionen las salidas, podría abrir negociaciones para el fichaje.