La termoeléctrica Antonio Guiteras salió nuevamente del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en la noche del viernes, según informó en Facebook el periodista Lázaro Manuel Alonso.
La causa fue, una vez más, un salidero en la caldera, la misma falla que ya había sacado a la planta del sistema el 14 de mayo.
Captura de Facebook / Lázaro Manuel Alonso
La Unión Eléctrica (UNE) también compartió la noticia en Facebook, donde habló de «un salidero en el economizador».
Captura de Facebook / Unión Eléctrica UNE
Lo más revelador del episodio es su cronología: la Guiteras había sido reconectada al sistema apenas el jueves a las 7:48 de la mañana, tras cuatro días fuera de servicio por un poro en el economizador. Duró menos de 36 horas en línea antes de volver a fallar.
Las reacciones de los cubanos en redes sociales no reflejaron sorpresa, sino resignación y sarcasmo ante un problema que crónico.
Muchos comentaron que el nuevo fallo era completamente previsible. «Lo raro es que no saliera», escribió un usuario, mientras otro resumió el sentir general con ironía: «Dios, qué sorpresa».
Otros internautas cuestionaron incluso la utilidad de anunciar la reincorporación de la planta, dado que el alivio para la población fue prácticamente imperceptible. «¿Pero había entrado?», preguntó un comentarista. Otro añadió: «Mira esto, si ni vimos la mejoría. Es una novela turca, no se sabe cuándo se termina esta historia».
La sensación predominante es que los partes oficiales sobre entradas y salidas de unidades ya no generan expectativas entre una población acostumbrada a vivir entre apagones.
Varios usuarios describieron a la Guiteras como una instalación agotada tras décadas de explotación y reparaciones parciales. «Ya no da más», escribió uno. Otro fue más gráfico al afirmar que «esa Guiteras es un colador», en referencia a la frecuencia con que aparecen salideros en distintos componentes de la planta.
El humor popular tampoco faltó. Algunos compararon la inestabilidad de la termoeléctrica con un viajero permanente. «Ha salido callejera la Guiteras, vive fuera», comentó un cubano.
Otro bromeó diciendo que «ya no le debe caber un cuño más en el pasaporte, del entra y sale», mientras varios compararon sus constantes desconexiones con el transporte: «Las unidades entran y salen todos los días, salen más que el tren de Santiago-Habana».
Algunos señalaron que la salida de la planta apenas cambia la realidad cotidiana porque los apagones continúan con independencia de que la unidad esté conectada. «No se preocupen, con Guiteras o sin Guiteras el cuartico está igualito», comentó un internauta.
Los comentarios resumen el desgaste de una población que observa cómo la más grande termoeléctrica del país vuelve a fallar apenas horas después de ser presentada como una recuperación para el sistema.
Con esta nueva caída, la planta acumula entre 10 y 11 salidas del sistema en lo que va de año, consolidando un patrón de averías que el régimen cubano no ha podido resolver de forma estructural.
Solo en mayo, la termoeléctrica salió del sistema al menos cuatro veces: el día 5 por avería en caldera, el 14 por un salidero en caldera, el 24 por un poro en el economizador y ahora de nuevo por salidero en caldera.
La Guiteras, inaugurada en 1988 y ubicada en Matanzas, es el mayor bloque unitario del sistema eléctrico cubano, con una capacidad nominal de 250-270 MW que representa entre el 20 % y el 25 % de la generación térmica nacional. Cada salida agrava de inmediato el déficit eléctrico del país.
La planta lleva más de 16 años sin un mantenimiento capital integral -el último fue en 2010-. Los propios directivos reconocen que se necesitarían 180 días de parada para esa revisión, algo que las autoridades dicen no poder permitirse dado el peso de la instalación en el sistema.
El directivo Román Pérez Castañeda negó que las fallas sean producto de reparaciones mal ejecutadas, argumentando que los problemas aparecen en localizaciones distintas cada vez.
El régimen, por su parte, atribuye la crisis al embargo estadounidense y señala que contenedores con piezas para la Guiteras quedaron retenidos en Francia por la naviera CMA CGM, que no quería entregarlos por riesgo de sanciones de Estados Unidos.
El contexto en que se produce esta nueva avería es devastador para la población cubana. El viernes, el sistema eléctrico operaba con una disponibilidad de solo 1,400 MW frente a una demanda de 2,770 MW, con un déficit previsto de 1,800 MW para la hora pico.
El viernes hubo afectación del servicio durante las 24 horas, con una máxima afectación de 1,890 MW a las 10 de la noche, superior a lo planificado.
Los apagones en La Habana alcanzan 20-22 horas diarias; en provincias como Holguín y Granma los cortes superan las 24 horas. Casi tres millones de cubanos sufren escasez de agua como consecuencia directa de los apagones.
El anuncio de la reconexión del jueves generó burlas masivas en redes sociales, con cubanos apostando cuántos días duraría la planta en línea. La respuesta llegó en menos de día y medio: la Guiteras volvió a apagarse, y con ella, la ilusión de una tregua para millones de personas que llevan meses viviendo en la oscuridad.
Paradójicamente, la Guiteras fue reconocida recientemente con la distinción de «Vanguardia Nacional», un reconocimiento que generó indignación generalizada entre los cubanos y que resume con crudeza la distancia entre el discurso oficial y la realidad que padece la Isla.