Esta ya no es la era de los superhéroes en la pantalla, donde las historias podían ser las mismas de siempre para funcionar. En la mejor tradición del Hollywood, es la combinación de géneros el arma para capturar a la audiencia; eso y el talento reconocible. “Spider-Noir” (Prime Video) tiene ambas cosas. Una serie de ocho episodios, todos lanzados el mismo día, que toma a un personaje secundario de la película “Spider-Man: Into the Spider-Verse” y lo convierte en protagonista.
Ambientada en la década de 1930 la serie sigue a Ben Reilly (Nicolas Cage), detective privado en Nueva York. Un atentado contra el mafioso Silvermane (Brendan Gleeson) pone al investigador en medio del fuego cruzado, donde también están la cantante Cat Hardy (Li Jun Li) y el periodista Robbie Robertson (Lamorne Morris). Seis años atrás, Reilly dejó de ser The Spider, justiciero enmascarado con poderes arácnidos, pero la violencia que resurge lo fuerza a ponerse otra vez la máscara y columpiarse por los rascacielos. Produce la serie Steve Lightfoot,quien trabajó en “The Punisher” de Marvel.
Adaptación libre del cómic “Spider-Man: Noir”, la serie no consiste solo en darle otro enfoque al Hombre Araña de toda la vida. Es un homenaje al cine negro, particularmente al género de detectives, fundacional en la historia que Estados Unidos cuenta de sí mismo. Mientras que en el viejo oeste el hombre se enfrentaba a la sobrevivencia en un campo abierto, la historia del detective traslada el peligro a la ciudad, donde el protagonista pasa a tener conflictos morales, a descubrir la mentira y la traición. Cage reconoce que su performance se sustenta en el trabajo de sus ídolos James Cagney (“Sangre sobre el sol”) y Humphrey Bogart (“El sueño eterno”), donde este último se convirtió en referente del detective privado del cine.
El Reilly de Cage habla en oraciones cortas, pero no es parco. Con este rol el ganador del Óscar por “Leaving Las Vegas” (1995) juega, no teme al ridículo de llevar su personaje a lugares inéditos para el género en el que se mueve. Algo que tiene sentido en la carrera del actor, quien siempre intenta hacer algo nuevo para mantenerse interesado en su trabajo, incluso si esto no siempre tenía buenos resultados en la crítica. Aunque algo tuvo que ver su hábito derrochador y malas inversiones (la crisis económica del 2008 lo golpeó), que lo llevaron a deber 14 millones de dólares al fisco. Cuando hay que pagar las obligaciones, no siempre se puede ser exquisito con el trabajo.
“No es ningún secreto que a lo largo de los años, especialmente al comienzo, me faltaba control de impulsos”, contó Cage en entrevista con el New York Times. “Probablemente no debí comprar ese auto o esa propiedad. En el arte, el comediante que hay en mí busca la sorpresa. En mi vida personal me interesaban más otros hábitos. Ahora soy extraordinariamente aburrido. Llevo una vida muy monástica. No estoy tomando ningún riesgo en absoluto”, añadió.
Por lo que se sabe Cage anda feliz con esta nueva serie, que no solo le ha dado un papel atractivo, sino que es homenaje a la historia del cine. La serie presenta minuciosidad en cada plano y secuencia, en las luces duras, las sombras que cortan figuras y en general la atmósfera; ese efecto tan propio del cine negro, el vapor marcado por la luz, está presente aquí. La serie se puede ver en blanco y negro, pero también a color. Al final la audiencia elige qué experiencia tener con esta serie y, cómo no, con Cage, quien podrá repetir hasta el cansancio que ahora es alguien “aburrido”, cuando él, de un modo u otro, siempre domina la conversación.
El dato
Todos los episodios de «Spider-Noir» ya están en Prime Video.