En plena escalada de las investigaciones judiciales que salpican al PSOE, con los casos Zapatero y Leire Díez en la Audiencia Nacional como últimos golpes … directos al corazón mismo del partido, Pedro Sánchez compareció este domingo por vez primera en un acto político tras conocerse la apertura de estos procedimientos, que se suman a otra lista de causas que afectan al Gobierno o al entorno familiar del presidente del Ejecutivo.

Tras mostrar su «apoyo» a José Luis Rodríguez Zapatero el pasado miércoles en el Vaticano y ofrecer su «total colaboración» con la justicia, Sánchez intervino en el acto central del Congreso de Juventudes Socialistas de España (JSE), celebrado en la sede central de UGT en Madrid ante una nutrida presencia de militantes en plena renovación de sus cargos. Sin entrar a valorar el detalle de estos dos nuevos casos de presunta corrupción, el presidente sí prometió a su partido su continuidad en la secretaría general socialista «más allá de 2027», en referencia al año electoral venidero, frente al intento de «derribo» de los últimos ocho años de gobierno que pretende la «oposición marrullera de la derecha (PP) y la extrema derecha (VOX)».

Lo más cercano que el líder socialista estuvo de valorar las investigaciones en marcha contra Zapatero, a quien el juez instructor sitúa en el «vértice» de una presunta red de tráfico de influencias, o la imputación de la gerente del PSOE Ana María Fuentes en el ‘caso Leire Díez’, motivo por el cual la Guardia Civil estuvo 13 horas en Ferraz el pasado miércoles recopilando documentación, fue para repetir el mismo mensaje que lanzó hace ya un año cuando estalló el caso de Santos Cerdán. Su secretario de Organización y hombre fuerte del partido implicado en el ‘caso Koldo’ que se instruye en la Audiencia Nacional.

«Cada comportamiento que no se adecuó a los valores de nuestro partido hemos actuado con contundencia»

Sánchez reiteró a sus militantes que «cada vez que ha habido un comportamiento que no se ha adecuado a los valores de nuestro partido hemos actuado con contundencia», pero en esta ocasión fue más allá y garantizó que usarán «la misma contundencia» para defenderse «ante los infundios de esta oposición marrullera», insistió en este adjetivo. Unas palabras que coinciden con esa idea ya manifestada esta semana de que seguirá defendiendo la acción del Gobierno de coalición frente a los intentos de desviar la atención «con malas artes» y de mezclar las cosas «con bulos y desinformación» por parte de sus rivales políticos.

«España vive el mejor momento en términos de crecimiento y empleo; los marrulleros a sus maniobras y nosotros a gobernar hasta 2027 y más allá», aseguró el presidente del Gobierno, que reclamó a los suyos «tiempo, determinación, acción y autonomía» para levantarse de los «problemas y tropiezos», que sí asumió, y estar listos para los meses que quedan con la vista puesta en las elecciones generales del próximo curso.

«No nos conocen»

Sánchez manifestó que el socialismo democrático «puede tropezarse» al ser un «proyecto humano», pero garantizó que «nunca damos una batalla por perdida. Nos levantamos y avanzamos», aseguró. «Yo en muchas ocasiones veo a la derecha y a la ultraderecha, no solamente la política también la mediática, y da la sensación de que no nos conocen», añadió.

En este contexto, reivindicó la necesidad de disponer de tiempo para consolidar las transformaciones impulsadas por su Ejecutivo y reiteró que la agenda del Ejecutivo no termina en el actual mandato. «Vamos a seguir manteniendo la hoja de ruta para seguir avanzando España hasta 2027 y más allá. Lo que quieran los españoles», proclamó.

«Las palabras de Aznar son un grito de desesperación, de frustración y una proclama antidemocrática»

En este punto, cargó contra los líderes del PP, Alberto Núñez Feijóo, y Vox, Santiago Abascal, «quienes quieren que España se frene o incluso que retroceda», y dirigió también su crítica contra el expresidente del Gobierno José María Aznar por sus declaraciones sobre ‘quien pueda hacer que haga’. «Es un personaje que siempre se ha sobreestimado y si uno piensa qué aportó a la política trajo la corrupción, la gran mentira (de los atentados) del 11-M de 2004 e incorporar a España a una guerra ilegal en Irak. Es una persona que se sobreestima cada vez más», sostuvo.

A su juicio, Aznar «no tiene nada que presumir» y consideró sus palabras como «un grito de desesperación, de frustración y una proclama profundamente antidemocrática». «Porque en una democracia parlamentaria como la española, quien llega al gobierno es quien más votos suma, y no quien busca atajos», destacó. Y sobre Vox, cargó por su participación en un congreso «xenófobo» en Oporto donde se habló de la «supremacía de la raza blanca». «Eso que llaman prioridad nacional o, en este caso, supremacía de la raza blanca, no es sentido común es xenofobia y esta es la alternativa al actual Gobierno», advirtió.