Todo lo que IO Interactive necesitaba para dar forma al Bond de una nueva generación estaba ya presente, aguardando su momento. Estaba en la aventura cinematográfica de Uncharted, en la infiltración sistémica de Hitman, en la tensión narrativa de The Last of Us, en el héroe joven en formación de los últimos Star Wars Jedi, en el espionaje clásico de Metal Gear Solid y Splinter Cell, y también en la libertad creativa de títulos como Dishonored o Deus Ex. Todos esos juegos habían dejado, de algún modo, un rastro de migas hasta desembocar en esta gran aventura que ya podemos disfrutar. 007 First Light ha sabido recoger lo que sus predecesores construyeron para abrir la puerta a lo que aspira claramente a convertirse en una nueva saga de videojuegos protagonizada por uno de los héroes más icónicos de la literatura y el cine. Eso sí, para lograrlo ha tenido que asumir importantes renuncias. Y esa decisión lo aleja de la perfección, pero no le impide convertirse en una de las aventuras más memorables de la historia reciente del videojuego

El Bond de First Light no es el Bond al que todos estamos acostumbrados. No es ese personaje maduro, elegante y seguro de sí mismo que llena la escena desde el minuto cero con sus frases ingeniosas, su magnetismo y su indiscutible disposición para la acción. Aquí encontramos a un personaje joven, impulsivo y algo canallita, más cercano a los héroes de aventuras de la generación Z que al espía sofisticado que han encarnado Sean Connery, Pierce Brosnan o Daniel Craig. Por momentos recuerda mucho al Cal Kestis de Star Wars Jedi: Fallen Order y Star Wars Jedi: Survivor, y también al Nathan Drake de la inolvidable saga Uncharted, aunque sin alcanzar todavía el carisma arrollador de este último. Tiene talento, valentía e intuición, pero aún le falta esa presencia casi sobrenatural que siempre ha definido a James Bond: la sensación de que, incluso rodeado de enemigos, sigue siendo el hombre más peligroso de la habitación.

Lo mejor de todo es que IO Interactive ha sabido aprovechar esa inexperiencia y convertirla en un valor en sí mismo, creando un inicio de juego sencillamente abrumador. El ritmo, la forma en la que nos introduce en la historia y la manera en la que consigue que el jugador encarne al personaje resultan ejemplares. Aquí no asistimos al típico tutorial de videojuego repleto de mensajes emergentes y explicaciones artificiales. Lo que sentimos es que estamos en la academia del MI6, aprendiendo las técnicas que algún día nos convertirán en un agente doble cero.

Una tras otra, las secuencias se suceden con un ritmo adictivo que nos enseña cada una de las mecánicas de forma completamente natural. Aprendemos a observar, infiltrarnos, persuadir, utilizar gadgets, combatir y movernos por el entorno sin apenas darnos cuenta de que el juego nos está formando. La integración entre narrativa y jugabilidad es tan buena que muchas de esas acciones terminan grabándose casi como memoria muscular.

Todo ello desemboca en una primera gran misión que sirve como declaración de intenciones de lo que encontraremos durante el resto de la aventura. Es ahí donde descubrimos que First Light nos ofrece un amplio abanico de aproximaciones para superar los retos que nos plantea. Podemos utilizar nuestro poder de persuasión, aprovechar los gadgets desarrollados por el MI6, recurrir al sigilo, manipular el entorno o, si la situación lo exige, resolver las cosas mediante el combate. El juego deja claro desde el principio que existen múltiples caminos para alcanzar un mismo objetivo y, al mismo tiempo, construye un primer gran clímax que despierta inmediatamente las ganas de acompañar a este nuevo —y a la vez extrañamente familiar— James Bond en el viaje que está a punto de comenzar por todo el mundo.

First Light convierte la inexperiencia de James Bond en uno de sus grandes motores narrativos

Cada localización se siente única y está cuidada con un enorme mimo. Cada lugar al que llegamos rebosa vida. Las calles están llenas de personajes que conversan entre ellos, los ambientes transmiten autenticidad y los diálogos de los NPC resuenan constantemente en nuestros oídos mientras recorremos una bulliciosa avenida, nos infiltramos en una instalación secreta o nos colamos en una exclusiva fiesta llena de invitados. IO Interactive demuestra una vez más su enorme talento para construir escenarios creíbles y llenos de personalidad.

Además, da la sensación de que cada pocos minutos aparece una nueva dinámica, una nueva forma de jugar o una nueva manera de interactuar con el entorno. El juego introduce mecánicas, situaciones y pequeños desafíos de forma constante, manteniendo siempre la sensación de estar viviendo una gran aventura de espionaje internacional. Todo ello compone una experiencia diseñada claramente alrededor de la espectacularidad y el ritmo narrativo, mucho más que alrededor de los sistemas tradicionales de progresión que encontramos en otros videojuegos.

Porque conviene entender algo desde el principio: este no es un juego centrado en desarrollar un personaje, desbloquear habilidades o construir una versión única de nuestro protagonista mediante complejos árboles de progresión. No es ese tipo de experiencia. Aquí prácticamente todo está al servicio de la narrativa, de la puesta en escena y de esa sensación constante de estar protagonizando una gran película de James Bond. Es una decisión muy consciente por parte de IO Interactive y, aunque supone renunciar a cierta profundidad jugable, también permite que la aventura mantenga un ritmo extraordinario de principio a fin.

IO Interactive construye una aventura de espionaje espectacular, cinematográfica y llena de ritmo

Los combates cuerpo a cuerpo y los tiroteos reflejan perfectamente esa misma filosofía. Son vistosos, contundentes y tremendamente espectaculares. Los desarmes, las persecuciones y muchas de las secuencias de acción consiguen que nos sintamos dentro de una película de Bond más que dentro de un videojuego tradicional. Sin embargo, esa apuesta por el espectáculo también tiene un precio. Aunque el juego nos ofrece múltiples formas de afrontar muchas situaciones, con el paso de las horas se hace evidente que casi todo está cuidadosamente diseñado para conducirnos hacia un determinado resultado narrativo. Del mismo modo, la progresión del personaje resulta mucho más limitada de lo que sugieren sus primeras horas. Todo ello se acompaña además de un apartado visual sobresaliente, especialmente en PC de gama alta, donde la iluminación, los reflejos y algunas localizaciones alcanzan momentos de auténtico brillo, aunque no faltan pequeños bugs, algún crasheo puntual y ciertas zonas menos cuidadas que recuerdan que no estamos ante una obra perfecta.

Y quizá ahí se encuentre precisamente la mayor virtud y el mayor defecto de First Light: en la sensación constante de estar contemplando una aventura extraordinaria que, de haber profundizado un poco más en sus sistemas y confiado algo más en la libertad del jugador, podría haber alcanzado la categoría de obra maestra absoluta.

Ficha técnica

Título:

007 First Light

Desarrolladora:

IO Interactive

Editora:

IO Interactive

Colaboración:

Amazon MGM Studios

Género:

Aventura de acción narrativa y espionaje

Fecha de lanzamiento:

27 de mayo de 2026

Plataformas:

PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC. La versión para Nintendo Switch 2 llegará en verano de 2026

Protagonista:

James Bond

Propuesta:

Historia original sobre los primeros pasos de James Bond como joven recluta del programa de entrenamiento del MI6

Modos de juego:

Un jugador

Puntos fuertes:

Ritmo narrativo, puesta en escena cinematográfica, sigilo, acción, gadgets, ambientación y diseño de escenarios

Puntos débiles:

Progresión limitada, menor libertad jugable, pequeños bugs y algún crasheo puntual.