La leche y sus derivados han pasado de considerarse un superalimento a demonizarse con la llegada de nuevas corrientes alimentarias, modas y cambios en los patrones de consumo. Para tratar de derribar esa imagen negativa y desmontar falsos mitos en torno a la ingesta de estos productos, la Fundación Española de la Nutrición y la Interprofesional Láctea (Inlac) han lanzado el Libro Blanco de los Lácteos, un extenso análisis que recopila evidencia científica sobre el papel de estos alimentos en la salud. Con la colaboración de más de cincuenta expertos del mundo científico-académico, el trabajo contó con la coordinación de Rosaura Leis, presidenta de la Fundación Española de la Nutrición, prestigiosa catedrática de Pediatría de la Universidade de Santiago-IDIS e investigadora del Ciberobn, quien lanza en esta entrevista un mensaje claro: los lácteos están en la base de la pirámide alimentaria, son un aliado contra diversas enfermedades y deben consumirse a diario.

¿Qué nos dice la evidencia científica sobre el papel que tienen los lácteos en la salud?

Los lácteos son un alimento fundamental en nuestras dietas tradicionales, tanto la atlántica en el caso de Galicia como la mediterránea, que han demostrado ser saludables para el individuo y sostenibles para el medio ambiente. La leche y sus derivados se asocian con una mejor calidad de vida y con un cumplimiento de las recomendaciones nutricionales. El problema está en los falsos mitos que se transmiten a través de las redes sociales o por el boca a boca sin que exista evidencia científica. Hay que destacar el importante aporte nutricional que tienen, tanto de nutrientes como de componentes funcionales y bioactivos en el caso de los fermentados lácteos. Y también es relevante el papel que tiene la propia matriz láctea, porque cuando decimos que un alimento es saludable no nos referimos solo a que aporta vitaminas, proteína de alto valor y calcio como ocurre con los lácteos, sino que el conjunto del alimento favorece también la utilización de esos nutrientes.

¿El consumo de lácteos tiene beneficios directos a la hora de prevenir enfermedades?

Los estudios indican que su consumo puede tener un efecto protector e incluso contribuir a prevenir la obesidad y las complicaciones asociadas. Además, ingerir derivados lácteos como los fermentados, que usan gérmenes vivos, los llamados probióticos, ayuda a mejorar la microbiota intestinal, que es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino y cuyo desequilibrio, disbiosis, se asocia con más de 300 enfermedades. Modular esta microbiota es una buena estrategia en la promoción de la salud. En cuanto a la salud cardiometabólica, parece que el consumo de lácteos, especialmente el yogur y los lácteos bajos en grasa, se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo II, una enfermedad cada vez más prevalente en todas las edades. En el caso de la osteoporosis, que es la otra gran patología degenerativa del adulto, alcanzar un buen pico de masa ósea en la adolescencia es fundamental, y el aporte de lácteos ayudará a cumplir las recomendaciones de calcio, algo muy difícil de lograr por otra vía, por lo que también se asocia a un menor riesgo de fractura. Los lácteos también parecen jugar un papel importante en la prevención del riesgo cardiovascular, de algunos tipos de cáncer y del deterioro cognitivo, muy importante en una sociedad con edades cada vez más avanzadas, donde buscamos no solamente “añadir años a la vida sino vida a los años”.

¿La recomendación de consumir tres lácteos al día sigue teniendo plena vigencia?

Totalmente. Se recomienda su consumo a lo largo de toda la vida, desde el niño hasta el anciano, y en cantidades importantes: al menos tres raciones al día y en algunas edades incluso cuatro. Es básico para una dieta saludable y mantener la adherencia a nuestros estilos alimentarios tradicionales, lo que resulta fundamental para mantener la elevada esperanza y calidad de vida que presentan nuestros mayores.

Parece que la grasa de los lácteos y la lactosa son enemigos para un porcentaje cada vez mayor de la población. ¿Es un error evitar la leche entera y con lactosa con carácter general?

Lo que siempre recomendamos antes de retirar un alimento de la dieta es contar con un adecuado diagnóstico y asesoramiento nutricional, porque no solo estamos eliminando ese alimento sino modificando todo nuestro patrón alimentario y eso puede poner en riesgo nuestra salud nutricional. La lactosa, en concreto, es un magnífico nutriente, que ayuda a la absorción de calcio y de vitamina D a nivel intestinal. Es importante señalar que no existe la alergia a la lactosa, podemos ser intolerantes, pero no hay un mecanismo inmunológico detrás. Lo que intentamos es que las personas consuman toda la lactosa que puedan sin presentar síntomas, como flatulencia, diarrea o malestar intestinal. La mayoría de los individuos con mal absorción a la lactosa toleran cantidades habituales de consumo, especialmente derivados lácteos como el yogur y el queso. Además, el reparto del consumo en pequeñas cantidades a lo largo del día o acompañados de otros alimentos, que reducen el tiempo de vaciamiento gástrico, permite una mayor tolerancia y así garantizar un aporte de lactosa y de lácteos recomendado. Con respecto a la grasa láctea, salvo en personas con requerimientos nutricionales específicos por un diagnóstico y prescripción médica, es un buen nutriente en cantidades normales de consumo, e incluso puede servir como protección frente al riesgo cardiometabólico.

«La lactosa es un magnífico nutriente; antes de retirar alimentos de la dieta debemos contar con un adecuado diagnóstico»

Una de las frases más populares entre quienes cuestionan las bondades de la leche es que el hombre es el único mamífero que la sigue bebiendo en la edad adulta.

Los humanos tenemos unas características distintas al resto de mamíferos. Poseemos una mutación en la enzima lactasa que nos permite digerir la leche en todas las etapas de la vida. Aunque empieza a perder actividad prácticamente desde que nacemos, hay personas que la mantienen en niveles suficientes para poder realizar un consumo habitual de lácteos durante toda vida. De hecho, la mayor parte de la sociedad tolera cantidades habituales.

Mientras el consumo de leche ha descendido, las bebidas vegetales están en auge. ¿Qué las diferencia?

Lo primero que debemos tener claro es que las bebidas vegetales no son leche. La composición nutricional es distinta y, por lo tanto, no se debe sustituir un alimento por otro. Las recomendaciones de consumo tampoco son las mismas. Si en el caso de la leche son tres raciones al día, con las bebidas vegetales, siempre que no tengan azúcares añadidos y demás, hablamos de una recomendación de consumo muy inferior a la de los lácteos. Es muy importante tener una buena formación e información alimentaria, que nos permita hacer una adecuada elección.

La composición nutricional de las bebidas vegetales es distinta y no deben sustituir a la leche»

Las principales causas de muerte en el mundo tienen que ver con los estilos de vida no saludables. ¿Qué está fallando?

La evolución de la sociedad tiene muchas cosas positivas, como los avances sociales, pero también hemos tenido cambios en nuestros patrones de vida, tanto alimentarios, como de actividad física y de sueño, que hoy vemos que se asocian con enfermedades que son las principales causas de morbilidad y de muerte: la obesidad, la diabetes, la hipercolesterolemia, la hipertensión, el cáncer. Hay agentes internos y externos que están haciendo que nuestros genes menos saludables se expresen. Por lo tanto, tenemos que modificar nuestros estilos de vida para conseguir un individuo más saludable. En el caso de la alimentación, vivimos en un país bañado por dos mares, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, que tienen dos dietas tradicionales saludables y sostenibles. Sin embargo, estamos perdiendo la adherencia a estas dietas, que están siendo sustituidas por otras más occidentalizadas, más ricas en grasas y azúcares, y esto tiene importantes repercusiones para nuestra salud nutricional y metabólica. Por otra parte, hacemos poca actividad física. Nuestro tiempo de ocio va muy ligado a las pantallas, que al mismo tiempo publicitan alimentos que no siempre son los más recomendados nutricionalmente. Esto hace que se vayan modificando nuestros hábitos. Creo que ha llegado el momento de la acción, de que toda la sociedad intente informar adecuadamente y saber que lo que estamos haciendo tiene importantes riesgos para nuestra salud, sobre todo para nuestra longevidad. Ya tenemos niños con patologías asociadas al sobrepeso y la obesidad.

«Tenemos que modificar nuestros estilos de vida y volver a las dietas tradicionales para estar más saludables»

¿Qué tan importante resulta inculcar hábitos saludables desde la infancia, tanto en la escuela como en casa?

Hay que actuar desde el inicio de la vida, yo diría desde los mil primeros días, desde la alimentación de la mujer gestante, que va a condicionar también la salud del niño. El problema no es que los niños vayan a tener patologías cuando sean adultos, sino que ya presentan enfermedades asociadas a los estilos de vida no saludables. Cada vez tenemos más sobrepeso y obesidad infantil, diabetes tipo II, resistencia a la insulina o hipertensión arterial en edades prepúberes.

Las redes sociales difunden cantidad de mensajes sobre alimentación, a veces contradictorios. ¿Usarlas como fuente de información es peligroso?

Con las redes y la comunicación en su conjunto es muy importante saber quién nos está informando y qué evidencia científica está poniendo en valor. En el caso de la Pediatría, es importante destacar que en nuestro país tenemos la fortuna de que los niños están siendo asistidos por un equipo pediátrico, no solamente cuando están enfermos, sino también en los controles de salud. Por lo tanto, asesorémonos por los profesionales sanitarios. Si tenemos una duda o queremos eliminar un alimento de nuestra dieta, consultemos al equipo asistencial que nos atiende para tener una buena información. La elección alimentaria es un factor fundamental para la promoción de nuestra salud.