La situación en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) está muy lejos de mejorar. Tras la salida, en menos de dos años, de la expresidenta María Blasco y de los dos gerentes Juan Arroyo y José Manuel Bernabé, señalados todos ellos bien por … corrupción, descontrol administrativo o acoso, uno de los hombres elegidos por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que dirige Diana Morant, ha renunciado a ocupar el puesto antes de acceder al mismo. Se trata del doctor Raúl Rabadán, designado director científico del CNIO hace apenas unos meses.

En septiembre del año pasado, concretamente el día 4 ,Rabadán logró la plaza de director científico de la institución tras ganar el concurso interno convocado por el organismo. Desde entonces estaba prevista su toma de posesión para este mismo año, aunque, según fuentes del propio CNIO, ya hace varias semanas que se rumoreaba la posibilidad de que rechazara la asunción de la nueva responsabilidad, debido al descontrol en el que sigue sumida la institución.

Rabadán, en la actualidad adscrito al Programa de Genómica Matemática de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y al Center for Topology of Cancer Evolution and Heterogeneity, había sido elegido por unanimidad por el Patronato del CNIO en el marco de un proceso internacional de selección que comenzó el 10 de abril del pasado año con la apertura del concurso para cubrir este puesto. Licenciado en Física y doctor por la Universidad Autónoma de Madrid, su trabajo se centra en la genómica del cáncer, la biología computacional y el análisis de grandes datos biomédicos.

Justo un año después de iniciarse ese proceso de selección, el 10 de abril de este 2026, Ciencia eligió a Cristina Navarro como nueva gerente del centro, como relevo de Bernabé, para enderezar la situación. Ni su experiencia ni su dilatada trayectoria, sin embargo, han servido para calmar las aguas. La renuncia de Rabadán, según indican fuentes de la institución, tiene que ver precisamente con los problemas que acarrea el CNIO. El doctor, según esas mismas fuentes, no quería ver manchado su nombre ante la sucesión de escándalos que se han ido produciendo.

El departamento que dirige Diana Morant ha señalado a través de un comunicado que respeta la decisión del dimitido, aunque la lamenta, y ha precisado que se trata de «una renuncia irrevocable». Ante esta situación, el ministerio ha adelantado que incorporará al orden del día del Patronato del CNIO, convocado para el próximo 8 de junio, la adopción de las medidas necesarias para seguir garantizando que las funciones propias de la dirección científica del centro «están plenamente cubiertas». De momento desde el entorno de la ministra no adelantan ningún nombre para que sustituya de manera formal al dimitido.

Un momento delicado

La renuncia se produce en un momento delicado para el centro tras la salida de la predecesora de Rabadán, María Blasco, y en pleno proceso de reorganización interna. Actualmente, el centro mantiene a Fernando Peláez como director científico en funciones y a Cristina Navarro Enterría como directora gerente.

El Patronato del CNIO eligió a Navarro Enterría como directora gerente el pasado 10 de abril de 2026, mientras que Peláez asumió la dirección científica de forma interina tras la salida de María Blasco.

Rabadán había sido respaldado por el secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa, que defendió su «idoneidad» para dirigir científicamente el CNIO. Según señaló, el Comité de Selección consideraba que el investigador presentaba «el mejor proyecto estratégico para el centro» y que contaba con «una trayectoria científica de excelencia reconocida internacionalmente».

El ministerio destacó, además, tras su elección, que su propuesta tenía un «alto potencial transformador» para el CNIO por su apuesta por las tecnologías digitales y computacionales, la ciencia de datos, la inteligencia artificial, la transferencia de conocimiento y una mayor conexión entre la investigación básica, aplicada y clínica.