Sergio Ramos ha explicado de forma notable un tema tan complejo como la compra del Sevilla FC y esas ofertas que unos dicen haber hecho y otros niegan haber recibido, o al menos en los términos que se han hecho públicos por las partes. … Ya informaba ABC de Sevilla estos días cuáles eran los números de la propuesta del camero, que ha calcado en su exposición, donde no ha parado de repetir la necesaria ampliación de capital que piden desde la Liga que dirige Javier Tebas, cifrando la misma en 120 millones. Tras eso, una compra por una horquilla de valor de entre 105 y 141 millones, lo que va entre el 18 y el 25% del futuro mapa accionarial resultante. Y una segunda fase con la compra del resto de acciones con un pago mínimo de 137 millones de euros.
Es justamente en esa segunda fase o parte donde está la trampa o el desacuerdo entre las partes. Porque Ramos la daba por hecha o anunciada, mientras los grandes accionistas del Sevilla se han enterado en esta rueda de prensa de que su intención era realizar la compra en dos partes, cuando en el primer acuerdo había hasta dos años para abonar el importe total de las acciones. De hecho, la extrañeza asaltaba a los presentes por la poca distancia entre la primera propuesta de Ramos (la que sí convencía a los accionistas) y la segunda, puesto que ganarían los mismos 3.175 euros por acción. ¿Por qué no venderles al mismo precio?
¿Cuáles son los pasos de Sergio Ramos y por qué entienden los vendedores que no es una oferta real? Comenzando por lo segundo, porque no se les ha trasladado debidamente. En ningún momento les ha llegado un documento donde se les dijese que iban a recibir dos pagos por sus acciones. El traslado de la oferta por escrito, tras verse las caras el pasado miércoles y marcharse con el acuerdo totalmente roto, es el siguiente: Emitir 75.000 acciones por valor de 120 millones de euros, en una ampliación de capital donde tendrían derecho preferente Ramos y sus socios.
El Sevilla pasaría de 103.461 acciones a 178.461. Por cada acción se pagarían 1.600 euros y haría que el grupo de Ramos controlase de primeras el 42% del capital social. En el siguiente movimiento sí entran los accionistas que quieren vender. Abonando 3.175 euros por acción, los futuribles propietarios acuerdan hacerse con una horquilla del 18 al 25% de las acciones, gastando entre 105 y 141 millones por esos títulos, siempre por encima de las 30.000 debido a que el valor porcentual accionarial se diluye en las 178.000. Con esa compra, aún quedarían por venderse de los grandes paquetes más de la mitad de los mismos.
3.175
euros
Es el precio que se ha comprometido a pagar Sergio Ramos y su grupo por cada acción, adquiriendo primeramente más de 30.000, para después, según una propuesta que no ha llegado a los máximos accionistas, comprar por encima de las 40.000
En esa segunda fase anunciada por Sergio Ramos y desconocida hasta la fecha por los máximos accionistas, aunque el camero no dijese que era una novedad y que lleva encima de la mesa desde el pasado miércoles, se gastaría textualmente un «mínimo de 137 millones». «Adquisición adicional de hasta el 85%, sujeta al cumplimiento de determinados hitos y condiciones a pactar con los socios». Términos jurídicos que dejan esa segunda fase en el aire y que no colman las aspiraciones de los vendedores, pues tampoco hay fechas concretas.
137 millones posibilitaría la compra de más de 43.000 acciones a 3.175 euros, que sumadas a las más de 30.000 primeras, se iría acercando a las 86.000 de esos mayoritarios. Un acuerdo que, bien redactado y planteado, hubiese podido funcionar porque colmarían las aspiraciones de los que venden y ayudarían al club (dependiendo igualmente de los tiempos del pago del segundo bloque). Sin embargo, la propuesta hecha pública no ha sido la que ha llegado de forma privada a los grandes accionistas. Sólo la primera parte. Y por eso mismo siguen sintiendo «engañados» por parte de un Sergio Ramos que ha salido bien parado de su comparecencia. Como principal bastión del sevillismo para un cambio de gobierno, pero sujetado por una propuesta que, de momento, no se sostiene.