No tiene uno a menudo la oportunidad de sacarse una foto frente a sí mismo en la imagen de gran tamaño de una exposición. Ventajas … del mundo contemporáneo. Sorprendidos por verse en un formato tan grande, Felicísimo Gómez y Paquita Gil, con la nostalgia de la jubilación, observaron con emoción la imagen que resume una vida entera de madrugones para mantener en funcionamiento un obrador centenario al que echaron el cierre en 2025. La esencia del fotoperiodismo, la de contar una forma de vida a través de unos pocos rostros. Es sola una de una selección de 35 fotografías de la edición segoviana de El Norte De Castilla que integran la muestra ‘Un año en imágenes’, que podrán visitarse hasta el 18 de junio en el Centro de Recepción de Visitantes de Cantalejo en su horario habitual de apertura: de lunes a viernes de 16:00 a 20:00 horas. Es la tercera parada de la exposición tras su inauguración en abril en la Casa de los Picos y su tránsito el mes pasado en Cuéllar.
El responsable de la edición en Segovia, Quique Yuste, celebró el regreso de la muestra, que cumple su vigésimo octava edición, a Cantalejo. «Un lugar que nos hace mucha ilusión por la importancia que tiene, también para la comarca, y la cantidad de eventos y actividades que ocupan a lo largo del año muchas páginas de información en el periódico». Agradeció a los redactores y fotógrafos de su edición por «contar todo lo bueno y lo malo que pasa en la provincia» a lo largo de los 365 días del año. Repasó otra imagen del pueblo, la presentación de La Leyenda Continúa, una concentración motera que reúne a miles de moteros en enero en sus pinares. «Una tradición que cada vez tiene más enjundia y que convierte a esta ciudad en el epicentro de España y Europa». También felicitó a los panaderos por la «feliz noticia» de su jubilación y reflexionó sobre el significado de una de las mejores imágenes de 2025. «Refleja el día a día de lo que pasa en la provincia y en los pueblos. La parte negativa, que afecta a muchos municipios, es la falta de relevo para dar continuidad a esos negocios».
La muestra cuenta con el patrocinio de la Diputación de Segovia y de Caixabank
El diputado de Cultura y vicepresidente de la Diputación de Segovia, Chema Bravo, puso la puntilla a la foto de los panaderos y completo la afirmación de Yuste. «Mejor hubiera sido que hubieran cumplido los 70 años en el mostrador y nos hubieran traído el dulce hoy. Podías haber hecho unas hojuelas», le dijo a Paquita. Ella respondió que su especialidad son las magdalenas. Si ya dan ganas de dar un mordisco al pan que sujeta en la foto, mejor no imaginarse los dulces. Después del chascarrillo, la reivindicación. «Este tipo de trabajos son muy esclavos, de pasión. Esta fotografía es un homenaje a esa generación». Porque, razonó, las siguientes no están hecha de esa misma «pasta».

José María Bravo, Alfonso Matesanz, Quique Yuste y Ana Rosa Zamarro, durante la inauguración.
(Óscar Costa)
Así lo entendió la alcaldesa de Cantalejo, Ana Rosa Zamarro, por los «sentimientos» que evoca el repaso a la muestra. «Las imágenes, al final, lo que hacen es trasladarnos al pasado. A cada uno nos lleva a algún momento de nuestra vida». A eso añadió la parte artística. «Hay cosas increíbles. El efecto de la fotografía a veces hace que parece un montaje». El mérito del trabajo diario de Antonio de Torre, Nacho Valverde, Antonio Tanarro y Óscar Costa para una muestra patrocinada por CaixaBank y la Diputación de Segovia y que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Cantalejo. Es una síntesis completa de como Segovia sigue siendo reconocible a la vez que sitúa cada año como irremplazable, pues la historia se escribe en presente. Desde el socavón que tuvo nueve días cortada la travesía de San Rafael a las banderas palestinas al paso de la Vuelta a España, pasando por el incendio de La Pinilla.
«Esta exposición se disfruta mucho más que se explica», resumió, el director de Caixa Bank en Cantalejo, Alfonso Matesanz. «Lo bonito que hacen en El Norte de Castilla es estar muy pegados a la vida de la gente. La exposición es una forma de volver a esto con otra mirada, con más alma. Es una incitativa que conecta con las personas y el territorio. Porque el talento y la cultura que tenemos aquí merecen espacios como este». Otras fotos podrían valer para cualquier año. Siempre hay premiados por la lotería o desperfectos en el firme de Padre Claret. Radares de tráfico para atajar la cuenta pendiente de la velocidad. Otros males endémicos, como la dificultad para encontrar aparcamiento. O encierros como los de Cuéllar, que también celebra Cantalejo. Un pueblo que se quedó sin el pan de Paqui. Y sus magdalenas.