Samuel González no puede evitar sentirte incómodo mientras posa junto a su obra, la cruz peregrina que presidirá la vigilia de jóvenes con el Papa León XIV el próximo sábado 6 de junio en la plaza de Lima de la capital.
«No … soy Picasso posando con el Guernica», expresa a este periódico el artista madrileño, que insiste en que en la iconografía bizantina el autor es irrelevante, lo importante es el mensaje que se transmite a través de la obra. «Lo importante es que los jóvenes se encuentren con Cristo a través de ella», explica en su vivienda, que también es el taller en el que pinta.
Una llamada telefónica cambió de la noche a la mañana la rutina de este artesano, que tan solo se dedicaba a dar clases y hacer algún que otro encargo. Después de Pascua comenzó un trabajo a contrarreloj para crear la pieza que estará presente en uno de los encuentros más multitudinarios de la visita del Pontífice en pleno paseo de la Castellana, junto al estadio Santiago Bernabéu.
Esta, la que seguramente sea la obra de su vida debido a la trascendencia del contexto en el que está envuelta, se terminó de confeccionar después de una decena de bocetos y más de 450 horas. Una vez barnizada, quedará a disposición de la Archidiócesis de Madrid para este esperado encuentro.
Indisociable de la temática religiosa, la iconografía es una pintura de estilo bizantino que expresa ideas teológicas a través de formas y colores. «No hay nada del icono que no esté hablando de una realidad teológica», indica González. Así, esta rama artística, concebida para lucir en un espacio de culto, se aprende siguiendo normas y técnicas que se remontan a la Edad Media y que han llegado a nuestros días a través de manuales de diferentes maestros en esta disciplina. En estos escritos se recoge desde como confeccionar un pincel hasta la aplicación de los barnices finales, además de el canon iconográfico, descripciones de cómo se bebe representar a cada Santo, fiesta o pasaje de la escritura.
«No hay nada del icono que no esté hablando de una realidad teológica»
Técnicas tradicionales
Siguiendo estas normas tradicionales, González se puso manos a la obra. Primero acordando los bocetos con la Archidiócesis de Madrid, después con el proceso artístico. El icono representa un Cristo resucitado sobre la cruz, «saliendo de la muerte». De ahí las vestiduras blancas, con «un blanco resplandeciente ya que muestra toda la fuerza de la Resurrección».
A los pies de la cruz están la Virgen María y San Juan. María es una representación de la Almudena, aunque sin corona y sin Niño, sustituido por la barca de la Iglesia. Al fondo, se puede identificar una muralla, que pese a ser un elemento habitual en este arte, toma en ese caso un doble sentido y también hace un guiño a la muralla de la capital en la que apareció la patrona de Madrid. Por su parte, el apóstol, el único que se queda a los pies de la cruz, representa a vida, la esperanza, la juventud, pero «fundamentalmente el Espíritu Santo».
«Todo este diseño se redimensiona por las circunstancias del eventos en el que va a ser usado. Cuando se ve un icono de la crucifixión siempre estará la muralla, San Juan y la Virgen, pero la dimensión del evento ha hecho que todo esto tome un nuevo sentido», explica a este periódico Samuel González.
«Lo importante es que los jóvenes se encuentren con Cristo a través de la obra», asevera el iconógrafo, que entiende que ninguna otra labor que se le encomiende se equipara a esta
Este repentino encargo es para él, incide, «todo un honor». Como creyente que ha vivido encuentros de jóvenes con el Papa desde su «más tierna infancia», que ha estado en la primera visita que hizo Juan Pablo II en 1982 y que ha recorrido el mundo en distintas Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) como peregrino y como catequista, es una «alegría» a la que pocas cosas se pueden comparar.
«¿Para quién puedes pintar más importante que para el Papa?», se pregunta este iconógrafo, que entiende que cualquier cosa que se plantee no se puede equiparar a la labor que le ha sido encomendada, «que la Iglesia vea lo que tu haces y que sea suficientemente digno como para estar presente en un encuentro con el Papa».
Una vez barnizada la pintura, será colocada sobre una peana y mástil que han sido elaborados en el taller, también madrileño, Ars Domini. Esta obra, de más de treinta kilos de peso, quedará como recuerdo de la visita y se aspira a que el Papa la firme.
30
kilos de peso
La Cruz de la vigilia del Papa será un recuerdo imborrable, tanto para el autor como para el taller Ars Domini donde se ha fabricado
La vigilia se concibe como un auténtico festival de la fe y estará estructurado en cuatro momentos. Primero, la llegada de los jóvenes a los distintos sectores mientras se proyectan videos; después habrá actuaciones musicales y el rezo del rosario acompañado de testimonios y la Imagen de Nuestra Señora de la Almudena.
Una vez cumplida esta parte, tendrá lugar la llegada del Papa a la principal arteria de la capital: recorrerá el paseo de la Castellana en papamóvil desde la plaza de San Juan de la Cruz hasta la plaza de Lima, donde se encuentra el escenario desde el que dialogará con jóvenes y que estará presidido por la cruz elaborada por González. Tras esto, la Exposición del Santísimo para celebrar la Vigilia del Corpus y, finalmente, una última parte de celebración de la fe con actuaciones musicales.