No hay concierto de Bad Bunny sin sorpresa. Esta noche, además de reguetón, trap latino, perreo y el morbo por saber quiénes serán los invitados a la casita del artista puertorriqueño, también habrá gastronomía en el estadio Riyadh Air Metropolitano de Madrid. Antes de que comience la actuación, en torno a las 20.00 horas, y de que Benito Antonio Martínez Ocasio pise el escenario, habrá una cena exclusiva, que se prolongará tres horas más tarde, cuando se hayan apagado los focos.
El menú lo ha diseñado uno de los cocineros, Aldo Sebastianelli, que triunfa en Madrid junto a su socio, Jorge Calen, en Gustoo, un solicitado espacio —el número 21— en la segunda planta del mercado de San Antón, en el barrio de Chueca. Abrieron en otoño de 2024 y, desde entonces, son habituales las largas colas frente a la barra de este pequeño local, que ofrece una gastronomía creativa, accesible a todos los bolsillos y pensada para llevar a casa. Lo que jamás pensó Sebastianelli es que algún día recibiría el encargo que le llegó hace un par de meses por parte de Hennessy, patrocinador global de la gira mundial DeBÍ TiRAR MáS FOToS de Bad Bunny.
“Es un sueño, porque llevamos poco más de año y medio abiertos en un mercado y han confiado en nosotros para ofrecer, en un evento tan especial, una cena a modo de show cooking para el cantante y sus invitados», cuenta al otro lado del teléfono, este martes por la tarde, mientras ultima los detalles del menú, inspirado en Puerto Rico y la cultura caribeña.
En total serán seis pases para 40 personas, bautizados con el nombre de otras tantas canciones del artista. Comienza con Mónaco: un mochi de patata con atún marinado, huevas de trucha y ajo negro con sofrito boricua. Sigue Callaíta: pimiento asado con crema de queso fresco y guayaba, miso glaseado con mousse de anchoa, plátano macho y encurtidos de ají dulce puertorriqueño.
El siguiente bocado lleva el nombre de El apagón: un puerro en nueve texturas con aceite de achiote y lima. Continúa con Tití me preguntó: pollo crujiente glaseado con adobo boricua, ajo blanco de anacardos, cebolla, menta fresca y queso majorero. Dakiti es una filloa crujiente de gambón con espuma de kimchi, ají dulce y tomatillo, camote violeta y parmesano. En Yo perreo sola hay un pork belly glaseado con barbacoa de guayaba, rúcula, setas y lima kaffir. Para la recena, a la que asistirán 16 personas, ha pensado en un bikini trufado, un roll de costilla a baja temperatura con guayaba y un bao burger. El presupuesto de este banquete —coste del producto aparte—, el único que se ofrecerá durante la gira por España, asciende a 4.500 euros.
A pesar de la excitación por el momento que vivirá esta noche, Sebastianelli está convencido de que triunfará tanto como el puertorriqueño. “Trabajamos todas las técnicas: baja temperatura, fermentos, espumas o escabeches, pero en formato de guarreo y todo hecho al momento. Nuestros platos se montan delante del cliente. Es una locura, pero es lo que ha hecho que a nuestro puesto acuda gente de todas partes del mundo”, explica el cocinero, que asegura contar con una amplia clientela de Puerto Rico, Honduras y Chile. “A pesar del bum, seguimos manteniendo la magia”.
Sebastianelli —cuya familia fue pionera con Alduccio, uno de los primeros restaurantes italianos de Madrid— ha trabajado con cocineros como Dabiz Muñoz, Mario Sandoval o Rubén Arranz. Por su parte, su socio, Jorge Cal, comenzó su carrera en Tira do Playa (A Coruña), antes de pasar por varias braserías en Reino Unido y continuar en espacios como Tatel o Mena.
La carne de Bascoat
Una de las salidas más comentadas de Bad Bunny por Madrid también fue gastronómica: el pasado viernes, nada más aterrizar en la ciudad y antes de su primer concierto, cenó con Marta Ortega en Bascoat, uno de los restaurantes favoritos de la presidenta de Inditex. El local, situado en el Paseo de la Habana, es propiedad de Nagore Irazuegi —al frente de la sala— y del cocinero Rodrigo García, también responsables de Arima, en la calle Ponzano. Para evitar miradas indiscretas, Ortega —que acudió con su esposo, Carlos Torreta— cerró el restaurante y reservó una mesa para unas 15 personas.
Durante dos horas probaron buena parte de la carta, desde la clásica gilda, hasta una tartaleta de quisquilla o un repertorio de verduras que incluye puerro confitado con gamba blanca, guisante lágrima con pil-pil o espárrago con holandesa ahumada. Entre los pescados, destacan el chipirón asado con meloso de sus tintas, el rodaballo a la parrilla o el lenguado con pil-pil de pollo asado. En carnes, no faltan el pichón, el foie asado o la chuleta de raza Simmental madurada 35 días. La carne fue, precisamente, uno de los platos que más impresionó al cantante, hasta el punto de considerarla “de lo mejor que ha probado en su vida”. La velada se acompañó con vinos gallegos y txakoli.