
03/06/2026 a las 12:49h.
No hay debate posible acerca de la magnitud de Carmelo Cabrera (Las Palmas de Gran Canaria, 1950), alfa y omega del baloncesto en Canarias. Canterano del Claret («entré con 4 años y en 1963, con Víctor Lago de presidente, estuve en el primera partido de minibasket, ante el Loyola y disputado en Educación y Descanso»), estrella rutilante con el Real Madrid hasta dibujar un palmarés único, más de cien veces internacional… Y ahora que el descenso del CB Gran Canaria a Primera FEB es una realidad dolorosa y que sonroja, sus pareceres son de obligada consulta. Reconoce que ha sufrido «más que nunca» como habitual en el Arena y, «desde el cariño a los colores y a todo lo que representan para la tierra», denuncia negligencias y expone sus coordenadas para un futuro que, avisa, «a corto plazo va a ser un infierno». Da nombres a la hora de personificar culpabilidades y, también, en su deseo de «poder salir de este agujero».
-¿A qué atribuye la hecatombe del Granca?
-Cuando ganas diez partidos en toda la temporada creo que sobran los comentarios. Directamente, no tienes derecho a ser equipo de la ACB. Creo que había una buena plantilla, con jugadores de condiciones para competir al máximo nivel. Pero una cosa es tener una plantilla y otra bien diferente es tener un equipo. En este Granca no hubo nunca un equipo en el sentido más literal del término. No hubo control de egos, no hubo factores que propiciaran la cohesión imprescindible. ¿Se ha explicado el motivo de la renuncia de Albicy a la capitanía? En general, el modelo de gestión ha sido nefasto. Pasando por el Cabildo, el presidente, el director deportivo y los jugadores.

-No le pilló de sorpresa entonces…
-Era la crónica de una muerte anunciada.
-¿Y ahora?
-Cuando me marché del Canarias, bajó de la ACB y estuvo 21 años sin subir. Y el Estudiantes, otro histórico, ya vemos cómo está. Bajar y subir al año siguiente es algo complicadísimo. No sé si aquí habrá capacidad para armar un proyecto ganador y de manera inmediata. El problema que tenemos es que no hay arraigo. Se irán todos los jugadores. Será como una desbandada de patos, valga el símil. Dicen que se quedarán Alocén y Salvó y ya. El presidente ya ha dicho que se va, el director deportivo se irá o le dirán que se vaya… ¿Con quién se puede sentir identificada la afición? Lo veo y lo siento en el pabellón, a la gente cada vez más le da igual lo que pase porque no ve una representación que le valga para seguir apoyando.
–Hablaba del modelo de gestión. ¿Cuál propondría?
-Para empezar, que el Cabildo deje de mandar. Que ponga el dinero y que el club gestione esa subvención. Como sucede con la UD. Realmente no entiendo muy bien el papel de los políticos en la entidad. Y sobre el consejero de Deportes, Aridany Romero, que es quien se supone que debe ser el que ayude en la toma de decisiones, menos todavía. Yo lo veo siempre en el palco más pendiente del móvil que del equipo. Nunca le vi ponerse una bufanda del Granca o celebrar una canasta. O no le gusta el baloncesto o, directamente, no le interesa. Y para que esté así, pues mejor tener a gente más implicada, más responsabilizada.

-Se busca presidente, director deportivo, entrenador….
-No creo que tengamos que mirar fuera para encontrar un presidente. Es de la tierra, sabe de baloncesto, es un empresario de éxito y que ha llevado a la UD a lo más alto, con solvencia institucional y económica, y ahora a la pelea por regresar a Primera. Yo apostaría por Miguel Ángel Ramírez. En Vitoria tienen este modelo con Josean Querejeta y el Baskonia y el Alavés. Y funciona. Ramírez está capacitado, me gusta su manera de dirigir, tiene las ideas claras, es pasional, tiene rigor. No sé si querrá dar el paso, pero es, a mi juicio, la mejor solución.
-¿Qué reflexión le merece el eterno hibernamiento de la cantera?
-Lo que no puede ser es que en Badalona, con una población que es la que es, salgan jugadores y técnicos como churros y aquí, en 60 años, se cuenten con una mano los chicos que salen. Hace unos años se notificó que había un presupuesto de un millón de euros para la cantera del club. ¿En qué se gasta ese dinero? ¿Para qué sirve? ¿Hay gente capacitada para formar y educar jugadores? ¿Están los mejores profesionales para ello? Luego sale un chico de Telde como Fran Guerra, internacional, y se va a Tenerife. O Aldama, y no hay capacidad tampoco de que el club lo capte en edad temprana. ¿De verdad que es imposible poder tener un proyecto serio en los escalafones inferiores del club para poder tener cada dos o tres años algún canterano que esté en la primera plantilla? Hay que obligarse a mirar siempre la cantera. Pero no ahora, que es por necesidad. Hay que hacerlo siempre.