Bilbao ensayó la modernidad en la Plaza Zabalburu, que en 1971 inauguró el primer centro comercial de España. No es una bilbainada. Bajo las seis … torres de 70 metros de altura bullían dos kilómetros de escaparates. Galerías Preciados, Simago, el cine Vistarama, la discoteca Zoom Zoom, la cafetería California y una fuente luminosa con 220 toberas de acero inoxidable que lleva décadas apagada. La marginalidad de la cercana San Francisco contribuyó a la decadencia del Bilbao yeyé, que Enrique Urbizu aprovechó para rodar en 1990 escenas de ‘Todo por la pasta’. 36 años después, vuelve a escucharse «¡acción!» en el mismo lugar, junto a los antiguos cines Abra, que pasaron de proyectar porno a películas en versión original y hoy son un sex shop.

En ese escenario decadente y retrofuturista el actor Àlex Brendemühl desciende de un Jaguar XJS. Es el protagonista de ‘El futuro testamento’, cuya sinopsis puede descolocar a quien no conozca la obra de su director, el alavés César Velasco Broca. Lo intentamos. España, dos semanas después del 23-F. Brendemühl da vida a Joan Baptista Ulled, compositor e intérprete retirado que ve cómo el estribillo de su canción más popular desaparece misteriosamente del máster original y de todas las copias del disco. Una invitación en una postal le invita a recuperarlo en un castillo donde un nigromante y alquimista del siglo XVIII, Propatus (nombre asimismo del guionista del filme), entrega los valiosos estribillos a seres infernales.

«El David Lynch de Amurrio». Así tituló este periodista su primera entrevista a Velasco Broca (su nombre en los créditos), que en 2007 se convirtió en el primer director español seleccionado en 36 años en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. ‘Avant Pétalos Grillados’ mostraba a extraterrestres en camisa de cuadros que conducían un Seat 124; como los disfraces de alien no tenían agujeros para los ojos, el director contrató a un grupo de teatro de la ONCE compuesto por invidentes. ‘La costra láctea’ –«el corto más raro en la historia del programa’» según la presentadora de ‘Versión española’, Cayetana Guillén Cuervo–, ‘Las aventuras galácticas de Jaime de Funes y Arancha’ y ‘Alegrías riojanas’ son otras piezas de Velasco Broca, que salta al largometraje con 48 años.

El director junto a la icónica fuente del centro comercial.

El director junto a la icónica fuente del centro comercial.

(Jordi Alemany)

«Llegar al largo fue una meta de los 27 a los 30», admite el cineasta, afincado desde niño en Logroño, donde sus padres regentaban varios videoclubes. «Pensaba que iba a ser más sencillo conseguirlo. Lo intenté durante tres años hasta que abandoné el cine. Me fui a cultivar un huerto ecológico en la última pedanía antes de Despeñaperros y después pasé otros cuatro años en la India. Me retiré del cine para profundizar en cristianismo primitivo y gnosticismo, mientras mi pareja estudiaba sánscrito y hindi».

Su regreso supone el salto del ‘underground’ a una producción que se rueda hasta finales de año en tres países –España, Italia y Sierra Leona–, con actores de primera fila –al protagonista de ‘Las horas del día’ se suman Ariadna Gil y Mireia Oriol, la ‘Nevenka’ de Icíar Bollaín– y que recreará «la España y el Marte de los 80». «Es una película de género fantástico y de aventuras, con romance, drama, noir, comedia…», tranquiliza su autor. «No he hecho concesiones ni ha habido autocensura. Como mis cortos, tendrá humor, lo que se supone que va en contra del cine de autor, que no sé muy bien lo que es…».

Coproducción entre España, Italia y Estonia, ‘El futuro testamento’ cuenta en su equipo técnico con profesionales bregados junto a Juan Antonio Bayona y la música de Aranzazu Calleja. Ya han rodado en Madrid y La Rioja; en Bizkaia, pasarán por Zabalburu, Ciudad Jardín, el Puente de Deusto, el castillo de Butrón y la Ferrería del Pobal. Velasco Broca cuenta que acostumbra a remontar películas ajenas y a eliminar «estribillos de mierda en canciones maravillosas que no los necesitan». «Entonces pensé, ¿por qué un mago no utiliza esos estribillos para hacer un intercambio con las fuerzas del mal? El infierno está lleno de estribillos de canciones».

Rodaje en Zabalburu de ‘El futuro testamento’ con Àlex Brendemühl..

(O. Belategui/J. Alemany)

Una novedad en su cine es trabajar con estrellas, algo que, reconoce, le impone. ¿Teme que no entiendan lo que les pide? «Son grandes actores, muy inteligentes, más que yo. ¿Cómo no van a entenderlo?», reflexiona el autor de ‘Kinky Hoodoo Voodoo’, que, a la manera de Christopher Nolan, rueda en celuloide de 35 milímetros. El material filmado se envía a Cinelab Rumanía, el primer laboratorio que fundó Kodak en el mundo, y a los cuatro días llega el resultado. Vestido como si fuera uno de los personajes del filme, Velasco Broca reconoce que los siete años que pasó sin agarrar una cámara se le hicieron muy duros. «Fue una pesadilla. El cine me equilibra y me sana. Eso y dar clase, que es lo que más me gusta».

Àlex Brendemühl, Velasco Broca y Mireia Oriol.

Àlex Brendemühl, Velasco Broca y Mireia Oriol.

«La ficción es un algoritmo por culpa de las plataformas»

Àlex Brendemühl ha trabajado en cinco idiomas. Lo mismo le vemos en ‘Reina Roja’ que a las órdenes de Jaime Rosales. No le asusta el universo personal del director de Amurrio. «Yo la veo como una peli de investigación con toques oníricos y sorprendentes, con una narrativa muy libre y poco convencional. Mi personaje muere y trasciende su alma», adelanta el actor barcelonés, al que Velasco Broca le habló del proyecto hace quince años. «Sus cortos me parecen un soplo de aire fresco en este cine tan adocenado, con la ficción convertida en un algoritmo por culpa de las plataformas. Se produce unos contenidos que son solo eso, contenidos, no ficciones artísticas». Su carrera se mueve, admite, dentro de la industria y en los márgenes. «Me interesan los creadores que me desafían. Yo le dije que sí a César sin leer el guion». ¿Ha vivido algún rodaje tan loco que se haya preguntado qué hacía allí? «Mi representante alemana siempre me dice que le saco el lado positivo a todo, aunque me esté peleando con el director. Todo suma, incluso para aprender lo que no quieres volver a hacer. El primer día de rodaje te das cuenta de muchas cosas, hasta entonces todos somos amigos y entonces aparece la verdadera faz».