
04/06/2026 a las 13:45h.
Las altas temperaturas no solo obligan a extremar la hidratación o evitar la exposición al sol en las horas centrales del día. También pueden afectar a las personas que toman determinados medicamentos.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recuerda que algunos tratamientos pueden interferir en los mecanismos que utiliza el organismo para regular la temperatura corporal o mantener un correcto equilibrio de líquidos. Esto puede aumentar el riesgo de sufrir deshidratación, agotamiento por calor o incluso un golpe de calor durante los episodios de temperaturas extremas.
Los medicamentos que más preocupan a los expertos
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Diuréticos (como la furosemida): aumentan la pérdida de líquidos y favorecen la deshidratación.
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Antiinflamatorios (AINE) como el ibuprofeno o el naproxeno: pueden aumentar el riesgo de problemas renales cuando existe deshidratación.
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Medicamentos para la hipertensión arterial: algunos tratamientos pueden dificultar el equilibrio de líquidos del organismo durante las olas de calor.
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Determinados antibióticos y antivirales: pueden afectar al funcionamiento de los riñones cuando el cuerpo pierde agua.
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Antidepresivos y antipsicóticos: pueden alterar los mecanismos que regulan la temperatura corporal.
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Antihistamínicos: pueden reducir la sudoración y dificultar que el organismo se enfríe correctamente.
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Tratamientos para el párkinson: algunos fármacos pueden interferir en la regulación del calor corporal.
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Broncodilatadores: también pueden afectar a los mecanismos naturales de refrigeración del cuerpo.
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Los expertos recuerdan que nunca debe suspenderse un tratamiento sin consultar previamente con un médico o farmacéutico. Ante cualquier duda, especialmente durante una ola de calor, es recomendable pedir consejo a un profesional sanitario y mantener una correcta hidratación.
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